Con la llegada de la Navidad la venta de pescados y mariscos aumenta considerablemente en España. Las familias se reúnen en torno a comidas copiosas en las que no faltan langostinos, percebes o lubina (en sus múltiples formas de preparación). Sentados a la mesa están el tío o primo que se hincha a gambas, el cuñado que todo lo sabe o el familiar que dice "en enero me pongo a dieta", como excusa para coger un trozo más de turrón.

Lubina, besugo, rape, rodaballo y merluza son los pescados que más se venden en esta época; y langostinos, gambas, cigalas, percebes y nécoras los mariscos más consumidos por los españoles en Navidad, según los datos facilitados por la Federación Nacional de Asociaciones Provinciales de Empresarios de Pescados (Fedepesca).

Para muchos, estos alimentos son debilidades de las que solo se permiten pegarse un atracón en la cena de Nochebuena o la comida de Navidad, pero consumirlos tiene sus pros -más allá de su delicioso sabor- y sus contras -además del elevado precio-

Así, uno de los pros de consumir los peces más vendidos es "que son bajos en grasa" al ser pescados blancos, destaca Laura Llorente, nutricionista del Centro de Nutrición Aleris, a EL ESPAÑOL. En concreto, estos cinco pescados "pueden ser muy interesantes a la hora de comerlos en las cenas o comidas navideñas por su contenido en grasas, por lo que pueden ser una buena elección como plato principal", explica, a la vez que recomienda que se cocinen al horno o al vapor para que sean más saludable.

En contraposición, uno de los contras a los que podemos enfrentarnos al tomar pescado es el anisakis si no ha pasado por un congelador: "Uno de los riesgos es que no se llegue a congelar, ya que con ciertos pescados como la merluza de pincho [capturada una a una con anzuelo] la gente tiene miedo a congelarla por miedo a estropearla, pero se arriesgan al anisakis". Por ello, la dietista recomienda que estos pescados se congelen al menos 72 horas antes de consumirlo. 

El marisco aumenta el ácido úrico

La nutricionista explica que los mariscos más vendidos tienen más o menos el mismo nivel de proteínas; y que "no habría unos mejores que otros, pero si es cierto que hay partes de alguno de ellos que deberíamos evitar si tenemos hiperuricemia [exceso de ácido úrico en la sangre]".

En este sentido, señala como uno de los contras que "los mariscos tienen alto contenido de ácido úrico" algo que no es recomendable. En concreto hace referencia a que "lo más peligroso son las gambas y los langostinos, sobre todo la cabeza, donde se deposita una mayor cantidad de purinas [el compuesto químico que se descompone en el cuerpo para formar el ácido úrico]".

"Las gambas, las cigalas y los langostinos son mariscos cuyo contenido de purinas es muy elevado, por lo que para personas con un índice de ácido úrico alto no son recomendables", insiste Llorente, que recomienda especialmente "que no los mezclen con alcohol, ya que puede ser un cóctel escandaloso". "Es recomendable que moderen el consumo de alcohol, sobre todo la cerveza, que beban agua en las comidas principales y dejen el alcohol para los brindis", añade.

El riesgo del ácido úrico es que se acumula en las articulaciones y puede provocar gota. Si duelen las articulaciones, como el dedo pulgar del pie, puede ser un síntoma de que el ácido úrico está elevado. "A largo plazo puede volverse una enfermedad renal, que habría que controlar con tratamiento médico y control de la dieta", señala Llorente.

Sin embargo, uno de los problemas que preocupan a los usuarios podría no serlo. Se trata del mito de que comer ostras crudas es peligroso pero, como señala Llorente, en principio "no habría ningún problema", salvo que "en el proceso de transporte el producto haya sufrido alguna alteración de elevación térmica" . 

Toxiinfecciones por comprar en el mercado negro

"El mercado negro de pescados o mariscos fuera de temporada puede estar ocasionando alguna toxiinfección alimentaria", señala la especialista. "Hay algunas toxinas que pueden ser elevadas en ciertas épocas del año y provocar mareos o vómitos", por lo que recomienda "estar pendientes de que estén certificados y comprarlos en una pescadería de confianza".

En este sentido, Llorente anima a comprar "pescados de proximidad en aquellos establecimientos cercanos, como los mercados de barrio y pescaderías, lo que no significa que los de supermercado sea malos, pero hay que intentar favorecer el pequeño comercio, sobre todo en estas fechas".

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