Cuando se sufre un resfriado común, una rinitis alérgica, una gripe o cualquier otra infección respiratoria más o menos grave es común expulsar mucosidad de determinados colores. Si dicha mucosidad es transparente o blanquecina, sin fiebre ni otros síntomas asociados, suele ser buena señal dependiendo de su espesor y de las enfermedades que se sufran previamente.

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Sin embargo, cuando la mucosidad se vuelve espesa o empieza a adquirir colores más llamativos, como un tono amarillento, marrón, verdoso o incluso negruzco, es posible que nos encontremos con enfermedades más importantes. Si bien es cierto que la mucosidad se encuentra de forma natural en las fosas nasales para proteger al organismo de polvo, bacterias y otros microorganismos, estos cambios pueden ser un signo de alarma para acudir a consulta médica.

Mucosidad de color transparente

Tener mucosidad transparente, sin otros síntomas, se considera normal y saludable. De hecho, el ser humano suele producir alrededor de un litro de mucosidad al día, aunque suele acabar en el estómago y disolverse dado que se compone mayoritariamente de proteínas, anticuerpos y sales.

Por otro lado, también es posible encontrar mucosidad transparente, aunque en mayor cantidad y acompañándose de otros síntomas como picor y goteo nasal, estornudos, tos seca y ojos llorosos, en el caso de las rinitis alérgicas. Aunque son síntomas molestos, no existen microorganismos causantes de por medio, sino sustancias alérgenas como polen, pelo de animales o ácaros del polvo. 

Como curiosidad, existen casos de rinitis no alérgicas: se trata de una sintomatología similar a las rinitis alérgicas típicas, pero solo durante el embarazo y a causa de los cambios hormonales que se producen durante la gestación. Suele producirse entre la semana 13 y 21 de la misma, y se resuelve espontáneamente dos semanas después de dar a luz.

Mucosidad de color blanco

En un escalón superior estaría la mucosidad blanquecina y de mayor espesor, la cual suele producirse en los resfriados. En este caso, los síntomas acompañantes son la inflamación nasal y el espesor de la misma mucosidad, la cual pierde agua y se vuelve más turbia.

Generalmente, estos síntomas se resuelven en apenas unos días, aunque pueden acompañarse de congestión, dolor de garganta u oídos, fiebre escasa (38ºC) y dolores leves de cabeza o a nivel generalizado.

Mucosidad de color amarillento

Cuando la mucosidad se vuelve amarillenta, el significado es que ya existe una sobreinfección, pero el organismo está intentando impedirla: el color amarillo se debe a las células del sistema inmune y no a los virus o bacterias. Cuando dichas células contraatacan, los "restos" pasan a la mucosidad, tiñéndola de color amarillento o marronáceo claro.

Si este color no deriva en verdoso oscuro o marrón oscuro, probablemente en apenas 10-14 días se resolverá el cuadro clínico, sin mayores complicaciones.

Mucosidad de color verdoso

Si la infección respiratoria es más potente, es posible encontrar mucosidad verdosa, un signo de que el sistema inmune se ha activado, tiñendo el moco de color verde y volviéndolo más espeso. Dicha coloración se debe a los glóbulos blancos muertos y otros productos de desecho, de forma similar a la mucosidad amarillenta.

Aún así, dicha coloración no es razón para acudir al médico, pues dicha mucosidad puede deberse a una infección viral que se solucionará espontáneamente sin precisar tratamiento.

Sin embargo, si se ha producido un resfriado o una infección respiratoria de 12 días o más y persiste la mucosidad acompañándose de dolor de cabeza, fiebre o náuseas, sí es aconsejable acudir a consulta médica, dado que existe riesgo de sufrir una infección sinusal o sinusitis bacteriana.

Mucosidad de color rosado o rojizo

Cuando la mucosidad se vuelve de color rosado o incluso rojizo, significa que existe sangre entremezclada con la misma. Este fenómeno es fácil de observar durante cualquier infección respiratoria leve, en las cuales se irrita y congestiona la nariz. Así mismo, el mismo hecho de expulsar la mucosidad también puede llegar a ocasionar microsangrados (sonando la nariz, por ejemplo).

Otras situaciones donde se producen sangrados nasales son los golpes casuales o durante el embarazo, por el aumento del volumen sanguíneo generalizado junto a la tormenta hormonal del mismo.

Si, por el contrario, se expulsa sangre fresca con la tos, sin mucosidad entremezclada sino solo y exclusivamente sangre en más de una ocasión, sí es un signo de alarma por el cual se debe consultar al médico. Así mismo, si existe sangrado junto a dificultad respiratoria, un sangrado de más de 30 minutos sin poder parar, o una cantidad excesiva, también es momento de ir a consulta.

Mucosidad de color marrón o naranja

Cuando la mucosidad llega a una tonalidad marrón o amarillento oscuro puede significar que existe una infección respiratoria profunda, como una neumonía, aunque en este caso suelen existir síntomas acompañantes como tos, dificultad respiratoria, dolor localizado en una zona del tórax y fiebre elevada.

Si se expulsa mucosidad marrón sin otros síntomas, es probable que se deba a que la mucosidad típica se haya teñido por suciedad, tabaco u otros contaminantes ambientales.

Mucosidad de color negro

Una mucosidad de color negruzco puede ser signo de una infección por hongos, aunque se trata de una situación poco común. Destaca, más si cabe, cuando se produce en individuos con sistemas inmunes debilitados, como el caso de los pacientes de SIDA.

Existen hasta cuatro tipos de infecciones de este tipo, como son la sinusitis micótica del micetoma, la sinusitis fúngica alérgica, la sinusitis crónica indolente o la sinusitis fulminante.

Por otro lado, tanto los individuos fumadores como los consumidores de drogas pueden sufrir mucosidad negruzca sin otros síntomas asociados. Aún así, este tipo de mucosidad, por sí misma, es suficiente motivo para consultar al médico.

Mucosidad que cambia de textura

Existen casos determinados donde el color de la mucosidad no es lo más importante, sino que su textura puede ser clave. Comúnmente, el moco nasal normal es acuoso, y un aumento de su densidad puede ser signo de una infección leve.

Sin embargo, si se produce una secreción nasal muy acuosa también podría deberse a una fuga de líquido cefalorraquídeo, es decir, el líquido que protege al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). Aún así, cabe destacar que estas "fugas" también se acompañan de otros signos de alarma como rigidez de nuca, náuseas y vómitos "explosivos", excesiva sensibilidad a la luz y el sonido y dolores de cabeza intensos que cambian según la posición corporal. En este caso, buscar atención médica es esencial.

¿Cuándo se debe acudir al médico?

Como hemos ido comentando, existen situaciones en las que solicitar atención médica puede ser inútil, dado que la mayoría de las infecciones respiratorias suelen resolverse espontáneamente en personas sanas. Un caso diferente es el de los individuos que ya sufren alguna enfermedad cardiovascular o respiratoria previa, en las cuales la atención médica debe ser más precoz.

Por desgracia, el color de la mucosidad no es el mejor indicativo de gravedad frente a una infección. De hecho, la duración de los síntomas y el empeoramiento de los mismos es un mejor dato de complicaciones.

Un resfriado común o una infección respiratoria leve en general puede durar de 7 a 10 días sin mayores complicaciones, con un pico de gravedad a los tres o cinco días. Una infección bacteriana, por su parte, suele ir empeorando de forma progresiva, acompañándose de fiebre mal controlada con analgésicos y mucosidad densa de color verdoso oscuro, amarillento o incluso marronáceo.

De nuevo, es más efectivo ver los síntomas en su conjunto, y no solo fijarse en el color o la densidad de la mucosidad, sin más. Así mismo, es importante recordar que durante el primer o segundo día de una infección respiratoria nasal es complicado saber cuál será su curso evolutivo, por lo que los médicos no suelen dar medicación durante los inicios de las mismas.

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