Reza Pahlaví, con su mujer, Yasmine Etemad-Amini, y sus tres hijas, en una imagen de las redes sociales. @officialrezapahlavi
Huérfano a los 20, el suicidio de dos hermanos y el cáncer de su mujer: retrato de Reza Pahlaví, heredero al trono de Irán
El hijo del último Sha de Persia, que vive en el exilio, no descarta recuperar el trono de su país. Su biografía está marcada por las tragedias personales.
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Tenía solo 18 años de edad cuando su familia se vio obligada al exilio a consecuencia de la revolución islámica liderada por el ayatolá Jomeini. Y estaba a punto de cumplir 20 cuando se quedó huérfano de padre.
Fue precisamente en su vigésimo cumpleaños, el 31 de octubre de 1980, cuando se autoproclamó nuevo rey de Irán, como Reza Shah II, y sucesor legítimo al trono de la dinastía Pahlaví.
A pesar de su juventud, Reza Pahlaví (60 años) estaba preparado para tomar el testigo a su padre, Mohammad Reza Pahlaví. Este había fallecido tan solo tres meses atrás de su aniversario, -el 27 de julio-, en El Cairo. Estaba enfermo de cáncer linfático. Y muy debilitado, tanto en salud como en poderes fácticos.
Reza Pahlaví, heredero al trono de Irán, se ha convertido en una de las voces más críticas contra el régimen de los ayatolás en el exilio. @officialrezapahlavi
Heredero en el exilio
Cinco meses antes de perder la vida, el 11 de febrero de 1979, la proclamación de la República Islámica de Irán obligó al último Sha de Persia a abandonar el país. Entonces, Reza Ciro Pahlaví (es su nombre completo), se encontraba en Estados Unidos, donde recibía (desde 1978) formación como piloto de caza en la base aérea de Reese, cerca de Lubbock, Texas.
El panorama que tuvo que afrontar el Heredero no pudo ser más desolador. En pleno duelo tras perder a su progenitor, todo se le puso en contra.
Y es que, inmediatamente después de su proclamación, el país que había elegido para sus estudios, -y donde comenzó su forzoso destierro-, declaró que no tenía intención alguna de apoyarlo.
Fue un portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, John Trattner, quien anunció públicamente que se desvinculaba de Reza Pahlaví al declarar que reconocían al gobierno iraní. Lo dejaron desamparado. Y a su suerte.
Así, el hijo del último Sha de Persia continuó su vida en el país norteamericano. Con el tiempo, asumió simbólicamente el papel de príncipe heredero en el exilio.
"Cumpliré con mi deber"
Uno que poco ha podido hacer en contra de un estado teocrático que supuso no solo el fin de la monarquía: también la ruptura con Occidente, la transformación estructural del Estado, o la reinterpretación estricta del islam chií como base del sistema legal y social.
Esa que ha derogado leyes laicas para sustituirlas por la sharía, y que durante décadas ha impuesto normas sobre la vestimenta, el comportamiento público, la educación y los derechos civiles, sobre todo en lo relativo a las libertades individuales y la situación de las mujeres.
En los últimos 45 años fuera de su tierra, Reza Pahlaví se ha convertido en una de las voces más visibles de la oposición iraní en el exterior.
Su figura ha cobrado mayor protagonismo a nivel mediático a raíz de las protestas que comenzaron en Teherán el pasado 28 de diciembre de 2025.
Entonces, miles de personas salieron a las calles para manifestar su descontento ante la aguda crisis económica del país y el colapso del valor del rial (la moneda iraní), con caídas históricas frente al dólar.
Reza Pahlaví, en Teherán (Irán) en los años 60. @rpfamilyfotos
Desde el nuevo continente, Reza Pahlaví ha anunciado que está trabajando activamente para promover el cambio en su país. "Cumpliré con mi deber y daré un paso al frente a su llamado para supervisar esta transición pacífica a la democracia y el regreso de Irán a la comunidad de naciones", anunció en octubre del pasado año.
Consciente del delicado momento que atraviesa su lugar de origen, el Heredero al trono de Irán ha dado carpetazo a décadas de intrascendencia como royal y como referente político. Va a por todas.
A sus 60 años, Reza Pahlaví ha superado todo tipo de obstáculos. Muchos de ellos, personales. Los más dolorosos: las muertes de tres de sus personas más queridas: su padre y dos de sus hermanos.
Farah Diba, en una imagen de las redes sociales, con tres de los cuatro hijos que tuvo con el Sha de Persia. @rpfamilyfotos
Su madre, Farah Diba
Cabe recordar que Pahlaví es fruto del tercer matrimonio de su padre, con Farah Diba (87). Esta, nacida en el seno de una familia de clase alta leal a la monarquía, conoció al soberano en una recepción en la embajada persa en París, mientras estudiaba arquitectura en la Sorbona.
Tras su boda, en 1959, el matrimonio tuvo cuatro hijos: el príncipe heredero Reza Ciro Pahlaví, nacido el 31 de octubre de 1960; la princesa Yasmin Farahnaz Pahlaví, nacida el 12 de marzo de 1963; el príncipe Alí Reza Pahlaví, quien llegó al mundo el 28 de abril de 1966; y la princesa Leila Pahlaví, cuyo alumbramiento se produjo el 27 de marzo de 1970.
Su padre tuvo dos esposas anteriores. La primera fue la princesa Fawzia de Egipto (1921‑2013), hermana del rey Faruk, con la que tuvo una hija, la princesa Shahnaz, en 1940.
Su segunda esposa, a la que dio el 'sí, quiero' en 1951, fue la princesa Soraya Esfandiary Bakhtiary, fallecida en 2001. En 1958 se divorciaron tras la imposibilidad de ella de tener descendencia.
El suicidio de su hermana
Lo que jamás imaginó la familia, y mucho menos Farah Diba, es que iban a tener que sobrevivir a dos de sus miembros. Dos de los tres hermanos de Reza Pahlaví fallecieron en tristísimas circunstancias.
Su vida, al igual que la de su progenitora, ha estado marcada por la tragedia personal. Su hermana, Leila Pahlaví, murió en Londres hace más de 24 años.
Dicen que la princesa, quien heredó la magnética belleza de su madre y trabajó como modelo del diseñador Valentino, -fallecido a los 93 años el pasado lunes, 19 de enero-, jamás superó la muerte de su padre.
Soltera (jamás se casó), vivió a caballo entre su casa en Connecticut (Estados Unidos) y Europa. A lo largo de su vida afrontó diversos problemas de salud mental, como la anorexia y una depresión grave.
Reza Pahlaví, con su madre, Farah Diba (a la izquierda), y su mujer, Yasmine Etemad-Amini, en una imagen de las redes sociales. @rpfamilyfotos
Durante un tiempo luchó para recuperarse de sus males del alma. Incluso ingresó en clínicas especializadas de los Estados Unidos y el Reino Unido. Nada de ello logró evitar que decidiera quitarse la vida.
El 10 de junio de 2001 Leila falleció en la habitación del Hotel Leonard, en la capital británica. La autopsia reveló poco después que su cuerpo contenía dosis de secobarbital, un medicamento comúnmente utilizado en el tratamiento del insomnio.
Había ingerido una cantidad cinco veces superior a la recomendada. Su corazón dejó de latir debido a una sobredosis de barbitúricos, que mezcló con cocaína. En su día, la noticia copó todos los titulares. Y sumió a la saga en la pena más profunda.
A través de las redes sociales, Reza Pahlaví ha recordado en infinidad de ocasiones a su querida hermana.
La llamada "princesa triste", a la que él estaba tan unido, decidió que lo mejor era no seguir adelante cuando apenas contaba con 31 años.
"Mi querida Leila. En los días que pasaron sin ti, tu recuerdo siempre estuvo con nosotros. Me alegra que ahora nuestros compatriotas expresen con valentía las reivindicaciones que tú llevaste dentro durante años, esperando ser escuchada. Tu cumpleaños siempre será especial para mí", ha recordado a través de sus redes sociales.
La trágica muerte de su hermano
Leila fue enterrada junto a la tumba de su abuela materna, Farideh Ghotbi Diba, en el Cementerio de Passy de París. Diez años después de perder a su hermana, el hijo del último Sha de Persia y su familia sufrirían otra desgarradora pérdida. Y, una vez más, por autolisis.
El hermano menor de Reza, Alí Reza Pahlaví, murió el 4 de enero de 2011. Tenía 44 años. Y un largo historial de altibajos emocionales a sus espaldas.
Dicen que el dolor por la muerte de su hermana, sus constantes depresiones, sumado al malestar de vivir en el exilio, fueron las causas de su suicidio.
Alí Reza fue encontrado muerto en su residencia de Boston, tras haberse quitado la vida. Para colmo de males, en el momento de su deceso, su pareja, Raha Didevar (no estaba casado), estaba embarazada de su primera hija en común.
Una vez más, el suceso conmocionó a la familia imperial iraní. Meses después, al menos, recibirían una grata noticia. La princesa Iryana Leila Pahlaví, hija póstuma del príncipe, nació en julio de 2011.
Casado y padre de tres hijas
En lo que respecta a su vida personal, la que ha labrado por méritos propios, Reza parece tener una vida plena.
Contrajo matrimonio con Yasmine Etemad-Amini (57) el 12 de junio de 1986. Su mujer, licenciada en Ciencias Políticas y con un doctorado en Jurisprudencia de la George Washington University Law School, es abogada. Y ha desarrollado su profesión en casos de delincuencia juvenil.
Trabajó durante diez años como abogada del Children’s Law Center. También es la fundadora de la Fundación para los Niños de Irán, una iniciativa que creó en 1991.
El matrimonio ha tenido tres hijas. Todas ellas princesas. Son Noor Pahlaví (33), Iman Pahlaví (32) y Farah Pahlaví (21).
La segunda está casada con Bradley Sherman, un ingeniero de origen judío con el que contrajo matrimonio el 10 de mayo de 2025 en Nueva York.
Reza Pahlaví es padre de tres hijas: las princesas Noor, Iman y Farah Pahlaví. @officialrezapahlavi
El cáncer de su esposa
Su esposa Yasmine comunicó en el mes de noviembre de 2018 que padecía cáncer de mama. Lo hizo de forma muy abierta en redes sociales, donde anunció su enfermedad a través de un vídeo.
En su videomensaje en Facebook explicó que le habían diagnosticado dicha dolencia, explicando que era "un momento difícil", pero que quería usar su experiencia para hablar de salud femenina y concienciar sobre el cáncer de mama.
En ese mismo mensaje informó que sería operada al día siguiente. Tras la intervención, Yasmine explicó que su proceso culminó en una doble mastectomía. En su caso, por el tipo de tumor que tenía, no necesitó quimioterapia ni radioterapia.
Yasmine, por cierto, es hija del político y empresario Abdollah Etemad-Amini y de Forough Eftekhari, ambos exiliados en San Francisco desde la revolución ayatolá. Al igual que su marido, lleva en el ADN el estigma del desarraigo.
Ella es el principal apoyo, público y privado, de Reza Pahlaví en su campaña para recuperar el protagonismo tras más de cuatro décadas en la sombra y sumar esfuerzos por derrocar el actual régimen político de su país.
Su hija, Noor, la heredera
Su hija mayor, Noor, es la sucesora de su padre en los derechos dinásticos al Trono. De un tiempo a esta parte ha ido consolidando una notable visibilidad en el ámbito político y social.
Su implicación se refleja tanto en su actividad en redes sociales como en su participación en iniciativas y actos de respaldo a los movimientos reivindicativos impulsados por la diáspora iraní.
En su cuenta de Instagram, donde la siguen 1,3 millones de seguidores, es muy activa. Con relativa frecuencia comparte contenido de ámbito político, así como asuntos relacionados con su vida personal.
En el plano académico, es licenciada en Psicología y cuenta además con un MBA por la Universidad de Georgetown, uno de los centros más exclusivos y prestigiosos de Estados Unidos, fundada en Washington D.C. en 1789.
Relación con la Familia Real
Cabe recordar que la familia imperial ha conservado, durante años, una relación de estrecha amistad con la Familia Real española.
De entre todas las casas reales europeas, puede decirse que la que con mayor frecuencia ha invitado a Farah Diba y a sus hijos a actos oficiales (y privados) ha sido la de nuestro país.
En el pasado han compartido estancias y vacaciones en Mallorca y Madrid. La exemperatriz de Irán, así como su hijo mayor, estuvieron presentes en acontecimientos clave como las bodas del actual rey, Felipe VI (57) y Letizia (53), así como en las de las infantas Elena (62) y Cristina (60).
Asimismo, la emperatriz Farah acudió a las celebraciones organizadas con motivo del 80 aniversario de la reina Sofía, celebradas en noviembre de 2018.
Reza Pahlaví, en una imagen de archivo. GTRES
En una entrevista a EL ESPAÑOL, en septiembre de 2024, Reza Pahlaví respondió a la pregunta de si pretende restaurar la monarquía en su país. Lo deja en manos de su pueblo.
"Eso lo decidirán los iraníes... No estoy luchando para liberar a mi país para mí mismo. Estoy luchando para liberar a mi país para mi pueblo. Por supuesto que regresaré a mi país para supervisar la transición pacífica y garantizar la estabilidad. El momento llegará", respondía.
Y es que, después de casi medio siglo de espera, no parece tener prisa en volver por sus fueros.
En una de sus cuatro cuentas de Instagram, donde publica imágenes de sus viajes por el mundo (es aficionado a la fotografía) destaca una frase que bien resume la naturaleza de su espíritu sosegado, forjado a base de no pocos infortunios.
"La vida no se mide por el número de respiraciones que tomamos, sino por los momentos que nos dejan sin aliento", recuerda.