Pese a la concienciación omnipresente sobre la importancia de evitar los alimentos ultraprocesados, la 'comida basura' sigue ocupando una parte importante de la dieta occidental. Los esfuerzos por cambiar los menús clásicos de la fast food añadiendo productos frescos como la ensalada y la fruta se ven negados por el hecho de que los 'platos principales', como serían las hamburguesas y las patatas, se han vuelto cada vez más calóricos y ricos en sodio (sal) con el tiempo.

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Esto provoca daños a largo plazo en forma de obesidad e hipertensión, males vinculados a la comida rápida a los que se añadiría un tercero: la proliferación de alergias alimentarias.

Estas son las conclusiones presentadas en la 52 edición del Encuentro Anual de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN, por sus siglas en inglés), que se celebra este año en Glasgow, Escocia. La situación "epidémica" de desarrollo de alergias alimentarias en niños occidentales, señalan los investigadores, tendría una directa relación con un resultado del procesado por el que pasan estos alimentos, la glicación.

Se trata de la acción de los azúcares reductores sobre los grupos amino de las proteínas, tras lo cual pasan a conocerse como AGE (Advanced Glycation End Products o "productos de la glicación avanzada".

Los investigadores de la Universidad de Nápoles 'Federico II' trabajaron con un total de 61 niños entre los 6 y los 12 años divididos en grupos de tres: los que sufrían alergias alimentarias, los que sufrían alergias respiratorias y los que no padecían ningún cuadro alérgico, que ejercieron de control. Así, encontraron una correlación "significativa" entre los niveles subcutáneos avanzados de AGEs y el consumo de 'comida basura'. 

En los niños niños con alergias alimentarias, además, los niveles de AGEs en su organismo eran superiores a los que sufrían reacciones alérgicas respiratorias y a los del grupo de control. Por último, encontraron "evidencias de peso" sobre cómo el mecanismo tras estos compuestos desencadena la alergia.

Un AGE no es otra cosa que una proteína o un lípido que pasa por el proceso de 'glicación' al verse expuestos a los azúcares. Y estos elementos encuentran en la 'comida basura' y los utraprocesados su vergel particular, ya sea en los productos con azúcares añadidos, precocinados para microondas e incluso las carnes asadas o la parrilla.

Se conocía su implicación en el desarrollo y progresión de enfermedades de tipo oxidativo, tales como la diabetes, la aterosclerosis (en la que se forman placas en las paredes de las arterias) y determinados problemas neurológicos. Es la primera vez sin embargo, apuntan los investigadores de Nápoles, en la que se traza el origen de las alergias a los alimentos hasta los AGE.

En cuanto a la denominación de "epidemia", los autores reconocen que se carece de estadísticas concluyentes a nivel global, pero no faltan por ello evidencias de que las alergias alimentarias van en aumento, especialmente entre los niños pequeños. En algunas naciones, indican estudios previos, su prevalencia alcanza al 10% de la población.

Al mismo tiempo, el consumo de comida ultraprocesada se ha incrementado de forma "dramática", apuntan, en las últimas décadas, hasta el punto de que estos alimentos constituyen de media el 50% de la ingesta calórica diaria de un ciudadano de la Unión Europea.

"A día de hoy, las hipótesis existentes y los modelos sobre alergias alimentarias no terminan de explicar el fortísimo incremento que se ha podido observar en estos últimos años", señala el investigator principal, Roberto Berni Canani.

"Los AGEs dietarios podrían ser el eslabón perdido de este problema. Nuestro estudio, desde luego, respalda esta posibilidad, y ahora necesitamos continuar investigando para confirmarlo. De concretarse la evidencia, reforzaría la argumentación dirigida a los gobiernos nacionales para que incrementen las intervenciones de salud pública dirigidas a restringir el consumo de comida basura entre los niños".

"Estos resultados muestran que hay una multitud de problemáticas en nuestro entorno y en nuestra dieta que afectan a nuestra salud y a nuestro bienestar", incide por su parte Isabel Proaño Gómez, de la Federación Europea de Asociaciones de Pacientes de Alergias y Enfermedades Respiratorias (EFA).

"Los profesionales sanitarios y sus pacientes no disponen de toda la información relevante para abordar una enfermedad que impacta seriamente sobre su calidad de vida. El procesado industrial de la comida y las lagunas en el etiquetado tampoco les ayudan. Urgimos a las autoridades a bordar una mejor prevención y tratamiento de las alergias alimentarias". 

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