Los alimentos ultraprocesados forman el pilar de la denominada 'dieta occidental': cargados de aditivos nocivos para la salud como los azúcares o la sal, se comercializan en abundancia en los supermercados y establecimientos de comida rápida. Son un buen negocio, fáciles de conservar y usar, y con una alta palatabilidad irresistible para el consumidor. La mitad de las calorías que ingiere de media un estadounidense al día vienen de comidas y bebidas ultraprocesadas; en España, donde la obesidad avanza al mismo ritmo, el panorama no es mucho más alentador.

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Se trata de una mala noticia por diversos motivos: los ultraprocesados están directamente relacionados con la epidemia de obesidad y de enfermedades metabólicas relacionadas que sufre el mundo industrializado. También, posiblemente, con el auge de las alergias alimentarias en niños y del riesgo de cáncer, especialmente de mama. A esto hay que añadirle ahora el daño cardiovascular, según una investigación preliminar presentada en las Sesiones Científicas anuales de la American Heart Association, que se celebran en Filadelfia, EEUU.

El trabajo ha sido llevado a cabo por investigadores de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EEUU -los CDC- que han llegado a cuantificar el daño a la salud cardiovascular producido por cada comida o bebida ultraprocesada: aumenta por cada incremento de un 5% en las calorías provenientes de ultraprocesados sobre el total de las que ingerimos al día.

Asimismo, un adulto que obtuviera el 70% de su aporte energético diario a partir estos alimentos tendría la mitad de posibilidades de tener una "salud cardiovascular idónea" en comparación con alguien que solo ingiere un 40% de calorías provenientes de ultraprocesados. La calidad del estado de su corazón vino determinada por el barómetro Life's Simple 7® de la Asociación, que evalúa los hábitos de vida que pueden predisponer o por el contrario proteger de las enfermedades cardíacas.

Para llegar a esta conclusión, se categorizaron las comidas en función de cuánto procesado industrial habían recibido, y con qué objetivo. Los ultraprocesados se elaboran parcial o totalmente con extractos alimentarios tales como las grasas, los almidones (azúcares vegetales), grasas hidrogenadas o trans, azúcares añadidos, almidones modificados y otros compuestos. También incluyen aditivos cosméticos tales como sabores artificiales, colorantes y emulsificantes. Los productos incluyen las bebidas azucaradas, los aperitivos salados, las galletas y la bollería, las carnes procesadas, los nuggets de pollo y las sopas de sobre.

"Una dieta saludable juega un papel para mantener al corazón y a las arterias en plena forma", explica el Dr. Zefeng Zhang, epidemiólogo de los CDC. "Comer alimentos ultraprocesados desplaza frecuentemente a otras comidas más saludables y ricas en nutrientes, como la fruta, las verduras, el grano entero y la proteína magra. Todos estos alimentos se relacionan con una mejor salud cardiovascular. Además, los ultraprocesados contienen a menudo altos niveles de sal, azúcares añadidos, grasas saturadas y otras sustancias vinculadas al riesgo cardíaco.

A continuación, extrajeron datos de la National Health and Nutrition Examination Survey, la principal encuesta de salud poblacional de EEUU, entre 2011 y 2016. Los investigadores recopilaron el expediente de 13.446 adultos de más de 20 años que habían completado un diario de comidas y que respondieron a las preguntas sobre factores de salud cardiovascular. Según Life’s Simple 7, estos incluyen una buena presión arterial, niveles adecuados de colesterol y azúcar en sangre, así como no fumar, hacer ejercicio, comer sano y evitar el sobrepeso.

"Este estudio subraya la importancia de comer de forma más sana, eliminando las bebidas azucaradas, las galletas, la bollería y otras comidas procesadas", concluye la Dra. Donna Arnett, de la American Heart Association y decana del Colegio de Salud Pública de la Universidad de Kenticky en Lexington. "Puedes hacer pequeñas cosas para mejora tu salud cardiovascular cada día, como comer una tostada de pan integral en lugar de blanco, o cambiar una hamburguesa por pescado una o dos veces a la semana".

[Más información: Éste es el ‘truco’ para saber si un alimento del 'súper' es realmente sano o no]