Desde que se promulgó el estado de alarma el 14 de marzo de 2020 han pasado casi tres semanas. Aunque algunos no han tenido más remedio que ir a trabajar para mantener los servicios básicos del país y, sobre todo, hacer frente a la crisis del coronavirus, la mayoría de los españoles hemos permanecido en casa atentos de las noticias. Casi todas ellas tenían un solo protagonista: el virus que apareció en diciembre en Wuhan, China.

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La situación lo requiere. Las cifras oficiales que escuchamos todos los días todavía no ayudan a rebajar la tensión y es importante que los ciudadanos estemos concienciados e informados. Sin embargo, el otro día rompió esta tendencia informativa una noticia sobre una fotografía de Santiago Abascal sentado en su mesa de trabajo. Una imagen muy comentada en redes sociales que ayudó a algunos usuarios a desconectar.

Mapas políticos de España, que a muchos les recordaron al colegio, objetos simbólicos dedicados a la tauromaquia y a la religión cristiana, alguna bandera rojigualda y un cacharro que dio mucho que hablar: una lata de pimentón. En este artículo de EL ESPAÑOL puedes encontrar un análisis detallado de todo lo que contenía aquella mesa y, en este otro de La Jungla, todas las bromas a las que dio lugar en las redes sociales.

Producto español

El pimentón es, sin duda, un producto muy de nuestra gastronomía. Se añade a los guisos más típicos, se añade a la carne de los embutidos o se espolvorea sobre algunos platos. De todas formas, si hay uno que destaca en nuestro país, ése es el pimentón de la Vera. El experto en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Miguel Ángel Lurueña, aprovechó que el producto salía a la palestra para dar unos apuntes curiosos sobre este producto:

Según explica, el pimentón de la Vera se lleva elaborando al norte de Cáceres desde el siglo XV y se trata de una Denominación de Origen desde 1998. Se prepara con ciertas clases de pimientos y se dejan secar durante un período de 10 a 15 días con leña de roble o encina y después se muelen. El pimentón de la Vera, específicamente, ha sido objeto de estudio por sus cualidades antioxidantes.

En el año 2014 la revista científica Journal of Food publicó un estudio de las universidades de Extremadura y Valencia junto con el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura. Los expertos afirman que tomar a la semana entre dos y tres cucharaditas de pimentón de la Vera nos permite emplear sus efectos antioxidantes que permiten combatir del daño celular que producen ciertos agentes externos.

Los beneficios

Además, en el súper se pueden encontrar pimentones dulces, agridulces o picantes, dependiendo de su sabor. El pimentón siempre se realiza con pimientos rojos, pero estos se pueden secar de otras maneras diferentes a las que se utilizan en la Vera. Se pueden dejar al sol o, también, desecarlos con humo. La Fundación Española de Nutrición (FEN) explica que el pimentón es un alimento muy rico en nutrientes, pero destaca en mayor medida por sus micronutrientes.

Estos químicos se caracterizan por su poder antioxidante. Uno de los más abundantes es el betacaroteno, una sustancia que el organismo transforma en vitamina A. Además, cuenta con una buena proporción de licopeno, una sustancia también presente en el tomate y que es antioxidante. También es importante destacar su contenido en capsaicina, que ayuda a mantener los niveles de colesterol y triglicéridos, y de hierro y vitamina K.

Una sustancia polémica

Pero, ¿qué pasa con las micotoxinas? El pasado mes de noviembre la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) manifestó que había encontrado estas sustancias en varias especias y, entre ellas, en el pimentón. Un micotoxina es una toxina producida por hongos, tales como el moho. Normalmente, estos microorganismos proliferan durante el proceso de secado, en el que deben vigilarse especialmente los niveles de humedad.

Las micotoxinas pueden producir efectos adversos como la inducción al cáncer o a la mutagenicidad, así como problemas en el metabolismo de los estrógenos, gastrointestinales o en el riñón. Concretamente, la OCU encontró dos micotoxinas —la Ocratoxina A y la Alfatoxina B1— en el 77% de las muestras de pimentón analizadas. A pesar de que la OCU considera que la presencia de estas toxinas no es un aspecto extraño, sí que deja de manifiesto la necesidad de establecer unos límites en el producto. 

La cantidad de micotoxinas en el pimentón se puede reducir estableciendo un mayor control sobre el grado de humedad durante el proceso de secado y de molienda. De todas formas, el pimentón del supermercado es un producto seguro, aunque no debemos abusar de él.