Una imagen de archivo muestra la contaminación en Madrid.

Una imagen de archivo muestra la contaminación en Madrid.

Medio ambiente Contaminación

En alerta por contaminación 10 ciudades españolas: superan las recomendaciones de la OMS

En la Unión Europea se producen unas 660.000 muertes prematuras cada año por la contaminación. Más que las provocadas por el tabaco.

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El aire de diez ciudades españolas tuvo en 2018 elevados niveles de partículas en suspensión a causa de emisiones contaminantes. Estas es la tajante conclusión de un análisis de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), en colaboración con Datadista, en base a los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Las emisiones medias anuales de las partículas más pequeñas, menores de 2,5 micras (PM 2,5), superan en todas las ciudades analizadas (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Palma de Mallorca, Las Palmas de Gran Canaria, Bilbao y Valladolid), los 10 µg/m³, el valor fijado por la OMS.

En concreto, en Sevilla, Barcelona, Valencia y Palma, los límites se superaron con amplitud. Pero es que, además, en el 97% de las estaciones de medición municipales de las diez ciudades se superaron en algún momento los 25 µg/m³ diarios, otro límite de emisiones que establece la OMS.

Estas partículas pequeñas son potencialmente más peligrosas que las grandes, pues permanecen más tiempo y pueden penetrar hasta los alvéolos, lo que aumenta el riesgo. No hay un nivel seguro de estas partículas. 

Respecto a las emisiones de partículas más grandes, con un diámetro superior a 10 micras (PM 10), los datos no son mucho mejores. Seis de las diez ciudades analizadas superaron o igualaron los 20 µg/m³, el valor medio anual fijado por la OMS para este contaminante. Además, ninguna ciudad deja de superar en algún momento del año el límite diario de 50 µg/m³; sucede en el 83% de las estaciones de medición municipales.

Más muertes prematuras

Esta realidad le pasa factura a la salud. Las partículas irritan e inflaman las vías respiratorias, agravan el asma y elevan el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y cáncer de pulmón. 

Es más, un reciente estudio publicado en el European Heart Journal duplica la estimación actual sobre el número de muertes prematuras producidas cada año por la contaminación del aire, hasta alcanzar las 660.000 solo en la Unión Europea. Ese número supera a las provocadas por el tabaco.

Y entre los principales responsables estarían las partículas más pequeñas, para las cuales no existe un umbral seguro. De ahí que los científicos recomienden al menos rebajar los límites permitidos por la Unión Europea para ajustarlos a los fijados en las directrices de la OMS. En el caso concreto de partículas en suspensión habría que reducirlos a la mitad.

Las fuentes de emisión varían mucho según la ciudad: puertos y aeropuertos, calderas de carbón y gasóleo, industria cercana, cementeras… incluso el polvo sahariano. Pero la principal sigue siendo el vehículo diésel, sobre todo los modelos más antiguos. Por ejemplo, en Madrid el 68% de las partículas en suspensión procedentes del tráfico las emiten los coches más antiguos, sin etiqueta de la DGT, que representan el 15% del parque automovilístico.

Medidas urgentes

La mayor parte de las grandes ciudades españolas cuenta con estaciones de medición de emisiones de dióxido de nitrógeno y de partículas en suspensión (PM10 y PM2,5) para detectar picos de contaminación y actuar en consecuencia. ¿En qué consiste esa actuación? En diseñar e implementar protolos de actuación, que en la mitad de las ciudades del estudio brillan por su ausencia.

Madrid, Sevilla, Barcelona, Valencia y Valladolid sí cuentan con medidas, como restringir la circulación, el aparcamiento o la velocidad, entre otras. Además, en Madrid y Barcelona hay zonas de bajas emisiones: Madrid Central, desde noviembre de 2018, y  ZBE Rondas de Barcelona, que acaba de entrar en vigor. Ambas son las dos únicas zonas de bajas emisiones en España.

Este enero, Ecologistas en Acción presentó un informe que apunta que 2019, el primer año completo en funcionamiento de Madrid Central, registró los niveles más bajos de dióxido de nitrógeno (NO2) de la década, según un análisis con datos de las 24 estaciones de medición de la ciudad. 

Para mejorar la calidad del aire, la OCU pide de forma urgente a los ayuntamientos de las grandes ciudades protocolos de actuación con límites vinculados a las directrices de la OMS, más exigentes que las de la Unión Europea. Cinco de las diez ciudades analizadas carecían de protocolo: Bilbao, Las Palmas, Málaga, Palma y Zaragoza (en este caso en fase de elaboración).

Además, que el Gobierno obligue a determinar zonas de bajas emisiones en todas las grandes ciudades, como contempla el anteproyecto de Ley de Cambio Climático. "Hoy por hoy solo existen dos zonas: una en Barcelona (95 km2, de lunes a viernes, de 7h a 20h) y otra en Madrid (5 km2, los 365 días del año)", explica la organización. 

Por último, reducir el impacto de otros emisores, como las calderas de carbón y gasóleo, los puertos y aeropuertos o la industria cercana.