El actor Javier Cámara

El actor Javier Cámara

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Javier Cámara, 59 años, sobre su juventud: "Sabía que era distinto. Pensaba que si lo decía me pegaban una paliza"

El artista ha revelado que sufría bullying en el colegio y que llegar a Madrid fue experimentar la libertad y encontrarse a sí mismo.

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Javier Cámara es hoy uno de los actores españoles más reconocidos y queridos, con una sólida trayectoria en cine, televisión y teatro.

Ganador de dos premios Goya, ha demostrado una enorme versatilidad tanto en el drama como en la comedia, trabajando con directores como Pedro Almodóvar y participando en producciones internacionales como El nuevo papa.

Pero mucho antes del reconocimiento y los focos, su historia comenzó en Albelda de Iregua, en La Rioja, donde nació y creció en un entorno rural que marcó profundamente su carácter.

El actor Javier Cámara.

El actor Javier Cámara. Portocabo

Su juventud estuvo ligada al campo riojano y a una economía familiar modesta. Debido a sus malos resultados académicos, su padre decidió que comenzara a trabajar desde muy joven en labores agrícolas.

Aquel contexto, duro y exigente, convivía con una vocación temprana por la interpretación que parecía, en principio, un sueño lejano.

Durante la adolescencia, Cámara atravesó una profunda crisis personal. En varias entrevistas ha relatado lo difícil que fue expresar su orientación sexual en un entorno pequeño donde sentía que no encajaba.

"Yo sabía que a mí me gustaban los chicos, pero en mi pueblo vi que a nadie le gustaban los chicos y que todos empezaban a enamorarse", recordó en una entrevista en Cadena Ser.

"Yo sabía que era distinto y pensaba que si lo decía me iban a pegar una paliza. Tienes 14 o 15 años y sientes que tus deseos son otros y no te ves correspondido en ninguna película ni en ninguna realidad. Ves que no puedes hablar sobre eso y que cuando alguien lo habla es algo tabú y malo".

"Te sientes horrible. Mi identidad estaba machacada. Me costó mucho, me daba mucha vergüenza, pensaba que no me iban a dar el trabajo o no me iban a querer".

Nunca llegó a contarle a nadie lo que estaba sufriendo, ni siquiera a su madre. Intentó forzarse a vivir una realidad que no era la suya: "Todos mis amigos me hablaban de chicas y a mí me gustaban los chicos. Entonces fuerzas la máquina para enamorarte de chicas… pero te das cuenta de que no, que estás en otro lugar".

Cuando se trasladó a Madrid, comenzó —como él mismo ha dicho— a "sacar la cabecita". Poco a poco fue encontrando un espacio más libre para ser él mismo. Sin embargo, durante años utilizó la actuación como refugio.

"Me he escondido mucho detrás de los personajes porque no me sentía libre ni sabía quién era", ha reconocido.

En el programa La matemática del espejo habló también del acoso que vivió: "Yo jugaba con las niñas en el colegio a la comba y evidentemente había gente que te insultaba. Ahora cuando veo tantos casos de bullying, creo que lo borré. No llegaba a casa llorando, pero estaba ahí".

Hasta lograr aceptarse plenamente, prefirió fingir una vida distinta: "Al final uno se inventa una vida y pasas por encima de todo. De hecho, creo que en gran parte soy actor porque me inventé mi vida a veces".