Imagen de un hombre en la cama mirando al vacío por culpa del insomnio. iStock

Imagen de un hombre en la cama mirando al vacío por culpa del insomnio. iStock

Salud

Científicos tailandeses hallan el sustituto a los somníferos para los españoles de más de 60 años que sufren insomnio

El insomnio afecta a casi la mitad de la población española, y hasta el 10% de los adultos usa medicación para poder dormir.

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Las claves

Un estudio tailandés destaca el ejercicio de fuerza como la alternativa más eficaz a los somníferos para mayores de 60 años con insomnio.

El análisis incluyó 25 estudios con 2.170 participantes de Asia, Europa y América, comparando varios tipos de ejercicio físico.

El ejercicio de fuerza, como pesas, bandas elásticas y calistenia, mejoró significativamente la calidad del sueño y redujo los índices de insomnio.

Además de mejorar el sueño, el entrenamiento de fuerza ayuda a prevenir la sarcopenia, mejora el equilibrio y reduce el riesgo de caídas en personas mayores.

Dormir bien se vuelve cada vez más complicado a medida que cumplimos años. De hecho, las alteraciones del sueño son uno de los motivos más frecuentes de consulta especialmente a partir de los 50 años.

En muchos casos, estas personas acaban recibiendo algún tipo de fármaco hipnótico o sedante para poder dormir mejor. Sin embargo, existirían alternativas no farmacológicas al alcance de todo el mundo que se deberían tener en cuenta.

Así lo sugiere un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Mahidol, en Bangkok (Tailandia), que se ha publicado en la revista Family Medicine and Community Health.

Ya se sabía que practicar ejercicio físico mejora la salud en general y la calidad del sueño en particular, pero habría un tipo de ejercicio específico que sería el más eficaz: el ejercicio de fuerza.

Afecta a un 20%

Se sabe que el insomnio afecta de forma habitual a un 20% de las personas mayores, y casi la mitad reportan somnolencia excesiva o sueño poco reparador.

Esto no solo implicaría un cansancio excesivo al día siguiente, sino que se asociaría con múltiples consecuencias para la salud a medio y largo plazo: deterioro cognitivo, mayor riesgo de depresión y ansiedad, mayor riesgo cardiovascular y peor capacidad funcional en general.

Aunque el uso de fármacos hipnóticos se ha vuelto frecuente, especialmente en países como España, no son pocos los profesionales que cada vez priorizan más el uso de intervenciones no farmacológicas, sobre todo en adultos mayores, en los cuales el uso de estos fármacos puede llegar a entrañar riesgos significativos como caídas y mayor riesgo de dependencia.

Sabiendo esto, los investigadores responsables del estudio quisieron evaluar el impacto real del ejercicio físico sobre el insomnio mediante una revisión sistemática con meta-análisis de ensayos clínicos aleatorizados.

En total, se analizaron 25 estudios clínicos con 2.170 participantes mayores de 60 años procedentes de Asia, Europa y América. Los estudios comparaban diferentes tipos de ejercicio con intervenciones de control, como la atención habitual, actividades educativas o rutinas no físicas.

Los programas de ejercicio incluidos eran relativamente accesibles para la población mayor, incluyendo sesiones de intensidad leve o moderada con una duración de aproximadamente 50 minutos y una frecuencia de dos a tres veces por semana.

Se compararon modalidades como ejercicio aeróbico (caminar rápido, nadar, bailar), ejercicio de fuerza, ejercicio de equilibrio y rutinas combinadas de varias modalidades.

Respecto al sueño, se utilizó elÍndice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI), una de las herramientas más empleadas en investigación para medir la calidad del sueño y la gravedad del insomnio.

Según los hallazgos del estudio, los resultados fueron claros: todas las formas de actividad física mejoraban la calidad del sueño en mayor o menor medida, pero el ejercicio de fuerza fue la modalidad con mayores beneficios, obteniendo la mejor puntuación en eficacia para reducir los valores del PSQI.

Recordemos que el ejercicio de fuerza no consistiría solo en levantar pesas, sino que también incluiría el uso de bandas elásticas, las flexiones o planchas y el entrenamiento con el propio peso corporal o calistenia.

Según los investigadores, estas actividades mejorarían la calidad del sueño al regular el ritmo circadiano, reducir el estrés y mejorar tanto la salud metabólica como la salud cardiovascular.

Además, el entrenamiento de fuerza también ha demostrado beneficios en cuanto al envejecimiento se refiere, siendo el mejor sistema para prevenir la sarcopenia, mejorar el equilibrio y reducir el riesgo de caídas especialmente en edades avanzadas.

Asimismo, los investigadores señalan que el ejercicio no debe considerarse únicamente como una herramienta para mejorar la condición física, sino también como una terapia no farmacológica contra el insomnio.

El ejercicio ofrece seguridad y múltiples beneficios para la salud general, al contrario que los tratamientos farmacológicos, cuyos efectos adversos se agravan también en edades más avanzadas.

Como conclusión, aunque los investigadores advierten que será necesario seguir investigando dado que ciertos tipos de actividad física estaban poco representados, mantener una rutina regular de ejercicio, y sobre todo ejercicio de fuerza, puede ser una estrategia eficaz y segura para mejorar el insomnio en personas mayores.