Disfruta de todas las ventajas que tiene un huerto urbano

Disfruta de todas las ventajas que tiene un huerto urbano

¿Cómo hacer... ?

Cómo hacer un huerto urbano con pocos recursos

Si quieres generar tus propias verduras y frutas totalmente naturales y sin ningún tipo de aditivo, te mostramos la forma de crear un huerto urbano.

La vida en las grandes ciudades nos ha alejado de la naturaleza y es triste ver que muchos niños no saben de donde vienen los alimentos que consumen a diario. Por fortuna, hay una alternativa: el huerto urbano. En nuestra propia casa podemos cultivar muchas de las verduras que compramos en el supermercado y convertir esta actividad en un entretenimiento más.

En el texto que sigue os vamos a mostrar paso a paso cómo crear un huerto urbano, algo sencillo y que requiere de muy poca dedicación. Con muy poco trabajo, disfrutaremos de frutas y verduras completamente orgánicas y con un sabor que no encontramos en el entorno plastificado de los supermercados. Además, los pequeños de la casa aprenderán una lección que les servirá para entender lo que comen.

Principales requisitos para un huerto urbano

Aunque un huerto urbano está al alcance de la mayoría, hay unos requerimientos básicos para que podamos instalarlo:

  • El espacio. Aquí vale casi todo: desde una terraza a un balcón o una azotea. Por pequeño que sea, siempre habrá sitio para un contenedor con algunas plantas. Lo único importante es que esté al aire libre y bien ventilado
  • La luz solar. No cualquier espacio es válido: la exposición directa al sol es un requisito básico. Todas las plantas que producen frutos como tomates o pepinos necesitan un mínimo de 6 a 7 horas de exposición al sol. Las plantas de hoja verde como la lechuga o de raíz como las zanahorias necesitan dos o tres horas menos. En cualquier caso, un patio sin luz directa del sol no nos servirá.
  • El contenedor. Puede ser de cualquier material, forma y tamaño. Lo importante es que tenga la profundidad suficiente y unos agujeros en el fondo para drenar el agua. Por regla general, cuanto más alta es la planta, más profundo ha de ser el contenedor. Si queremos plantar tomates o cualquier otra planta de fruto, 30 centímetros es la profundidad mínima para que se desarrollen correctamente las raíces. Es asimismo importante que el contenedor no haya servido para almacenar previamente algún material tóxico como pintura o detergente. Por lo demás, somos libres de utilizar todo lo que tengamos a mano.

¿Semillas o plantas?

Ya tenemos el espacio y unos contenedores adecuados. Es el momento de tomar una decisión difícil: plantar semillas o plantas. Plantar semillas es más complicado y necesita de más tiempo, pero nos ahorra el trabajo de trasplantarlas. Si, en cambio, utilizamos plantones, tendremos ya la planta crecida y sólo tendremos que hacer un agujero en la tierra para enterrar las raíces, pero nos saldrá algo más caro. En cualquier caso, tanto las semillas como los plantones se pueden adquirir en un centro de jardinería. Es recomendable experimentar con ambas opciones y en los dos casos el fabricante incluirá con el producto instrucciones detalladas de cómo debemos proceder.

Cuando tengamos una planta ya formada, podemos utilizar los fragmentos de sus tallos para reproducir una nueva planta "clonada". Esta forma de reproducir plantas se conoce como "reproducción por esquejes" y, como explicamos, es un método muy sencillo que nos facilitará la multiplicación de las plantas en nuestro huerto urbano.

Instalación y mantenimiento de un huerto urbano

El cuidado de huerto urbano es sencillo, pero requiere un mínimo de dedicación. El primer paso, antes de sembrar las semillas o enterrar los plantones, es llenar el contenedor de tierra. Debemos utilizar tierra orgánica, preferentemente una mezcla de tierra abonada y turba al 50%. Es fundamental que quede bien suelta. Una tierra apelmazada dificultará el crecimiento de las raíces.

Una vez la tierra lista y hemos sembrado o plantado, el principal cuidado consiste en mantener los cultivos bien hidratados. Hay que tener en cuenta que, al no haber un suelo debajo, el nivel de evaporación es muy elevado. El riego habrá de ser prácticamente diario y debe empapar la tierra en profundidad. De otro modo, favorecemos el crecimiento de raíces superficiales que están más expuestas al calor. También es importante no mojar las hojas al regar ya que podríamos favorecer la aparición de enfermedades fúngicas

Si debemos enriquecer la tierra con nutrientes, es mejor optar por un fertilizante orgánico, como el compost. En el caso de optar por un abono no orgánico, es mejor usar uno de liberación lenta, fácil de encontrar en cualquier centro de jardinería. Hay que tener en cuenta de que las plantas están creciendo en un medio artificial y limitado y que la abundancia de riego hace que muchos nutrientes se pierdan con el agua. Dependen de nosotros para conseguir todo lo que necesitan.

¿Cuándo y qué plantar en nuestro jardín urbano?

Plantar dependerá, en gran medida, de donde vivas y de los cultivos que escojas. Por regla general, el principio de la primavera es el momento de la siembra y se puede trasplantar de mayo a junio.

Las posibilidades de lo que puedes cultivar son inmensas, aunque debemos descartar las especies mayores como calabazas o melones que no tendrían espacio suficiente para desarrollar su sistema de raíces. Tomates, lechugas, pimientos, se dan bien en todo tipo de contenedores y regiones geográficas. Pero no sólo tienes que limitarte a las verduras. Frutas como la fresa puede también cultivarse sin problemas, así como la mayoría de las plantas aromáticas. Es también recomendable plantar variedades enanas de hortalizas, que se adaptan mejor al cultivo en contenedores.

Otros consejos para cuidar de tu huerto urbano

Aunque el cuidado de huerto urbano está al alcance de casi todo el mundo, hay algunas precauciones que debemos tomar para obtener los resultados esperados. Una de ellas tiene que ver con las combinaciones de hortalizas. Hay plantas que se llevan bien unas con otras y, en cambio, hay combinaciones que es preferible evitar. Por ejemplo, nunca debemos plantar juntas cebollas y ajos con judías ni tampoco patatas con tomates o calabacines. No sólo compiten por los mismos nutrientes, sino que se estorban unas a otras.

También es conveniente utilizar siempre guantes. La tierra de nuestro huerto estará poblada de seres vivos, la mayoría beneficiosos, pero hay algunos microorganismos susceptibles de causar problemas. Del mismo modo, aunque los frutos de nuestro jardín estén libres de pesticidas conviene lavarlos bien bajo el grifo antes de consumirlos.

Pese a que la luz solar es un ingrediente fundamental, en pleno verano es conveniente utilizar una sombrilla o extender un toldo a las horas de mayor temperatura para proteger las plantas.

La jardinería es una actividad saludable que puede ser disfrutada por personas de todas las edades. Un huerto urbano añade el incentivo de poner a nuestro alcance alimentos que no han sido adulterados y que conservan todo su sabor y propiedades nutritivas.