Unos padres con sus retoños, que no saben qué habrán heredado de ellos.

Unos padres con sus retoños, que no saben qué habrán heredado de ellos. Pixabay

Salud Genética

De la calvicie a la anorexia: diez problemas que heredamos de nuestros padres

Aunque los factores ambientales juegan casi siempre un papel determinante, nuestra herencia genética nos convierte en firmes candidatos a padecer ciertos trastornos.

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En ocasiones, y para desgracia de muchos hijos, la herencia genética que reciben de sus padres incluye una mayor propensión a padecer determinados problemas. De hecho, y aunque pueda parecer sorprendente, la adicción al café, la facilidad —o no— para correr maratones, el estrés e incluso las esperanza de vida son cosas que pueden venir determinadas en la lotería genética que nos transmiten nuestros progenitores.

La probabilidad materna de la calvicie

¿Serás calvo en la edad adulta? Según un grupo de investigadores británicos, la respuesta está, al menos en parte, en el genoma de las madres. Aunque normalmente se tome al padre como referencia, intentando adivinar si la alopecia es lo que hay que esperar, 40 de los genes relacionados con la calvicie están concentrados en el cromosoma X, que los varones heredan de las mujeres.

La obesidad también se hereda

Desgraciadamente, la herencia genética también hace que las personas sean más propensas a padecer obesidad. De hecho, hay al menos 50 genes relacionados con esta enfermedad. Sin embargo, y aunque la herencia genética juega un papel relevante, no es lo único que contribuye al desarrollo de esta patología —los factores ambientales son tremendamentes importantes— y habrá gente con estos genes que no lleguen a padecer ningún sobrepeso.

Una anorexia transmitida

Según un estudio reciente publicado en la American Journal of Psychiatry, la anorexia tiene una importante carga genética, pudiendo ser hereditaria y transmitirse de padres a hijos.

Además, la enfermedad combinaría rasgos de trastorno mental y de trastorno metabólico. Sin embargo, aún no han podido identificar los genes concretos que contribuyen a la aparición de la anorexia nerviosa, algo que en un futuro podría permitir el desarrollo de medicación.

No sin mi café

Hay quien no puede sobrevivir al día si no se toma varias tazas de café, mientras que otros apenas necesitan una taza del líquido negro para superar la jornada. ¿La respuesta a esta diferencia? Una vez más, los genes. Aunque pueda parecer extraño, los científicos han conseguido identificar un gen que explicaría por qué algunos beben más café que otros. Así, el gen PDSS2 estaría relacionado con el ritmo de la metabolización de la cafeína e influiría en el consumo de café.

El coche no es tu medio de transporte

Sí, puede ser que la respuesta a tu pésima habilidad como conductor se encuentre en tu herencia recibida. Aunque casi todo el mundo pueda aprenderse las normas y pasar el test que te da el ansiado carné, la expresión de determinados genes hace que puedas tener problemas de orientación, que tus reacciones sean más lentas o que tu memoria no sea tan brillante como la de otros. Es decir, que seas un candidato a conductor despistado y patoso.

El estrés repetido

¿Estresado? Parte de la culpa la tienen tus padres. Aunque una vez más no haya que olvidar los factores ambientales, según los científicos nuestros genes determinan nuestra habilidad para batallar con el estrés y para mantener —o no— la cabeza fría ante una situación de ansiedad. Además, estar estresado puede terminar reflejándose en nuestros genes y que esta modificación se transmita a hasta al menos, las dos generaciones posteriores.

Los afortunados centenarios

Aunque unas rutinas sanas y los factores ambientales pueden contribuir a disfrutar de una vida muy larga, un amplio estudio genómico ha relacionado la expresión de ciertos genes con la posibilidad de vivir más allá del primer centenario. De esta forma, y según el trabajo publicado en la revista Immunity & Ageing, hay determinados genes que ofrecen protección contra enfermedades que se asocian con la etapas más avanzadas de la vida como el cáncer, la demencia o las patologías cardiovasculares.

El fracaso del atleta

Una vez más, y por desgracia para aquellos que sueñan con convertirse en el próximo Usain Bolt, la cantidad de esfuerzo necesario para triunfar como atleta está determinada, al menos parcialmente, por la expresión de los genes. De hecho, la mejora de la capacidad de un atleta está vinculada hasta con 21 de ellos. Debido a esto, aquellas personas que poseen la expresión positiva de al menos 19 de esos genes mejoran tres veces más rápidamente que aquellos que cuentan con la expresión positiva en menos de diez.

El colesterol (malo)

Los recordatorios de la necesidad de cuidarlo son constantes y, de vez en cuando, los análisis traen una mala noticia. El colesterol es para tomárselo en serio y, por desgracia, una de cada 500 personas sufre una mutación en un gen heredada de sus padres que causa la acumulación de colesterol en su sangre aunque coman de forma sana y equilibrada.

Unas gafas predeterminadas

Los estudios que señalan que los genes juegan un papel destacado en la aparición de la miopía llevan sucediéndose durante décadas. Y aunque los factores ambientales y los comportamientos adquiridos también hacen su parte, el riesgo de desarrollar esta anomalía del ojo está determinada ampliamente por la herencia genética que recibimos de nuestros progenitores. Las gafas y las lentillas están predeterminadas en nuestro genoma.