Juan Carlos I junto a su amigo Pedro Campos, durante las regatas de 2023. Gtres
Pedro Campos, el fiel amigo de Juan Carlos que lo espera en Sanxenxo: reforma su casa para la silla de ruedas del Emérito
Según confirma EL ESPAÑOL, el regatista confía en que el próximo 11 de marzo el padre de Felipe VI esté en España y consiga burlar el conflicto bélico.
Más información: Las dos fotos de Juan Carlos que levantan suspicacias: de estar "excelentemente bien" a dejarse fotografiar en silla de ruedas
Hace unos días se hizo público que el emérito Juan Carlos (88 años), residente en Abu Dabi desde 2020, se había visto obligado a abandonar su domicilio e instalarse en un hotel Four Seasons a raíz del conflicto bélico de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Desde el pasado sábado, día 28, Juan Carlos vive en zona de guerra y con toda la región en alerta. El ataque de EEUU e Israel contra Irán fue respondido con una oleada de misiles y drones que cayeron, entre otras zonas, en Emiratos Árabes Unidos.
Por cuestión de seguridad, el Emérito lleva alrededor de un mes alojado en una cadena hotelera, de su total confianza por otro lado. Este contratiempo no sólo ha modificado ligeramente el día a día del padre de Felipe VI (58), también su agenda privada a medio plazo.
EL ESPAÑOL ha confirmado que el que fue monarca de España durante 39 años tenía pensado viajar a Sanxenxo, para regatear, el próximo 11 de marzo. No obstante, en las últimas horas este plan ha quedado un tanto en el aire por el cierre del espacio aéreo.
Pedro Campos, en una fotografía tomada en 2020. Gtres
Mientras se desliza que Juan Carlos está bien y tranquilo, sin apreciar el "riesgo", este periódico puede asegurar que sus grandes amigos gallegos, con los que disfruta de comidas, charlas, confidencias y regatas, lo esperan. Confían en que el Emérito pueda viajar próximamente.
Hay una persona muy próxima al exmonarca que, de hecho, lo tiene todo listo en casa para recibirlo: el regatista Pedro Campos (75). Campos es el amigo, siempre leal, de Juan Carlos, amén de anfitrión discreto y cómplice de sus grandes pasiones náuticas.
Hay planes pensados para Juan Carlos en su nueva visita a suelo gallego. "Sus amigos ya están avisados y ya hay una cena organizada", se confía a EL ESPAÑOL.
El chalet del regatista y empresario Campos, situado a las afueras de la localidad pontevedresa y muy cerca del puerto deportivo, es desde hace años el cuartel general del antiguo monarca.
Hasta el punto de que una parte de la vivienda ha sido literalmente adaptada a sus necesidades, máxime desde que se ha de ayudar de una silla de ruedas. Así lo confirmó hace unas semanas Pilar Eyre, experta en Casa Real.
Juan Carlos, en una de las pocas ocasiones en las que se ha mostrado en silla de ruedas. Gtres
"La casa de su amigo Pedro Campos, en Sanxenxo, la adaptaron", deslizó. Sea como fuere, se trata de una suerte de reforma para que Juan Carlos se sienta como en su hogar.
En otro renglón, la relación entre Juan Carlos y Pedro se forjó hace décadas alrededor del mar y de la vela, una afición que ha marcado buena parte de la biografía del Emérito y que Campos ha sabido mantener viva incluso después de la abdicación.
Regatista de primer nivel, presidente del Real Club Náutico de Sanxenxo, Campos no solo ha compartido entrenamientos y regatas con el monarca; también ha diseñado, junto a él, el calendario de escapadas deportivas que han permitido a Juan Carlos seguir vinculado al mundo de la vela.
De hecho, fue Campos quien impulsó en 2015 la regata Rey Juan Carlos I, una cita que consolidó a Sanxenxo como escenario de referencia para el Bribón y que reforzó la imagen del Emérito como patrón veterano pero aún competitivo.
Con los años, esa complicidad deportiva se transformó en una amistad íntima. Al principio, el Emérito se alojaba en casas rurales o en otros alojamientos de la zona cuando acudía a las Rías Baixas, pero, según contó el propio Campos, un día decidió quedarse en su casa.
Y se sintió tan cómodo que aquella opción se convirtió en costumbre. Desde entonces, el chalet del regatista es la dirección fija del rey emérito cada vez que abandona su residencia de Abu Dabi para reencontrarse con el mar gallego.
Juan Carlos junto a Pedro Campos, en una de sus visitas a Sanxenxo. Gtres
La vivienda, de dos plantas, tranquila, con vistas a la ría y buena conexión por carretera con el puerto, ofrece la privacidad que necesita una figura como Juan Carlos y facilita el trabajo del dispositivo de seguridad que lo acompaña en cada visita.
La casa ha visto pasar comitivas oficiales, escoltas, reporteros apostados a las puertas y, también, largas sobremesas de marisco y confidencias entre el Emérito y su círculo gallego más cercano.
Pero la hospitalidad de Campos ha ido mucho más allá de abrir las puertas de su hogar. Consciente de los problemas de movilidad crecientes del Emérito, el regatista ha decidido reformar la vivienda para adaptarla a las nuevas necesidades físicas de su huésped.
En la planta baja se ha habilitado una amplia zona de invitados que se ha convertido en el territorio personal del ex jefe del Estado durante sus estancias: un espacio en el que puede descansar, recibir visitas y seguir el pulso de las regatas casi sin necesidad de subir escaleras.
Juan Carlos junto a Pedro Campos -detrás- saliendo de un restaurante en Sanxenxo. Gtres
En los últimos años se han instalado rampas en los accesos, un baño adaptado y otros elementos pensados para que Juan Carlos se mueva con comodidad ayudado por silla de ruedas o bastón, preservando al máximo su autonomía y su dignidad, según ha trascendido.
Incluso se han colocado asientos auxiliares en las zonas comunes para facilitar que el monarca pueda sentarse y levantarse sin esfuerzo. Ese vínculo personal explica por qué cada viaje del Emérito desde Abu Dabi a Galicia tiene en Pedro Campos a su principal valedor.
El empresario no solo ejerce de anfitrión, también de organizador de la agenda, responsable de que el entorno náutico esté listo para que el rey pueda subir al Bribón o, si su estado físico no lo permite, seguir las pruebas desde una embarcación de apoyo o desde tierra.
Ya antes de cada temporada de regatas, Campos mide los tiempos, habla con la tripulación, atiende a los medios y, en muchas ocasiones, es quien confirma o desmiente si finalmente el Emérito participará o se limitará a observar el campo de regatas.
Sanxenxo vive cada una de esas visitas como un pequeño acontecimiento, con la presencia del rey concentrando los flashes y el interés mediático, pero con el regatista gallego siempre en un discreto segundo plano, pendiente de que todo funcione.
Pedro Campos: vela y amor
Pedro Campos, en una instantánea captada hace un tiempo. Gtres
Pedro Campos es uno de los grandes nombres de la vela en España, un regatista que ha dedicado su vida al mar y a la competición de alto nivel.
Ha sido impulsor de algunos de los proyectos náuticos más ambiciosos del país, vinculado a campañas deCopa América y a la consolidación de Sanxenxo como escenario de regatas de primer orden.
En paralelo, su faceta como presidente del club náutico ha reforzado su figura de referente dentro del deporte, alguien respetado tanto en los pantalanes como en los despachos.
En el plano personal, la historia de amor de Pedro Campos con su mujer, Cristina Franze, ha sido siempre un pilar silencioso detrás de su carrera deportiva.
Forman un matrimonio sólido y discreto desde que en 2017 ambos decidieron sellar sus vidas en una boda a la que asistió Juan Carlos.
En las visitas del Emérito a Sanxenxo, la esposa de Campos ejerce de anfitriona junto a su marido, contribuyendo a ese ambiente familiar que el monarca encuentra en la casa del regatista y que explica en buena medida la estrecha complicidad que les une.
¿Quiere vivir Juan Carlos en España?
Juan Carlos I. Gtres
Carlos Herrera, gran amigo del Emérito, ha aprovechado sus últimos comentarios en radio y televisión para cuestionar si realmente Juan Carlos I desea volver a vivir en España o si prefiere limitarse a visitas puntuales.
Según el comunicador nadie parece haber preguntado directamente al Rey qué quiere hacer. "Es el propio Juan Carlos quien no quiere venir a España", sostiene Herrera, porque está "tranquilo y muy bien" instalado en Abu Dabi y quiere seguir residiendo fuera, viajando solo cuando le convenga.
Herrera añade que, si el monarca contemplara un regreso estable, solo lo haría en el caso de poder dormir en su casa de siempre, el Palacio de la Zarzuela, algo que hoy por hoy no se le permite.
A su juicio, el Gobierno actúa con “cinismo” al repetir que el Emérito puede volver cuando quiera, pero al mismo tiempo le impide quedarse en su residencia, lo que convierte cualquier regreso en una mera visita y desincentiva la opción de fijar de nuevo su hogar en España.