Mantener un estilo de vida saludable no sólo debería basarse en comer bien, mantener cierto nivel de actividad física y priorizar una buena calidad de sueño. Todos estos consejos son un pacto de mínimos, esenciales y necesarios, pero en muchas ocasiones resultan insuficientes. De hecho, cuando se busca perder peso, tener una buena forma física previa sería crucial y ventajosa respecto a estar en muy mala forma.

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Así lo sugiere un nuevo estudio presentado en ENDO 2020, la Reunión Anual de la Sociedad de Endocrinología de los Estados Unidos, y el cual se publicará en la revista Journal of the Endocrine Society. Según esta investigación, aquellos individuos con muy mala forma física que buscan perder peso, tendrán menos éxito que aquellos que ya tienen una buena forma física previa.

Para este trabajo, Adnin Zaman y sus colegas, de la Universidad de Colorado en Aurora (Estados Unidos), se buscó analizar la relación entre la condición física y la pérdida de peso dentro de un programa conductual de 18 meses de duración.

En dicho programa, donde participaron 60 adultos con sobrepeso u obesidad, se combinó una dieta restringida en calorías, apoyo conductual grupal y seis meses de ejercicio supervisado. Se realizaban hasta 300 minutos de ejercicio de intensidad moderada a la semana durante esos primeros seis meses, y posteriormente se daban consejos para que continuasen haciendo ejercicio con el mismo objetivo por su cuenta, hasta completar los 18 meses.

Además, los participantes usaban un brazalete que medía sus niveles de actividad durante una semana al empezar el estudio, y una semana a los 6, 12 y 18 meses. Por su parte, su aptitud cardiovascular se midió mediante una prueba de esfuerzo gradual en una cinta de correr motorizada.

Se dividió a los participantes en dos grupos: "muy mal estado físico" y "mal o mejor estado físico". En total, veinte de los participantes (33%) fueron catalogados como "muy mal estado físico" al iniciar el estudio, mientras que los otros cuarenta (67%) fueron catalogados como "mal o mejor estado físico".

Según los primeros cálculos, el índice de masa corporal o IMC fue mayor en los individuos con muy mal estado físico al inicio del estudio en comparación con los que tenían o un mal o mejor estado físico. Asimismo, no hubo diferencias significativas entre ambos grupos en cuanto a pérdida de peso se refiere a los 6 y 12 meses de investigación.

Sin embargo, a los 18 meses, aquellos que se encontraban en la categoría "mal o mejor estado físico" perdieron casi el doble de peso que el grupo de "muy mal estado físico", con un promedio de 8 kilos respecto a 4 kilos.

Por otro lado, los que poseían una condición física muy deficiente no pudieron realizar tantos episodios de actividad física moderada o vigorosa durante al menos 10 minutos seguidos en comparación al grupo con mejor forma física al principio del estudio. Ambos grupos aumentaron progresivamente la cantidad de actividad moderada y vigorosa durante el paso de los meses, pero el grupo con muy mal estado físico no pudo llegar a tanto, con un promedio de 24 minutos al día en comparación a los 42 minutos diarios de media del grupo con mejor forma física.

Según Zaman, estos resultados podrían estar influenciados por otros factores relacionados con la baja aptitud física que no se tuvieron en cuenta, y por ello aconseja realizar más estudios al respecto que puedan vislumbrar la necesidad de un apoyo adicional para la realización de ejercicio, o enfocarse específicamente en mejorar la condición física de adultos con bajos niveles de condición física, con el objetivo de lograr una pérdida de peso efectiva.