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Salud Psicología Reproductiva

¿Te estresa el sexo? Cinco consejos para evitar la ansiedad

La ansiedad durante el sexo está considerada como un tipo de fobia social que puede afectar seriamente a la vida sexual de las personas. Por eso, es muy importante seguir consejos como éstos.

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El sexo es uno de los hábitos más placenteros a los que puede enfrentarse el ser humano, pero también puede llegar a ser una gran fuente de ansiedad si no se gestiona de la forma adecuada.

Las relaciones sexuales no son una ciencia exacta, por lo que cada una es diferente y algunas personas temen hacerlo mal, no disfrutando o impidiendo el disfrute de su pareja.

Esto es lo que se conoce como ansiedad sexual y suele darse en hombres y mujeres con muchas inseguridades, especialmente en torno a su aspecto físico. Dentro del último Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) se cataloga como un tipo de fobia social y en muchas ocasiones requiere de ayuda psicológica, pues puede afectar seriamente al correcto desarrollo de la vida sexual del paciente.

Con el fin de conocer más sobre la ansiedad sexual, en Medical Daily han entrevistado a varios expertos en el tema, como los doctores Jordan Tishler y Fran Walfish, que han hablado sobre las razones que llevan a ambos sexos a padecer este problema.

En el caso de los hombres, su mayor miedo gira en torno al tamaño de su pene y la eyaculación precoz, afectando este último temor especialmente a jóvenes que han tenido pocos encuentros sexuales, en los que el ímpetu les ha llevado a eyacular demasiado pronto.

Por otro lado, las mujeres se preocupan de no llegar al orgasmo o no disfrutar en el proceso, entrando en un círculo vicioso generado por el estrés que, lógicamente, les impide pasarlo bien durante la relación.

Todos ellos son pensamientos muy habituales, especialmente cuando se inician relaciones sexuales con una nueva pareja, por lo que es importante seguir consejos como éstos, para tener una vida sexual plena.

Practicar, practicar y practicar

Este es un consejo muy útil para cualquier disciplina que se quiera mejorar y, la verdad, practicar en el sexo es un esfuerzo bastante agradable.

Además, también ayuda a prevenir la ansiedad; ya que, según un estudio publicado en PLOS One en 2010, las personas que tienen relaciones sexuales con sus parejas todos los días durante dos semanas experimentan el crecimiento de una zona del cerebro vinculada a la regulación del estrés, conocida como hipocampo, evitando las inseguridades y todos sus problemas asociados.

Controlar el ritmo

Al contrario de lo que muchos piensan, el sexo no es mejor cuanto más rápido se practique y, de hecho, esta creencia puede llevar en muchas ocasiones a gatillazos y otros efectos indeseados. De hecho, en un estudio de 2012 se demostró que el sexo lento suele dar lugar a relaciones más plenas, por lo que los expertos recomiendan buscar un ritmo con el que ambos miembros de la pareja se sientan cómodos, sin necesidad de acelerarse.

Atención plena

El ritmo de vida tan ajetreado que llevan la mayoría de las personas hoy en día ha llevado a un gran desarrollo de las técnicas de meditación basadas en el mindfulness, que ayudan a superar el estrés y otros problemas asociados a través de la concentración de la atención en "el aquí y el ahora".

De este modo, al dejar a un lado las preocupaciones externas, se consigue un mejor desarrollo de muchas acciones cotidianas entre las que, por supuesto, también se encuentra el sexo.

Tanto es así que en 2011 investigadores de la Universidad de Brown demostraron que aquellas mujeres que asistieron durante tres meses a un curso de meditación tuvieron relaciones sexuales más satisfactorias y llegaron al orgasmo mucho antes que aquellas que no lo habían hecho.

Identificar el problema

No todo el mundo sufre ansiedad sexual por la misma causa, por lo que es muy importante tratar de localizar el problema, con el fin de darle solución lo antes posible, ya sea en soledad o con ayuda psicológica.

Hablar con la pareja

Por último, pero no menos importante, es necesario tener una buena comunicación con la pareja, informándola de las inseguridades que llevan a la ansiedad y, sobre todo, acordando con ella la mejor forma de llevar a cabo las relaciones, para que sean satisfactorias para ambos.

Sólo así, siguiendo todos estos consejos, el sexo dejará de ser un motivo de estrés y seguirá siendo una gran fuente de placer. Al fin y al cabo para eso está. Y bueno, sí, para concebir también.