Una mujer con depresión.

Una mujer con depresión. Gtres

Salud Medicina

Estos son los cuatro factores que pueden predecir la depresión posparto

Alrededor de un tercio de las madres sufren este trastorno que a menudo se oculta por vergüenza. 

La depresión posparto entre las madres españolas podría ser mayor de lo sospechado, superando el 35% de las mismas según algunos trabajos recientes, aunque hasta el 90% de las mismas ha llegado a expresar alguno de sus síntomas. Sin embargo, predecir con cierto tiempo esta patología sigue siendo complicado a día de hoy. Y tampoco es fácil predecir si dichos síntomas mejorarán o empeorarán durante el primer año posparto.

Identificar algunos factores a tiempo, podría ayudar a decidir el mejor tratamiento, o las terapias a seguir en tal caso. Ahora, un estudio publicado en Depression & Anxiety y llevado a cabo por Sheenan Fisher y sus colegas de la Escuela de Medicina Feinberg, de la Universidad Northwestern, asegura que existen hasta cuatro características que podrían predecir con más de un 70% de precisión si se sufrirá depresión posparto, y poder actual así en consecuencia.

Según este nuevo trabajo, las características determinantes de una depresión postparto serían:

- Número de hijos previos.

- Habilidades para funcionar en la vida en general, en el trabajo y en las relaciones.

- Nivel educativo y posible acceso a recursos.

- Gravedad de la depresión a las cuatro u ocho semanas posparto.

Según Fisher, gracias a estos factores sería posible predecir la gravedad de la depresión hasta 12 meses después, tan solo con una primera visita a las seis semanas del parto. Por ello, Fisher asegura que sus conclusiones podrían ayudar a intervenir en una depresión postparto de forma temprana, aumentando así las posibilidades del potencial tratamiento médico o psicoterápico al respecto.

Tres posibles evoluciones

Por otro lado, según los investigadores, la depresión posparto podría evolucionar de tres formas diferentes: remitir de forma progresiva, mejorar parcialmente (a los 12 meses posparto persisten los síntomas, pero mejoran), y la forma crónica grave (los síntomas pueden mejorar levemente, pero vuelven a empeorar con el tiempo).

En este caso, el estudio consistió en un análisis de datos recopilados entre 2006 y 2011, por parte de mujeres que dieron a luz en un centro médico de Pittsburgh (Pennsylvania). De todas ellas, las mujeres que fueron diagnosticadas de depresión posparto completaron evaluaciones de gravedad a las 4-8 semanas del parto, y posteriormente a los 3 meses, 6 meses y 12 meses. Además, los médicos también entrevistaron a las pacientes, preguntándoles acerca de la gravedad de sus síntomas, y teniendo en cuenta datos como su historial médico y psiquiátrico, su funcionamiento en el día a día, su experiencia obstétrica, y el estado de sus hijos.

Tras tener en cuenta las cuatro características anteriormente mencionadas, y usando un algoritmo computacional, se llegó a la conclusión de que la gravedad y los tres posibles cursos evolutivos de la depresión posparto podían predecirse con una exactitud del 72.8%.

La cuestión no sería si existe depresión posparto o no, sino más bien saber hacia dónde irá dicha depresión, si los síntomas empeorarán con el tiempo, y si la madre puede ser más proactiva en el tratamiento para evitar ese empeoramiento.

Qué síntomas y tratamientos existen en una depresión posparto

Durante una depresión posparto es posible sufrir multitud de síntomas, como dificultad para dormir, sentimientos de inutilidad o culpa, intentar "adaptarse" a emociones negativas, falta de concentración y, en general, sentimientos de angustia emocional, según comenta Fisher.

Dichos síntomas no solo afectan a la madre, sino que pueden tener consecuencias para el hijo o hija, e incluso para los familiares de alrededor, dada la alteración del comportamiento sobrevenida. El desarrollo emocional y la capacidad de regular las emociones del niño o niña pueden, a su vez, aumentar el riesgo de sufrir ansiedad o depresión en el futuro.

El diagnóstico precoz es clave, y poder predecir la evolución a corto y largo plazo también, como bien recuerda Fisher. Si el tratamiento empieza tarde, la posibilidad de asociar complicaciones aumenta. De hecho, precisamente en las mujeres del grupo crónico grave son las que más atención requieren por parte de los profesionales sanitarios, y dentro de dicho grupo el tratamiento debe ser individualizado, pudiendo incluir tanto fármacos como psicoterapia. Así mismo, es posible que sea necesaria la participación y ayuda de los familiares más próximos, para intensificar el tratamiento en el domicilio de cada mujer.