La ciudad de Melilla desde uno de sus puntos más visitados.

La ciudad de Melilla desde uno de sus puntos más visitados. Turismo de Melilla

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La 'pequeña Barcelona' que no conoces: está en España, es una joya del Modernismo y no está en la Península

Se trata de Melilla, una de las ciudades más infravaloradas de nuestro país y que tiene un pasado histórico asombroso.

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John Reyes
Publicada

A primera vista, el viajero que aterriza en Melilla espera encontrar una ciudad marcada por la influencia norteafricana, con zocos, arquitectura funcional y un aire claramente mediterráneo.

Sin embargo, basta con adentrarse unos minutos en su entramado urbano para que la sorpresa sea mayúscula: balcones de hierro forjado, fachadas ornamentadas y detalles florales que parecen trasladados directamente desde el Paseo de Gracia.

Es ahí donde surge el apodo que cada vez resuena con más fuerza: la "pequeña Barcelona".

Lejos de ser una exageración, la comparación tiene base sólida. Melilla es la segunda ciudad de España con mayor número de edificios modernistas y Art Déco, solo por detrás de Barcelona.

Más de 900 construcciones catalogadas convierten su centro en un auténtico museo al aire libre, fruto de una época de esplendor económico a comienzos del siglo XX.

La muralla de Melilla La Vieja.

La muralla de Melilla La Vieja.

El gran artífice de esta transformación fue Enrique Nieto y Nieto, arquitecto barcelonés y discípulo de Antoni Gaudí. Llegó en 1909 con la intención de una breve estancia, pero terminó dejando una huella imborrable como arquitecto municipal.

Su legado se concentra especialmente en el conocido como Triángulo de Oro, una zona donde el urbanismo recuerda inevitablemente al Eixample barcelonés: calles amplias, esquinas redondeadas y edificios concebidos para exhibir prosperidad.

Ese auge estuvo ligado al crecimiento económico impulsado por la minería del Rif y el estatus de puerto franco.

Una burguesía emergente -formada por comerciantes españoles, judíos y locales- encontró en el Modernismo la forma perfecta de expresar su poder.

Así, Melilla se expandió más allá de sus murallas históricas, dando lugar a un ensanche inesperado… en pleno norte de África.

Entre sus joyas arquitectónicas destacan el Palacio de la Asamblea, imponente obra Art Déco que preside la Plaza de España; la Casa de los Cristales, reconocible por su colorido y grandes ventanales; o el edificio de La Reconquista, con sus característicos balcones curvos.

A ellos se suma la singular Sinagoga Yamín Benarroch, donde el modernismo dialoga con la tradición hebrea, y la Casa de Tortosa, ejemplo perfecto de ornamentación vegetal.

Melilla en una vista aérea.

Melilla en una vista aérea.

Pero si algo diferencia a esta "pequeña Barcelona" de cualquier otra ciudad es su esencia multicultural.

En Melilla conviven comunidades cristianas, musulmanas, judías e hindúes, generando un paisaje único donde una fachada modernista puede compartir calle con una mezquita o una sinagoga. Este crisol convierte cada paseo en una experiencia difícil de replicar en Europa.

Para el visitante, el recorrido por el Triángulo de Oro es imprescindible y fácilmente transitable a pie.

Y aunque el modernismo acapare las miradas, una parada en Melilla la Vieja -la ciudadela amurallada sobre el mar- completa el viaje con una dosis de historia medieval.

Quizá por su ubicación o por los prejuicios geográficos, Melilla sigue siendo una gran desconocida dentro del turismo nacional.

Sin embargo, quienes la descubren coinciden: pocas ciudades ofrecen un contraste tan fascinante entre culturas y estilos.

Una joya oculta que, lejos de la Península, guarda uno de los secretos mejor conservados del Modernismo español.