Tristan Stewart después de la plastia de rotación a la que se sometió.

Tristan Stewart después de la plastia de rotación a la que se sometió.

Salud

El adolescente que volvió a andar tras convertir su pierna amputada en rodilla

Tras serle detectado un sarcoma sinovial, los médicos le realizaron un novedoso procedimiento para que no perdiera la pierna por completo.

Tristan Stewart vio cómo su sueño de ser deportista se iba al traste el día que los médicos le diagnosticaron un sarcoma sinovial en su pierna derecha, un tipo de cáncer raro y agresivo que surge habitualmente en los tejidos blandos cercanos a las articulaciones. Como tantas otras veces, la mala suerte golpeaba con fuerza las ilusiones de un chaval de 15 años con toda la vida por delante.

Tras el duro golpe, los médicos informaron a este joven norirlandés y a su familia de que si quería salvar su vida, tendrían que amputarle una parte de la pierna. Sin embargo, tal y como ha relatado Mandy, su madre, al diario The Mirror, los médicos le dieron dos opciones: "Podían realizarle una amputación completa o una plastia de rotación". Este último procedimiento elimina la porción de hueso afectada por el cáncer y sustituye la articulación de la rodilla por la articulación del tobillo, de tal manera que el pie queda colocado a la inversa, permitiendo preservar una mayor movilidad gracias a la colocación de una prótesis.

Según ha relatado la familia a diferentes medios, hasta ese momento, el joven había afrontado todo el proceso con una valentía encomiable. Sin embargo, "la idea de no poder jugar al fútbol o practicar algún deporte lo destruyó", explica su madre al Daily Mail.

Pasaron dos semanas hasta que un día Tristán cogió las fuerzas que le habían faltado hasta la fecha y le dijo a sus padres que quería que le hicieran la plastia de rotación. "Me dijo: 'Mamá, eso significa que voy a tener una rodilla y más funciones'", rememora Mandy. Así, el pasado 7 de junio tuvo lugar la delicada intervención quirúrgica, la primera de este tipo llevada a cabo en Irlanda del Norte.

"Cuando fuimos a verlo después de la operación comprobamos que su pierna había desaparecido. Shane [el padre] y yo estábamos nerviosos de ver lo que había debajo de las sábanas", relata la madre al diario británico. "Fue una impresión muy extraña y algo sobrenatural, pero salvó a mi hijo. ¡Eso es lo único que importa!", añade.

La lucha contra el cáncer de Tristan comenzó en 2014, cuando empezó a sentir dolores paralizantes en la pierna derecha. En un principio, los médicos pensaron que se trataba de algo propio del crecimiento, ya que el chaval sólo tenía 12 años. Sin embargo, estos dolores persistieron durante los siguientes dos años. En febrero de 2017, los médicos le tuvieron que extirpar un bulto de la pierna. Tras ello, identificaron que el joven sufría un tumor canceroso.

En los últimos seis meses, Tristan se ha visto obligado a trabajar duro para tratar de adaptarse a su nueva extremidad y a la prótesis que necesita para poder andar correctamente. Su principal objetivo ahora es aprender a correr de nuevo. "Después de la intervención, tuvo que forzar su pie para poder colocarlo totalmente recto y que pudiera funcionar como una articulación de rodilla", explica Mandy. "Ahora ha dejado de usar muletas y camina libremente sólo con la prótesis".