Javier Ojeda, exlíder de Danza Invisible

Javier Ojeda, exlíder de Danza Invisible

Corazón

Javier Ojeda (61 años), exlíder de Danza Invisible: "En los años 80 éramos niñatos todos, no queríamos esa España casposa"

El músico malagueño presenta su nuevo disco en solitario y recuerda algunos episodios de su etapa más temprana con la banda originaria en la movida madrileña.

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Atrás quedan los tiempos en que los jóvenes se sentían representados por las bandas de pop y rock patrio, como ocurrió en aquellos años ochenta en los que Danza Invisible irrumpió con fuerza en la escena.

Hoy, Javier Ojeda (61 años), eterno líder de Danza Invisible, mira hacia esa década desatada con una mezcla de ternura y lucidez.

"En los ochenta éramos niñatos todos. Fueron un tremendo colocón, pero muy positivo. Fue una explosión de colorines. Un montón de adolescentes de pronto descubren que Franco ha muerto y se convierten en la primera generación que crece en libertad total. Nos fijábamos en todo lo que había fuera de España: Londres, Nueva York... y penábamos: 'Yo no quiero esta España casposa'. Epatar era muy importante".

Ojeda sigue demostrando en pleno 2026 que aquellos "viejos frikis simpatiquísimos" de los ochenta están más vivos que nunca, aunque el rock ya no se "el género de la juventud".

El malagueño ha cerrado definitivamente la etapa de la banda, pero se mantiene hiperactivo entre giras, colaboraciones y proyectos personales que lo han convertido en un clásico muy cotizado en fiestas populares, festivales nostálgicos y ciclos acústicos.

En una entrevista de 2023, Ojeda confesaba que la gira de los 40 años de Danza Invisible lo dejó "absolutamente achicharrado" y que necesitaba espacio: "Tíos, me vais a disculpar, pero yo necesito espacio. Quiero hacer mis cosas. Quiero disfrutar mi vida de otra manera".

Aun así, dejaba una puerta abierta a futuras reuniones porque, como subrayaba entonces, "ante todo somos amigos" y Danza Invisible "siempre ha sido una banda de amigos".

Si en 2024 presumía de que 2022 había sido "uno de los años cruciales" de su carrera, con 104 conciertos y su bolo número 2.000, hoy esa hiperactividad se ha convertido casi en marca personal.

Él mismo se definía con ironía: "Híper, híper, hiperactivo. Como Bustamante, pero... de otra manera". Y decidió prescindir de mánager: "La gente me llama a mí. La oficina soy yo".

Esa ética de currante se mantiene intacta porque Ojeda sigue recorriendo España con distintos formatos, desde grandes fiestas como el festival Los Conciertos del Fuerte, donde arrasó con un show de "eterna juventud", hasta ciclos íntimos como Los Acústicos del Buenavista, donde fue el último concierto del año en 2025.

Además, continúa encadenando bolos en festivales revival como Generación Tocata y en verbenas potentes, compartiendo cartel con bandas míticas y artistas ochenteros que siguen llenando pabellones y plazas de toros.

En su radiografía generacional, Ojeda era contundente: "El rock ya no es el género de la juventud, se ha comprobado". Contaba, casi resignado, que sus hijos apenas escuchan rock actual y que el menor se pone a los Beach Boys mientras el mayor adora a Dylan y el soul clásico, pero que el indie español le da "mucha pereza".

Para el cantante, los grupos de su quinta son "una apuesta segura" porque "los ayuntamientos confían en los grandes clásicos" y porque muchos músicos de los ochenta siguen "en un fantástico estado de forma".

Esa vigencia se constata en su agenda 2025-2026, conciertos en teatros municipales, fiestas como San Isidro en Cedeira, donde actúa ya como "ex de Danza Invisible", y una intensa actividad en su propia web, convertida en diario personal, donde va volcando proyectos, reflexiones y nuevos retos.

Sin la exposición televisiva de los ochenta, ha sabido reconvertirse en nombre fijo de festivales de nostalgia, ciclos temáticos y eventos institucionales ligados a la cultura y la música.

Ojeda presume de un sonido a la vieja usanza, en su disco Más de 2000 noches sin dormir reunía grabaciones en directo con hasta seis bandas distintas y temas registrados "de una sola toma".

Lo tiene claro: "Yo haciendo géneros actuales quedaría ridículo. Mi estilo es de otra generación". Reivindica aquellas letras con "toques de intelectualidad" y ese espíritu transgresor que hizo que los jóvenes de hoy los vean como "viejos frikis simpatiquísimos".

El cantante andaluz ha sido recientemente galardonado con la Medalla de las Artes de Andalucía junto a sus compañeros de Danza Invisible y su más reciente proyecto discográfico, Incorrecto, representa el álbum número 23 de su carrera y es una apuesta personal basada íntegramente en versiones de piezas ajenas.