Arreglar una cremallera puede salvar una prenda

Arreglar una cremallera puede salvar una prenda

¿Cómo hacer... ?

Cómo arreglar una cremallera atascada

Si quieres arreglar una cremallera que no sube, te mostramos trucos fáciles para desatascar cremalleras de bolsos y prendas de cualquier tipo.

Las cremalleras son un elemento presente a diario en nuestras vidas, porque es de lo más común que alguna prenda que llevamos en el día a día tenga una cremallera: faldas, pantalones, vestidos, bolsos, incluso fundas de cojines o de sofás en casa. Las cremalleras son cómodas y rápidas al abrochar la ropa,  pero pasa muy a menudo que se estropean, o se niegan a cerrarse, se bajan de repente, o se atascan y no suben.

Si alguna vez te has preguntado cómo arreglar una cremallera atascada, aquí van unos cuantos trucos y soluciones efectivas para arreglar una cremallera, y no tener que acudir a una tienda de arreglos a cambiarla. Aunque si no tienes más remedio que hacerlo, no es una mala solución y tampoco cuesta mucho dinero. Pero primero, mejor probar estos trucos.

Algunos trucos para arreglar una cremallera atascada que funcionan

Las cremalleras, por lo general, duran mucho y funcionan bien, pero cuando se atascan son una verdadera lata, porque no podemos ni subirlas ni bajarlas.

Muchas veces pensamos que la cremallera se ha roto definitivamente y decidimos llevarla a una tienda de arreglos, o directamente prescindir de esa chaqueta o pantalón. Pero hay veces que los remedios caseros funcionan de maravilla, y éstos son algunos dependiendo de lo que le pase a la cremallera:

  • Si la cremallera se queda atascada en esa prenda de moda. Para abrir una cremallera atascada, no hay que forzarla porque entonces puede romperse. Lo más probable es que algún tejido se haya quedado enganchado, impidiendo que la cremallera pueda subir o bajar. Comprueba si hay algo atascado, quítalo y la cremallera funcionará perfectamente.
  • Cuando la cremallera está atascada y no hay ningún tejido que le impida subir o bajar, hay que engrasarla un poco para que funcione. Lo más útil, aunque parezca un poco raro, es utilizar un lápiz de los que tenemos en casa. El grafito es estupendo para desenganchar cremalleras. Basta con pasar la punta por la cremallera en el punto en el que se ha atascado como si estuvieras pintando la cremallera y luego bajar el cierre ¡funciona! El aceite de oliva o el jabón líquido de manos también son muy efectivos para desatascar una cremallera. Bastará con usar un bastoncillo y pasarlo por la cremallera, y verás cómo vuelve a funcionar con normalidad.

Cremalleras que están rotas y otros problemas con las cremalleras atascadas

Hay veces que, justo cuando nos estamos abrochando, la cremallera no sube ni baja. No tires fuertemente de ella hacia arriba o hacia abajo, porque primero, te puedes hacer daño, y segundo, te quedas con el tirador de la cremallera en la mano y entonces sí que ya se ha roto por completo. Esta cremallera atascada que ni sube ni baja está así porque se ha partido una pieza de la cremallera. Coloca un clip en la zona del cierre, y ya verás cómo sube y baja otra vez sin problema. 

Si la cremallera de los pantalones no sube hasta arriba, esto puede deberse no a que la cremallera esté atascada, sino a que has engordado un poco y los kilos se han ido a la tripa. O también porque llevas demasiada ropa metida dentro y la cremallera no cierra. En este caso, puede utilizar la anilla de las que se usan para los llaveros. La pasas por el tirador, y enganchas la cremallera al botón de cierre. Verás cómo sube perfectamente, se queda bien cerrada, y no baja otra vez. 

Estas dos son unas soluciones un poco caseras para casos de emergencia, por lo que lo aconsejable es cambiar la cremallera con la pieza rota, y o bien meter menos ropa dentro del pantalón, o bajar unos kilos y reservar ese vaquero que tanto te gusta cuando hayas perdido algo de peso.

A veces pasa que la cremallera de un vestido se niega a subir hasta arriba. Pides ayuda porque está en la espalda, y de repente notas que la cremallera está atascada. Un truco que nunca falla es utilizar un collar o una cadena que tenga un cierre de mosquetón (esos ganchos que también están en las maletas o en los bolsos, para que te hagas una idea). Te quitas el vestido, enganchas el cierre a la cremallera, o si tienes ayuda no hace falta ni que te lo vuelvas a quitar. Ahora podrás subir la cremallera fácilmente, sin hacerte daño ni hacer fuerza, y por supuesto, sin que la cremallera pueda romperse.

Si ninguna de las soluciones aportadas funciona, entonces habrá que cambiar de cremallera. Puedes llevar la prenda a una tienda especializada en arreglos y que te la cambien. Ahora bien, si eres una persona mañosa, puedes hacerlo tú misma. Cambiar el cierre resulta fácil. Basta con quitarlo con la ayuda de unos alicates, y para poner el cierre nuevo lo colocas en la parte dentada que ha quedado a la vista. Coses bien la cremallera y como nueva.