El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) es un impuesto personal que grava la renta de los residentes en España obtenida durante un año. Un impuesto de tipo progresivo, lo que quiere decir que cuanto más dinero gana una persona el porcentaje por el que tributa por este impuesto será mayor.

El IRPF es un impuesto de obligado pago para el contribuyente residente en España, independientemente de su origen o su nacionalidad. El pago se realiza mes a mes a través de las retenciones que se producen en las nóminas de los trabajadores. En el caso de los autónomos, estos harán el pago del IRPF en la declaración trimestral que deben hacer para pagar sus impuestos.

Cada mes, por tanto, nos retienen en la nómina un tanto por ciento correspondiente al IRPF. Si al trabajador se le retiene más cantidad de la que le toca pagar, la declaración anual de la renta le saldrá a devolver. En cambio, si la cantidad retenida es menor de lo que debe pagar, la declaración de la renta le saldrá a pagar.

En otro post, ya hablamos sobre cómo calcular el IVA de las facturas, ahora hablaremos del cálculo del IRPF.

Calcular el IRPF

Es por esta razón por la que las retenciones de IRPF se consideran adelantos para el Ministerio de Hacienda. El resultado de cada retención dependerá fundamentalmente del salario del trabajador y el tipo de contrato.

Hay una serie de elementos a tener en cuenta a la hora de hacer el cálculo del IRPF:

  • El importe del sueldo bruto mensual
  • El tipo impositivo aplicable
  • Las circunstancias personales y familiares de cada trabajador

El trabajador debe comunicar a la empresa sus circunstancias personales y familiares a través del modelo 145. Un modelo en el que cada año el trabajador especificará si ha habido cambios en la unidad familiar o si ha habido variaciones en su salario o en el de su cónyuge.

Para saber el tipo de IRPF que nos corresponde, es necesario obtener la base de retención correcta. De esta manera, vamos a poder determinar el tipo de impositivo para realizar el cálculo. Es por eso que habrá que incluir todas las retribuciones de la empresa, así como las deducciones por gastos de vivienda y alimentación y las deducciones por rendimiento del trabajo.

La base de retención general

Al salario neto del trabajador se le debe deducir un monto según su situación laboral, llamada base de retención general, que viene determinada en los siguientes puntos:

  • Desempleados reincorporados con movilidad geográfica: 100%
  • Incremento discapacidad entre 33% y 65%: 3.000 euros
  • Incremento discapacidad entre 65% y movilidad reducida: 9.000 euros
  • Pensionistas: 600 euros
  • Perceptores con más de 2 descendientes: 600 euros
  • Perceptores de prestaciones y subsidios de desempleo: 1.200 euros
  • Pensión compensatoria por decisión judicial: importe fijado

La retención en función de los tipos de IRPF

Tras la base de retención general, hay que aplicar las retenciones en función de los tipos de IRPF:

  • Base imponible de 0 a 12.450 euros: retención del 19%
  • Base imponible de 12.450 a 20.200 euros: retención del 24%
  • Base imponible de 20.200 euros a 35.200 euros: retención del 30%
  • Base imponible de 35.200 a 60.000 euros: retención del 37%
  • Base imponible superior a 60.000 euros: retención del 45%

Hacienda también asigna una retención al trabajador en base a su edad y al número de hijos o padres que tenga en casa.

El IRPF en los autónomos

Los profesionales autónomos deben aplicar un IRPF del 15% a los ingresos que obtengan por su actividad (o un 7% en los casos de los autónomos en sus dos primeros años de actividad). 

Los autónomos deben hacer uso del modelo 130 para realizar la autoliquidación del impuesto del IRPF. Esta debe llevarse a cabo de forma trimestral con los ingresos y gastos percibidos, abonando anticipos del 20% en concepto de retención. Están exentos del modelo 130 los autónomos que hayan facturado con retenciones más del 70% de la facturación a destinatarios como empresas, autónomos y entidades jurídicas.

Hay una serie de gastos que el autónomo se puede deducir del modelo 130 de IRPF. Entre ellos, los materiales que sean necesarios para el desarrollo de su labor, los sueldos y salarios de los trabajadores a su cargo, los gastos de personal y las cuotas de la Seguridad Social o los alquileres adscritos a la actividad empresarial.

Dentro del IRPF que se aplica a los autónomos también hay que distinguir dos conceptos que son de suma importancia: la Estimación Directa Simplificada y la Estimación Directa Normal. 

  • La Estimación Directa Simplificada consiste en el IRPF del autónomo cuya actividad económica tenga una cifra de negocios no superior a los 600.000 euros durante el ejercicio del año anterior.
  • La Estimación Directa Normal, por su parte, se aplica a aquellos autónomos cuyo importe de la cifra de negocio de su actividad económica del año anterior supere los 600.000 euros.