Mette-Marit en una imagen de archivo. Gtres
Mette-Marit de Noruega reaparece 5 semanas después del escándalo de Epstein para visitar a su hijo en la cárcel
La Princesa se ha desplazado, este pasado domingo, día 15, hasta la prisión de Oslo, donde su primogénito está privado de libertad. Ha acudido con Haakon.
Más información: El hijo de Mette-Marit se derrumba en la última sesión del juicio: "Ya no soy Marius Borg, soy un monstruo"
Mette-Marit de Noruega (52 años) ha reaparecido este pasado domingo, 15 de marzo. Tras semanas de silencio y ausencia pública, la Princesa ha visitado a su hijo mayor, Marius Borg Høiby (29), en la prisión de Oslo.
Desde principios de febrero, el joven se encuentra en prisión preventiva mientras se celebra en el Tribunal de Distrito de Oslo un juicio en el que se enfrenta a 40 cargos, entre ellos violaciones, maltrato, quebrantamiento de órdenes de alejamiento y delitos de drogas.
En este contexto, la reaparición de la princesa heredera, completamente desaparecida de la agenda oficial y de la vida mediática tras el estallido del escándalo por sus contactos con Jeffrey Epstein, se produce sólo para ejercer como madre en un momento crítico.
Hasta ahora, Haakon (52) y Mette-Marit habían evitado dejarse ver en el Tribunal donde se desarrolla el proceso, una decisión con la que el Palacio ha tratado de marcar distancia institucional respecto a los delitos que se atribuyen al hijo mayor de la Princesa.
Haakon de Noruega, Marius Borg y Mette-Marit en una imagen de archivo. Gtres
La presencia familiar en la sala ha recaído principalmente en Morten Borg, padre biológico de Marius, que sí ha acudido a varias sesiones.
Sin embargo, la pareja heredera ha optado por mostrar su apoyo en otro escenario: la cárcel de Oslo, donde el acusado cumple la prisión preventiva decretada a principios de febrero por riesgo de reincidencia.
Según ha publicado el diario VG, el medio más leído del país, Mette-Marit ha visitado a su hijo al menos en dos ocasiones desde su ingreso. La primera fue el 5 de febrero, pocos días después de ser detenido de nuevo y de que el Tribunal ordenara su ingreso provisional.
La segunda, este pasado domingo, 15 de marzo, con el juicio a punto de concluir y después de que los jueces rechazaran la petición de libertad planteada por la defensa, al considerar que la prisión preventiva seguía "suficientemente justificada".
En ambas visitas, la Princesa ha querido dejar claro que acompaña a Marius en la fase más dura del proceso, pero sin reclamar privilegios. Sin trato de favor en la cárcel de Oslo La última visita fue captada parcialmente por las cámaras de VG.
Marius Borg, en una imagen de archivo. Gtres
El rotativo sitúa la entrada del vehículo oficial a las 15:36 horas y la salida a las 16:36, una hora exacta, en línea con la duración estándar de las visitas autorizadas en el centro penitenciario.
Según ha explicado en otras ocasiones el director de la prisión, cada interno tiene derecho a una visita semanal dentro de un horario prefijado, y no se han concedido excepciones al hijo de la princesa heredera.
En las imágenes descritas por el medio se ve al príncipe Haakon, vestido de negro y con gafas de sol, al volante del coche; en el asiento del copiloto, Mette-Marit, con jersey de cuello alto y gafas graduadas.
No hay fotografías de la entrada, solo de la salida del vehículo, escoltado por otro coche con Policía. El Palacio no ha hecho comentarios sobre la visita y se ha limitado a confirmar, a través de su jefa de comunicación, que la pareja aún no dará declaraciones.
La insistencia en que Marius recibe el mismo trato que cualquier otro preso no es casual. Durante una de las sesiones del juicio, la defensa y algunos comentaristas llegaron a plantear si su condición de hijo de la Princesa podía traducirse en privilegios penitenciarios.
La dirección de la prisión y el propio heredero han querido zanjar esa sospecha mostrando que las visitas se ajustan escrupulosamente a la normativa común.
La presencia de Mette-Marit en la cárcel contrasta con su ausencia total de la vida pública desde finales de enero.
El 28 de ese mes fue su último acto oficial: un compromiso institucional que quedó enseguida eclipsado por la publicación de documentos judiciales estadounidenses que revelaban más de un millar de menciones a su nombre en los papeles de Jeffrey Epstein.
Marius Borg Høiby. Gtres
Tras la publicación de esos documentos, la princesa emitió dos comunicados. En el primero, reconocía haber ejercido un "criterio pobre", admitía que "debió investigar mejor" los antecedentes de Epstein y calificaba de "simplemente embarazoso" haber tenido contacto con él.
En el segundo, se comprometía a ofrecer explicaciones más detalladas en el futuro. Ese momento aún no ha llegado y la opinión pública noruega reclama desde entonces que la heredera dé la cara más allá de las notas de prensa.
En paralelo, el Palacio ha justificado su desaparición de la agenda institucional aludiendo a la salud de Mette-Marit, diagnosticada desde 2018 de fibrosis pulmonar crónica, una enfermedad que, según los médicos, podría obligarla a un trasplante en el futuro.
Esos problemas respiratorios ya habían limitado en el pasado su capacidad para cumplir con determinados actos, pero su ausencia total en estas semanas de crisis se ha interpretado también como una maniobra para rebajar la presión mediática.
Madre antes que Princesa
La Princesa, en una foto de archivo. Gtres
Mette-Marit sigue apartada de los focos en todo lo referente a su papel oficial, pero decide reaparecer cuando se trata de su hijo mayor, con el que se ha alineado desde que estallaron sus problemas judiciales en agosto de 2024.
Desde entonces, y pese a la gravedad de los cargos, la Princesa ha mantenido un respaldo explícito, insistiendo en la presunción de inocencia y en su voluntad de acompañarlo durante todo el proceso.
La caída en desgracia de Marius se ha convertido en uno de los capítulos más oscuros de la Familia real, que ve cómo se acumulan las crisis: los problemas de salud del rey Harald (89), el proceso penal de Marius y ahora la polémica por los vínculos de la princesa con Epstein.