Con la fría estadística sobre la mesa, la incidencia del cáncer de páncreas en España es técnicamente escasa: quince casos por cada 100.000 habitantes. Pero, como en cualquier otra materia de salud pública, los nombres propios tras las cifras cambian la perspectiva: Rocío Jurado, Antonio Fraguas 'Forges', Pedro Zerolo, Steve Jobs o Patrick Swayze perdieron la vida prematuramente a manos de una enfermedad que los expertos califican de "asesino silencioso" por dos factores: su síntomas son muy difíciles de detectar, y su pronóstico es de los más letales.

De este modo, silenciosamente, el cáncer de páncreas no ha parado de aumentar en las últimas décadas en la Unión Europea. Así lo constata un informe recopilado por la entidad United European Gastroenterology (UEG) con ocasión del Día Mundial del Cáncer Pancreático, que se celebra el 15 de noviembre. La tasa de muertes por tumores de páncreas ha crecido un 5% en el continente entre 1990 y 2016, el mayor incremento de entre los cinco carcinomas más letales. Los otros cuatro son el de pulmón, colorrectal, de mama y de próstata.

La realidad es que la mortalidad por cáncer de páncreas -y, en menor medida, de próstata- no está en remisión como en el caso de los otro tres más letales. Al contrario, el tumor pancreático se cobra cada año más vidas hasta el punto de desplazar al de mama como tercera causa principal de muerte por cáncer en Europa. A pesar de ser mucho menos frecuente que el de pulmón y el colorrectal, su índice de supervivencia es el menor de todos: únicamente un 3% de los 100.000 europeos diagnosticados cada año seguirá con vida cinco años después.

Esto se traduce en 90.000 muertes anuales en la UE, prosigue el informe. La medicina no ha logrado mejorar significativamente la esperanza de vida de los enfermos de cáncer de páncreas en los últimos 40 años, advierte la UEG, que es de 4,6 meses de media. Y, con todo, la investigación sobre este carcinoma apenas recibe un 2% de los fondos destinados a luchar contra el cáncer. Para 2035, proyectan los gastroenterólogos, su mortalidad habrá aumentado todavía un 40% más de proseguir esta tendencia.

"Si vamos a enfrentarnos al cáncer más mortal del continente, tenemos que abordar la financiación insuficiente que recibe; y aquí es donde la Unión Europea se puede poner a la cabeza"- declara Markus Peck, de la UEG. "Mientras que las innovaciones médicas y científicas han cambiado positivamente las perspectivas de muchos pacientes de cáncer, los diagnosticados con tumores pancreáticos no se han visto bendecidos con demasiado progreso clínico relevante. Para poder diagnosticar de forma más temprana y mejorar los tratamientos debemos acometer más investigación básica y aplicada para que nuestros pacientes vean resultados en los años venideros". 

La prevención sigue siendo el principal abordaje terapéutico del cáncer pancreático, y por ello la entidad recuerda los principales factores de riesgo: el tabaco, que está detrás del 25-30% de los casos, la obesidad y el alcoholismo. También las patologías previas, como la diabetes, que aumenta en un 120% las posibilidades de desarrollarlo, o la pancreatitis. Finalmente, el documento indica los síntomas, que desafortunadamente son inespecíficos y dificultan su detección: molestias abdominales y náuseas, problemas para defecar, pérdida de peso y de apetito o la ictericia (piel amarillenta).

El cáncer de páncreas en España

El cáncer de páncreas es el noveno tumor en frecuencia en España, según datos la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Eso se traduce en 7.765 casos nuevos al año, con una mortalidad estimada para 2018 de 7.279. Es, debido a su alta letalidad, la tercera causa de muerte por cáncer tal y cómo ocurre en el resto del continente. La incidencia en nuestro país es menor que en el norte de Europa, pero ha aumentado por factores como la epidemia de obesidad y el envejecimiento poblacional.

Dentro de este oscuro panorama, la miocrobiología abre una puerta a la esperanza, indican desde la UEG. Alterar el microbioma, el genoma de la microbiota del páncreas, podría retrasar el crecimiento del tumor: un páncreas canceroso tiene una población de microbios 1.000 veces superior a la de un órgano sano, y los investigadores han comprobado que eliminar bacterias del tracto gastrointestinal contribuye a "reprogramar" células inmunes para que combatan a las metastásicas.

Esto puede mejorar los tratamientos de quimioterapia e inmunoterapia, según el oncólogo pancreático Thomas Seufferlein. "La investigación sobre el impacto del microbioma en el desarrollo de tumores en el páncreas abre un nuevo campo emocionante, ya que antes considerábamos este órgano como estéril. Estos estudios mejorarán nuestro conocimiento del microambiente del tumor metastásico y como responde a su entorno. Esto conformará el comportamiento de la metástasis y, en última instancia, frenará la progresión de la enfermedad".

[Más información: Cinco cosas que no sabías sobre el páncreas]

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