Ramales de la Victoria, Cantabria iStock
El municipio Patrimonio de la Humanidad: 3099 habitantes, palacio del siglo XVI y cuevas paleolíticas con cine bajo tierra
Este lugar fue visitado por Jesús Calleja en su programa acompañado del expresidente cántabro, Miguel Ángel Revilla.
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Entre montañas verdes y paredes de roca que se alzan con fuerza, el paisaje de este lugar se abre paso en un entorno donde la naturaleza parece dominarlo todo.
El río serpentea con calma, reflejando la luz entre sombras y rompiendo el silencio. Ese mismo silencio que refleja las primeras huellas de la humanidad y el eco de un valle cántabro.
Hablamos de Ramales de la Victoria, un enclave donde la naturaleza kárstica y el paisaje montañoso se funden en una experiencia inmersiva.
Esta villa situada en Cantabria actúa como un guardián de piedra entre el cielo y el subsuelo. Aquí el tiempo parece haberse detenido para proteger un legado que abarca desde los albores de la humanidad hasta la historia moderna.
Hablar de Ramales es, obligatoriamente, hablar de sus entrañas. El subsuelo de este municipio es un laberinto de cristal y sombra que guarda secretos desde hace miles de años. La Cueva de Covalanas, declarada Patrimonio de la Humanidad, es la joya de la corona.
Los animales de sus paredes, sus ciervas rojas, no están dibujadas con líneas, sino con una sucesión de puntos hechos con los dedos que, al ser iluminados, aprovechan el relieve de la roca para crear la ilusión de que el animal se está moviendo.
Esta delicadeza artística contrasta con la monumentalidad de la Cueva de la Cullalvera, una cavidad esculpida por el agua cuya gigantesca boca de entrada te hace sentir minúsculo ante la fuerza bruta de la geología.
Al salir de la penumbra de las cuevas y regresar a la luz, la historia de Ramales continúa escrita en sus calles. El trazado de su casco histórico es el de una villa señorial estratégica entre el mar y la meseta.
Caminar por sus plazas es divisar sus casonas indianas y sus balconadas de hierro forjado y escudos heráldicos. Entre ellos destaca la Iglesia de San Pedro, ubicada en la plaza central. Tampoco su palacio de Revillagigedo, construido en 1742 por el conde que le dio su nombre. Aunque sufrió significativos daños, conserva sus torres laterales.
Más allá de los edificios religiosos, el verdadero carácter de Ramales se siente en sus puentes y en sus plazas, donde el aire todavía conserva esa historia viva.
La relevancia de Ramales de la Victoria ha trascendido las fronteras regionales gracias a su impresionante patrimonio natural y arqueológico, convirtiéndose en el escenario perfecto para la divulgación televisiva. En años recientes, el municipio recibió la visita de dos figuras muy populares en España: el aventurero Jesús Calleja y el expresidente cántabro Miguel Ángel Revilla.
Ambos recorrieron la villa para grabar un episodio especial de su programa, enfocando la atención del gran público en la espectacularidad de sus tesoros subterráneos.
Durante el rodaje, exploraron la grandiosidad de la Cueva de Cullalvera y los secretos milenarios de la Cueva de Covalanas, logrando que miles de espectadores conocieran la importancia de estas cavidades como santuarios del arte paleolítico.