Si hay algo que nos gusta tanto como una buena comida es una buena sobremesa. No hay nada mejor que reposar el festín junto a nuestras personas favoritas y hablar durante horas y horas. Mejor, si hay bebida y picoteo por medio. Pero cuidado, a veces ese hábito tan nuestro puede traernos consecuencias no muy buenas para nuestra salud. Algunas de ellas pueden traducirse incluso en kilos de más. Sí, las sobremesas pueden hacernos engordar más de la cuenta y sin aviso…

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Recordando las mejores y más largas sobremesas, probablemente hayan ocurrido delante de un mantel atiborrado de comida, sobre todo y especialmente de dulces. ¿Sí o no? Y son precisamente ellos los que pueden llevarnos a la ruina en cuanto a kilos se refiere. Pero no están solos…

Respecto al peso, existen tres aspectos fundamentales que hay que tener en cuenta cuando hablamos de sobremesa: los dulces o alimentos calóricos, el alcohol y el comer/beber sin darnos apenas cuenta. Veamos cómo repercute, o cómo puede afectar todo esto a nuestro peso.

"Normalmente en las sobremesas de Navidad abundan alimentos muy calóricos, ricos en azúcares y en grasas no saludables, y por tanto incrementan mucho el aporte calórico, promoviendo así el aumento de peso corporal", afirma a EL ESPAÑOL la dietista y nutricionista Sonia Ruiz, del Centro Médico Teknon y de la Clínica Tres Torres, de Barcelona. Y rara vez, si lo pensamos, existen en las sobremesas frutas u otros alimentos sanos y saludables.

También el alcohol es un gran culpable en todo esto. Según explica la nutricionista, las bebidas alcohólicas suelen estar presentes y lo único que aportan son calorías vacías: el alcohol tiene un gran valor energético pero ningún o escasos nutrientes.

Como tercer factor, en las sobremesas el acto de comer o picotear en muchas ocasiones puede ser inconsciente: la persona va comiendo y bebiendo sin darse cuenta. "Las largas sobremesas se pueden convertir en un rival para las personas que estén en proceso de pérdida o control del peso".

Indigestiones, acidez, reflujos….

Además de los kilos de más, las sobremesas pueden repercutir directamente en un malestar digestivo que puede derivar en diversos problemas. Como explicó Ruiz, algunas personas, aún estando satisfechas, siguen bebiendo y comiendo, lo que "puede traducirse no solo en un exceso de peso al final de las fiestas navideñas sino en indigestión y pesadez, reflujo gastroesofágico, acidez, ardor gástrico, gases, hinchazón abdominal, regurgitaciones amargas, dolor de barriga y alteraciones en el ritmo intestinal".

También en estas fechas suelen probarse alimentos nuevos que pueden generar alguna alergiaintolerancia alimentaria que no se conocía. Aquellas personas con patologías como hipertensión, diabetes, ácido úrico, etc... no han de descuidar sus pautas nutricionales los días festivos, aconseja Ruiz, ya que aunque sean días puntuales puede promover alguna crisis o ataque como el de gota.

Cuidado también en las sobremesas con las intoxicaciones alimentarias. Es importante seguir correctamente los consejos de conservación y almacenamiento. Según informa en su web el Ayuntamiento de Madrid en el destacado de 'Seguridad alimentaria también en Navidad', cuidado con dejar fuera mucho tiempo alimentos que se puedan estropear. Recordad "guardar las sobras en el frigorífico nada más terminar la comida para evitar posibles toxicidades alimentarias".

Alternativas: infusiones, juegos y paseos

Aunque la sobremesa pueda traer consigo algunas consecuencias no muy agradables, no se trata de abandonarlas. Simplemente es importante y aconsejable hacerlas más cortas y sobre todo no atiborrarnos en ellas ni tampoco picotear tantos dulces…

Para no hacer tan largar las sobremesas después de una comida importante, "lo ideal sería buscar alternativas para distraerse y pasar un buen rato con la familia", recomienda la experta en nutrición. Por ejemplo, entretenerse con diferentes juegos de mesa, o bien ir a dar un paseo en grupo al finalizar el menú.

Caminar es importante, al menos unos 15 o 30 minutos después de comer. Por lo que es aconsejable sustituir la típica siesta por una pequeña caminata. Esto es una opción excelente para tener una mejor digestión. "Al ser después de comer se aconseja que el paseo sea en un ambiente tranquilo y relajado. Este paseo ayuda , además, a disminuir los niveles de azúcar sanguíneo que suben después de la comida".

Por último, las infusiones digestivas pueden ser un gran aliado para ayudar a sentirnos más ligeros después de la comida, y más aún si ha sido una una ingesta algo copiosa o de cocciones diferentes a las habituales. "Hinojo, manzanilla con anís o boldo son algunas opciones de infusiones que contribuyen a mejorar la digestión”, concluye la nutricionista.