Antonio Banderas, Melanie Griffith y Ana, en el balcón viendo los pasos de Semana Santa de 2008.

Antonio Banderas, Melanie Griffith y Ana, en el balcón viendo los pasos de Semana Santa de 2008. Gtres

Corazón

Ana, madre de Antonio Banderas: "Con 18 años le metí 90 euros en el pantalón para irse a vivir a Madrid"

La madre del actor malagueño explicó cómo ayudó a su hijo a comenzar una nueva vida en la capital.

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Ana Bandera, la madre de Antonio Banderas, nunca buscó los focos. Sin embargo, terminó convertida en la narradora más íntima de la vida del actor malagueño.

"Yo solo soy su madre", solía decir, pero cada vez que hablaba de él dejaba titulares capaces de emocionar a cualquiera.

Maestra de profesión y malagueña de carácter fuerte, doña Ana fue quien empujó a su hijo a perseguir un sueño que parecía imposible: ser actor en un país donde el éxito internacional era casi una quimera.

"Le di 15.000 pesetas (90 euros) para que se fuera a Madrid, pero antes le cosí unos bolsillos con cremallera para que no le robasen", contó con una mezcla de orgullo y humor en una de sus entrevistas más recordadas.

Detrás de esa anécdota había una realidad mucho más dura: "En casa no abundaba el dinero", admitiría después.

Su manera de hablar de Antonio combinaba ternura, sinceridad y una ironía muy andaluza.

Ella misma reveló el origen del nombre artístico de su hijo, desvelando un detalle que ya es historia del cine español.

"Él se ha puesto la 's' porque dice que quiere ser de todas las banderas del mundo", explicó, dejando claro que la ambición de Antonio no era solo trabajar como actor, sino llegar lejos, muy lejos. Y lo hizo.

Doña Ana no se cortaba a la hora de confesar sus propias dudas. Reconoció que al principio no se creía del todo el despegue internacional de Banderas.

"No me lo creí ni siquiera cuando se fue a América, porque a él siempre se le atragantó el inglés", decía entre risas, recordando cómo su hijo rodó El rey del mambo, sin dominar del todo el idioma.

"Pensé que se le habría metido Hollywood por los ojos", añadía, retratando a ese chico de barrio que un día se plantó en Los Ángeles dispuesto a conquistarlo todo.

Para ella, Antonio siempre fue "José", el niño inquieto que jugaba en la azotea y organizaba partidos con chapas porque no había ni dinero ni piscina.

Mientras el mundo veía a una estrella de Hollywood, su madre seguía viendo al hijo que "hacía estropicios en el pasillo" y volvía loco al profesorado con sus bromas.

Ese contraste entre el mito y el niño que fue se convirtió en el hilo conductor de muchos de sus relatos. Con el tiempo, Ana Bandera se ganó un lugar especial en el imaginario de los fans.

No solo por ser la madre de Antonio Banderas, sino por la forma tan directa y humana con la que hablaba de él.

Sin artificios, sin frases prefabricadas, sin pose. Solo una madre contando cómo su hijo convirtió 15.000 pesetas escondidas en un doble fondo del pantalón en una carrera de leyenda.

Y quizás por eso, cada vez que ella hablaba, los lectores sentían que estaban escuchando la versión más verdadera del actor español más internacional.