Lola Herrera.

Lola Herrera. laSexta.

Bluper ENTREVISTA

Lola Herrera, sobre la muerte: "No quiero dar guerra ni que me enchufen a máquinas, quiero irme cuando no esté bien"

La actriz, de 90 años, revela a Jordi Évole que, tras fallecer, desea una despedida " a puerta cerrada": "Le he dicho a mis hijos que quiero ir al Mediterráneo".

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A sus 90 años, Lola Herrera no para. Actualmente trabaja unos 3 o 4 días a la semana, "o más". Porque cuando sale de gira viaja los días anteriores y posteriores a las funciones.

No es lo habitual, ni mucho menos, en una profesional de su edad. Pero tiene tan incorporado en su ADN estar subida a un escenario que no sabe estar ociosa. Imposible quedarse en casa sin hacer nada.

Lo reconoce ella misma: "Saber relajarse está muy bien, pero yo he tardado mucho en aprender. El cuerpo lo agradece, descansas mejor, la piel lo agradece. Pero yo no me he cuidado mucho. Me he pasado la vida trabajando".

En su entrevista con Jordi Évole, emitido este domingo, 8 de marzo, en laSexta, la actriz descubre su lado más personal en un doble programa de Lo de Évole que celebra el Día Internacional de la Mujer.

"Tenía pánico a la muerte"

"Lo de los 90 años parece una cosa de otro mundo", reflexiona sobre su etapa actual. "Estoy más en el otro mundo que en este. ¿No se cansa usted?, me dicen. Pues no. Les debe de parecer una cosa muy rara que sigas con amor a tu profesión. Es un placer pasearte por un personaje, comunicarte desde el escenario, dejar de ser una, meterte en el mundo de otra persona".

En su charla, grabada en un balneario, Lola Herrera no solo habla de su día a día como nonagenaria.

También aborda cuestiones como su infancia, en plena posguerra, su divorcio de Daniel Dicenta, padre de sus dos hijos -Natalia y Daniel Dicenta- y la depresión que padeció años atrás, o la muerte.

"Hubo una época en la quer tuve que ir al psiquiatra porque tenía pánico a la muerte. Hace años de esto. Pensar que me iba a ir y aquí todo iba a seguir igual. Era una cosa que no concebía. Hace muchísimos años de esto.

"Hice una terapia y yas ves que me fue bien. Fue muy positiva", lanza, junto a una sonora carcajada.

Lola Herrera, en su entrevista con Jordi Évole en 'Lo de Évole'.

Lola Herrera, en su entrevista con Jordi Évole en 'Lo de Évole'. laSexta.

"Quiero que me echen al mar"

el camino parezca largo, es muy corto. Si de ves en cuando no haces una parada y pones en orden lo que te pasa...", reflexiona.

A estas alturas de su vida, ha tenido tiempo suficiente para pensar cómo quiere que sea su despedida: "Yo lo tengo muy claro. Yo no quiero dar guerra. Quiero irme cuando no esté bien. Es mi deseo", añade.

"Ya he dicho que a mí no me enchufen a máquinas nunca ni me hagan nada. Ni cuando me muera que me lleven a un teatro. Lo tengo escrito en mis últimas voluntades. Que no me lleven agencias allí. Yo al teatro quiero ir viva, nada más. Pero muerta, que no me lleven, por favor", insiste.

Tampoco desea un último adiós en un tanatorio. Le gustaría un funeral "a puerta cerrada".

Tras ser incinerada, desea que se sus cenizas sean depositadas en el mar: "Quiero que me echen al mar. Le he dicho a mis hijos que quiero ir al Mediterráneo, que hay tanta gente allí, a hacerles compañía".

Lola Herrera, en 'Lo de Évole'.

Lola Herrera, en 'Lo de Évole'. laSexta.

Una infancia "con mucho luto"

Lola Herrera nació el 30 de junio de 1935. Apenas un año después estalló la Guerra Civil en España: "Valladolid fue zona nacional desde el primer día. En mi casa se ha hablado mucho de todo lo que pasó. Hubo pérdidas".

"Crecí viendo a mi familia de luto", recuerda. Dos de sus tíos fueron fusilados en la contienda: "Fue una pérdida para mi abuela y mías tías y mi madre de dos hermanos. Él estaba en el frente. Tenían 21 y 23 años, eran hermanos de mi madre.

"Eso pasó a tanta gente.... Todavía están buscando a mucha gente. Fue una infancia con mucho luto, mucho miedo. Mi madre estaba espantada con todo lo que asaba", narra.

Ella, que nació en una familia numerosa, también vio cómo su ropia madre tendría que afrontar la pérdida de dos de sus seis hijos: "Uno murió al nacer y el otro murió con ocho meses. Fue una época muy larga y muy terrible. Moría mucha gente".

Tiene grabados a fuego los momentos en los que los vecinos de su barrio natal, Las Delicias, en Valladolid, sollozaban en plena calle al decir adiós a sus seres queridos por culpa del conflicto: "Contaba los gritos que daban los vecinos despidiéndose de los muertos".

"También había muchas risas y se cantaba mucho en las casas. Había un punto de desesperación y un punto grande de querer sacar la cabeza", apunta. Y es que, a pesar de la tragedia, "se vivía".

Lola Herrera y Jordi Évole, en 'Lo de Évole'.

Lola Herrera y Jordi Évole, en 'Lo de Évole'. laSexta.

"Fui al colegio hasta los 12 años"

Su abuela materna, Jacinta, fue un pilar en la familia. El marido de esta, -su abuelo materno-, era "un maltratador de la época", pero ella "se levantó en contra de eso".

Su abuela encontró el refugio en el que evadirse de la realidad en el teatro. En cuanto su marido salía a trabajar (estaba fuera de casa dos días), "sacaba las entradas del gallinero". Fue ella quien le inculcó la pasión por el teatro.

De su madre también heredó el gusto por la música: "Cantaba muy bien". No fue "la clásica madre de la artista". Jamás intentó "inculcarme nada". Pero siempre estuvo a su lado. Y la apoyó de manera incondicional a lo largo de su trayectoria personal y profesional. Una que empezó "de casualidad".

"Fui al colegio hasta los 12 años. A los 12 años ya no se podía más. Había que pagar. Eso es una tragedia", relata a Évole.

"Cuando no tienes los pilares puestos, aunque no sea en el mejor sitio. has hecho un recorrido por unas enseñanzas básicas", admite. "Y cuando no tienes esas bases, todo es mucho más difícil. Si no llegas a acomplejarte del todo y no das un paso en tu vida. Por miedo al ridiculo, miedo a no saber, miedo a decir una frase no correcta....

En su caso, logró salir adelante gracias a su mente curiosa: "He abierto mucho los ojos en la vida, he sido un poco esponja. Y he tratado de asimilar lo más posible. Pero siempre con los vacíos... Me voy a ir con los vacíos. No los disimulo. Es la realidad".

Lola Herrera, con Jordi Évole, en 'Lo de Évole'.

Lola Herrera, con Jordi Évole, en 'Lo de Évole'. laSexta.

"He sido bastante libre"

Grabó su primera película con apenas 16 años. Se presentarse a un concurso en Santiago de Compostela tras ver el anuncio de un casting en el diario ABC. A mediados de los años 50 se instaló en Madrid

No le gusta demasiado el teléfono. Menos aún el bombardeo de llamadas que suele tener lugar cuando se está de estreno. O de gira.

En su caso, "he hecho la gira de todas las funciones que he estrenado. No lo he dejado por nada. Es el lugar en el que mejor me siento".

A pesar de haber "proyectado una imagen de persona "súper responsable, súper profesional", tal y como apunta Évole, Herrera reconoce tener un punto espontáneo: "Me gusta ver ese artisteo loco". Aunque no lo parezca, le gusta la fiesta.

"Como me quedé sola muy pronto, sin pareja, no sabes la libertad tan grande que descubrí de poderme ir de donde quisiera cuando quisiera. Si me lo estaba pasando bien, bien. Si no, cogía un taxi a mi casa. Sin dar explicaciones a nadie. Sin despedirme de nadie. He sido bastante libre", subraya.

Lola Herrera.

Lola Herrera. laSexta.

La reina Sofía "ha aguantado mucho"

En su entrevista con el periodista catalán también habla de política: "Siempre he votado al PSOE porque es donde más me reconozco. Es mi gente, con la que yo me siento identificada. La derecha no me interesa".

Cuando Évole le pregunta si a los los políticos les interesan las artes escénicas, espeta: "Vienen poco al teatro. Tienen muchos viajes y muchas reuniones y muchas cosas. Pero yo, aunque no fueran al teatro, si hicieran algo mas por él, me basta".

"Fraga iba mucho al teatro a dormir en los palcos. Yo no lo he visto, pero se comentaba en la profesión", dice.

Al recordar a personajes ilustres que se han sentado en el patio de butacas para verla actuar cita a la Emérita: "Doña Sofía sí ha venido a ver bastantes obras con su hermana (Irene)".

"Me parece una mujer estupenda, con una sensibilidad tremenda. Amante de la música, amante del teatro. No sé cómo estuvo casada tanto tiempo con ese hombre (el reu Juan Carlos I), la pobre. Ha aguantado mucho", añade.

Cuando echa la vista atrás, no echa de menos la compañía de un hombre. Tampoco sus años de mayor fama. Lo cierto es que sigue siendo enormemente popular.

Y sus admiradores, que antaño le pedían autógrafos, ahora le solicitan hacerse una foto con ella. "Es una estupidez tan grande lo del selfie. Me parece horrible. No me acostumbro. Ya estoy siendo más valiente y digo muchas veces que no", zanja.