Agentes de la policía y los servicios médicos en la calle Hermanos Bécquer.

Agentes de la policía y los servicios médicos en la calle Hermanos Bécquer. Luca Piergiovanni EFE

Investigación Tragedia en Madrid

El accidente mortal de ascensor de Hermanos Bécquer: todo lo que pudo fallar

España es el país del millón de ascensores, pero fatalidades como la sucedida a dos adolescentes de 17 años son altamente improbables. Los últimos datos, de 2014, no contemplan ninguna víctima mortal. 

Ainhoa Iriberri Antonio Villarreal

En el sector de la elevación reina el estupor. Nadie quiere hablar del accidente de este martes mientras se investigan sus causas, pero todos coinciden en que es algo "rarísimo". Desde la Asociación de Empresas de Componentes para Aparatos Elevadores (Aecae) comentan lo excepcional de lo sucedido y más aún desde que en abril de 2016 entró en vigor la norma 81:20, el mayor cambio normativo en los últimos 20 años.

Un técnico de ascensores de una de las mayores empresas del sector de la elevación -que prefiere no dar su nombre ni el de su compañía- comenta a EL ESPAÑOL que es "muy raro" que se caiga el suelo de un ascensor, la hipótesis que prevalecía el martes por la tarde y que se ha sustituido ahora por la posibilidad de que cediera una de las paredes del elevador, según el informe policial al que ha tenido acceso La Mañana de TVE.

El trabajador insiste en que, en cualquier caso, los mecanismos de seguridad de estos aparatos difieren para según qué tipo de ascensor y son numerosos y prevén todo tipo de circunstancias. "Por poner un ejemplo extremo, con un ascensor de cables normal. Si una persona se metiera a propósito en el cuarto de máquinas y cortara los cables, el ascensor no se caería hasta el fondo, ya que una hay un sistema que detecta el aumento de velocidad y hace que salgan unas cuñas que bloquean el elevador contra las guías", explica. "Es increíble", añade.

Si una persona se metiera a propósito en el cuarto de máquinas y cortara los cables, el ascensor no se caería hasta el fondo

España es el país donde más gente vive en altura, dos de cada tres personas, y por tanto el país con más ascensores per capita del mundo, casi 20 por cada mil personas según datos de Eurostat. Sin embargo, los elevadores son también uno de los artefactos con más controles de seguridad por parte de las autoridades, lo que hace que el accidente que acabó con la vida de dos adolescentes en un edificio de la calle Hermanos Bécquer de Madrid sea increíblemente poco habitual.

España cuenta con más de un millón de ascensores de los que 500.000 tiene más de 20 años.

Parece casi imposible pero puede suceder

La posibilidad de sufrir un accidente fatal en un ascensor es, aproximadamente, del 0,00000015% según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, que registró unas cinco muertes anuales de pasajeros para una población que realizó más de 8.000 millones de viajes en ascensor.

La mayor parte de los accidentes relacionados con un ascensor suceden a trabajadores, tanto del sector (instalación o mantenimiento) como de la construcción.

Según datos de la Asociación Europea de Ascensores, en la UE se da la paradoja de que los accidentes mortales afectan más a usuarios particulares que a trabajadores, pese a que en número de accidentes, los profesionales copan las estadísticas.

En España, los últimos datos de Feeda, de 2016, hablan de 141 accidentes de ascensor, 136 leves y 5 graves, motivados principalmente por movimientos incontrolados de cabina y nivelación deficiente. No se produjo ninguna víctima.

Causas para un fallo del ascensor

La principal causa para un accidente de este tipo es que el pasajero se caiga al vacío del túnel si al abrir la puerta del ascensor no se encuentra el mismo. La solución es tan simple como poner una cerradura.

También puede suceder que el pasajero (especialmente los niños) se quede atrapado entre la puerta de acceso y el ascensor en el momento de acceder a él. Esto es casi imposible que ocurra ya que las nuevas directrices de instalación ya regulan distancias reglamentarias entre la cabina y la puerta de acceso

Otra posibilidad es que los cables de tracción del ascensor resbalen sobre la polea al estar gastadas las gargantas de la misma. Este riesgo se soslaya con un adecuado programa de mantenimiento.

También es posible que se produzca un golpe en los extremos superior o inferior por fallo de los límites de seguridad, cosa que se supera con un paragolpes en las condiciones reglamentarias.

Que se efectúe una mala maniobra de rescate en la que el pasajero quede atrapado al querer salir o se caiga al vacío sería en teoría otra opción. La teleasistencia garantiza un protocolo de salvamiento en la que este caso no se puede producir.

Los ascensores disponen de paracaídas  y éste podría no actuar en la eventual caída de la cabina, al ser cortados los cables de tracción o que patinen los mismos, y que el ascensor caiga a una velocidad un 20% superior a la nominal.

Por último, podría suceder que se produjeran electrocuciones o golpes en la sala de máquinas, por no tener la sala de máquinas en condiciones y/o con objetos que no deben estar allí.

La legislación

Según la legislación vigente, los ascensores se deben revisar cada cuatro años en edificios de más de 20 viviendas o más de cuatro plantas, que es el caso del inmueble de Hermanos Becquer. Según ha informado la Comunidad de Madrid, el ascensor siniestrado había pasado la inspección periódica en agosto de 2015, por lo que no tendría que someterse a un nuevo examen hasta 2019. 

Además, pasó el mantenimiento en abril de este mismo año, sin que se detectaran irregularidades que hicieran prever la tragedia. 

Por lo tanto, nadie se explica qué ha podido ocurrir y habrá que esperar a los informes policiales y periciales para desvelar las causas de un accidente insólito en el sector.