Joan Manuel Serrat, en una imagen de 2018.

Joan Manuel Serrat, en una imagen de 2018. Atresmedia Gtres

Corazón

Joan Manuel Serrat, 82 años: "De mi infancia recuerdo los huevos fritos con patatas de mi madre, fueron siempre mi cena"

El legendario cantautor catalán repasa los humildes sabores que marcaron su niñez en la posguerra.

Más información: José Coronado,: "Me levanto a las 6, desayuno zumo de naranja, fruta y tostadas con aceite de oliva y no entreno".

Publicada

Joan Manuel Serrat (82 años) hace tiempo que decidió bajarse de los grandes escenarios para disfrutar de la calma, el reposo y los pequeños placeres de la vida cotidiana.

Lejos de los focos y de las multitudes que corearon sus himnos durante más de medio siglo, el 'Noi del Poble Sec' saborea hoy una rutina marcada por la tranquilidad.

Pero si hay algo que el tiempo no ha podido borrar del paladar del artista, son los recuerdos gustativos de una infancia humilde en la Barcelona de la posguerra.

En aquellos años cuarenta, donde las carencias estaban a la orden del día, la gastronomía no era una cuestión de lujo, sino de supervivencia y puro amor de madre.

Al echar la vista atrás hacia su niñez en el popular barrio obrero del Poble Sec, el cantautor lo tiene muy claro.

"De mi infancia recuerdo los huevos fritos con patatas de mi madre, fue mi cena a lo largo de 20 años", confiesa.

Un plato sencillo, económico, pero que en las manos de su madre, Ángeles, se convertía en el mayor de los manjares para un niño que se pasaba las horas jugando en aquellas calles escarpadas.

La infancia de Joan Manuel Serrat

Para Serrat, la comida siempre ha estado intrínsecamente ligada a la emoción y al núcleo familiar.

Aquellos eran tiempos de posguerra, épocas en las que "los tiempos eran oscuros y hacía frío".

En ese contexto de estrecheces, el calor del hogar lo era todo. "Mi madre era el motor emocional y el eje de la casa", relata el artista.

Alrededor de ella, de los fogones y de un transistor, se vertebraba la vida familiar: "La radio era el rincón donde mi familia se reunía para escuchar radionovelas".

Su padre, Josep, también aportaba su ingenio incansable a ese ecosistema doméstico.

"Mi padre diseñaba neveras, rellenaba aislante, alicataba, hacía bandejas, construía el lugar donde meter el hielo... era un sabio", rememora con orgullo.

En aquella casa donde los recursos se estiraban al máximo, la cena caliente que preparaba su madre sabía a gloria bendita.

Hoy, a sus 82 años y tras haber superado diversos baches de salud en el pasado (como su valiente lucha contra el cáncer), la alimentación de Joan Manuel Serrat se rige por la misma premisa que coronó su infancia: la sensatez y el buen producto.

La rutina de Serrat

Aunque a lo largo de sus interminables giras ha viajado por todo el mundo y ha sido agasajado con alta cocina, su verdadera debilidad sigue siendo la dieta mediterránea.

En su día a día, el artista opta por arrancar la mañana con energía pero sin excesos.

Un desayuno protagonizado por un buen café, fruta fresca y una imprescindible rebanada de pan tostado con tomate (pa amb tomàquet) regada con un generoso chorro de aceite de oliva virgen extra.

Para las comidas, Serrat prioriza el pescado a la plancha o al horno, las verduras de temporada y las ensaladas, manteniendo a raya las grasas pesadas para cuidar su vitalidad.