La pasta es uno de los alimentos que más carbohidratos aporta a nuestra dieta.

La pasta es uno de los alimentos que más carbohidratos aporta a nuestra dieta. Pixabay

Salud

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Un nuevo estudio apunta que las dietas ricas en carbohidratos tienen un mayor riesgo de mortalidad que las que tienen altos niveles de grasas.

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Las dietas altas en carbohidratos son habituales para gran parte de la población, que, en pos de una buena alimentación, ingiere grandes cantidades de pasta o arroz a la semana mientras margina las grasas de su menú semanal. Sin embargo, sustituir la ingesta de lípidos por una dieta rica en hidratos de carbono podría no ser tan buena idea como tradicionalmente se ha creído.

Eso al menos es lo que sugiere un estudio que acaba de ser publicado en la revista británica The Lancet, que apunta que las dietas altas en grasas (aquellas que aportan un 35% de la energía) conllevan un menor riesgo de mortalidad que las que tienen un alto contenido en hidratos de carbono (por encima del 70%).

"Por primera vez, nuestro estudio proporciona una visión global de la realidad de las dietas de la población en muchos países, y da una imagen más clara de la ingesta de grasas y carbohidratos de la gente", explica la investigadora Mahshid Dehghan, autora principal del estudio. "El enfoque actual de la promoción de dietas bajas en grasas ignora el hecho de que los regímenes que muchas personas llevan a cabo en países con ingresos medios y bajos son ricos en hidratos de carbono, unos nutrientes que parecen estar vinculados a una peor salud", añade Dehghan.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron los hábitos alimenticios y de vida de 135.000 personas con edades comprendidas entre los 35 y los 70 años. Todos ellos procedentes de distintas regiones del mundo (Oriente Medio, América del Sur, África, China, América del Norte, Asia y Europa). También tuvieron en cuenta variables tales como el estatus socioeconómico, el peso, la presión arterial, el historial médico, o los antecedentes familiares de enfermedades.

Según se extrae de este nuevo trabajo, la dieta media de la población mundial está compuesta en un 61,2% de carbohidratos, un 23,5% de grasas y un 15,2% de proteínas. Estos porcentajes varían según la región del mundo de la que hablemos. Mientras que China es el lugar en el que se consume una mayor cantidad de glúcidos (un 67% de la dieta), el consumo más alto de lípidos ocurre en norteamérica y Europa (un 30,5%).

Así, las conclusiones principales señalan que aquellos sujetos que consumen dietas ricas en carbohidratos (las que aportan más de un 70% de la energía) tienen una mayor tasa de mortalidad (un 28% más) si los comparamos con los que toman una menor cantidad (alrededor de un 46%). Con los lípidos ocurre, sin embargo, al contrario: aquellos sujetos que toman un mayor volumen de grasas en sus dietas (alrededor de un 35%) tienen una menor tasa de mortalidad (un 23%) que aquellos cuyo consumo ronda el 11% de su dieta.

A pesar de los sorprendentes resultados obtenidos, los autores advierten que no hay que desterrar los glúcidos de nuestro régimen. "Tomar cierta cantidad de hidratos de carbono es necesario para satisfacer las demandas de energía durante la actividad física. Un consumo moderada, alrededor del 50% de la energía, es más apropiada que las dietas con ingestas muy altas o muy bajas en carbohidratos", explica Dehghan, que concluye que aquellos países en los que las dietas contienen más de un 65% de carbohidratos deberían apostar por intentar reducir su ingesta antes que la de grasas.