Una deliciosa mandarina pelada.

Una deliciosa mandarina pelada. Gtres

Nutrición Frutas

Todo sobre las mandarinas, la fruta con más azúcar que la naranja pero igual de sana

La OCU publica una guía sobre este cítrico que gusta a niños y mayores y que está en plena temporada. 

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Ambas son cítricos y muy consumidas, pero existen algunas diferencias entre las mandarinas y las naranjas. Las primeras -de las que estamos en plena temporada- suelen gustar más a los niños, sobre todo por dos características: un sabor más dulce -ya que tienen más azúcar, pero azúcar sano, del presente naturalmente en la fruta- y más facilidad para ser peladas, algo para lo que no se suele requerir de un cuchillo

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha publicado un texto divulgativo recordando las propiedades de esta fruta, en el momento en el que es más recomendable consumirla. Así, la entidad recuerda que la mandarina es un cítrico compuesto por entre 8 y 15 jugosos gajos ricos en semillas.

Un dato curioso sobre este fruto, probablemente desconocido por muchos, es que se dividen en tres grandes grupos: clementinas, híbridos y satsumas. 

El primero de ellos, con un nombre más familiar para el gran público, se refiere a las mandarinas de color naranja intenso, de forma esférica y aplanada. Normalmente no tienen semillas y se pelan con facilidad, ya que su corteza tiene poca adherencia. Su sabor es exquisito y su aroma excelente. Dentro de las clementinas podemos encontrar un buen número de variedades: las clemenules -variedad típica del invierno- son de gran tamaño y suelen pesar entre 80 y 100 gramos y se caracterizan por su alto contenido en zumo y su pulpa jugosa y de buena calidad; las marisol son unas clementinas de zumo ácido y se dan durante el otoño - invierno; la variedad oronules es de invierno y de pequeño tamaño, mientras que las orovales son grandes y suelen pesar entre 70 y 90 gramos, además de tener un alto contenido en zumo de sabor ácido. 

El segundo grupo de mandarinas son los híbridos que son de color naranja rojizo y de un tamaño considerable. Su piel está muy adherida a la pulpa y ofrecen mucho zumo. También están divididas en variedades, en concreto tres. La ellendalle es un híbrido entre el naranjo y el mandarino, de forma achatada y de gran tamaño. Esta variedad se pela fácilmente y la pulpa presenta pocas semillas. Es de otoño. La fortuna surge de la unión de la clementina y el mandarino. Su zumo es ligeramente ácido. Aunque tienen la corteza muy delgada y muy adherida a la pulpa, se pelan con facilidad. Son más parecidas a las satsumas, que veremos a continuación, que a las clementinas. Su sabor es muy dulce. Es de invierno-primavera. Por último, la ortanique es un híbrido natural, de tamaño medio, de forma redondeada y ligeramente achatada. La corteza es de color naranja y muy atractiva. Es rugosa, muy adherida a la pulpa, y su pelado es dificultoso. La pulpa es muy dulce, con alto contenido en zumo. Es una variedad de primavera.

El último grupo son las satsumas. Se trata de unas mandarinas de color amarillo anaranjado, de piel rugosa y algo gruesa.No tienen semillas. Existen dos variedades: las clauselina -una variedad de invierno- son de origen japonés, grandes y con mucho zumo, mientras que las okitsu son de origen japonés y de forma achatada. Su corteza es fina y bastante lisa. Contiene mucho zumo. Es de otoño; de hecho, esta variedad es de las primeras que llegan a los mercados. 

Principios nutricionales

La mandarina es rica en vitamina C, como todos los cítricos, aunque contiene algo menos que la naranja. Aporta pocas calorías por su alta proporción de agua. También contiene provitamina A y minerales en cantidades destacadas para tratarse de una fruta, como calcio y magnesio.

Conservación

Los cítricos, en general, son frutas no climatéricas; es decir, una vez separadas del árbol interrumpen la maduración, y por ello deben recogerse en el momento justo. Si al ir a comprarlos ves que presentan las características típicas de un fruto inmaduro (la piel con un color verde y el fruto duro al tacto), evita adquirirlos, puesto que no madurarán ni siquiera manteniéndolos a una temperatura adecuada.

Los cítricos deben conservarse en un lugar fresco y, si no vas a consumirlos en breve, aguantan bien las temperaturas de refrigeración por lo que puedes guardarlos en la parte menos fría de la nevera