En un primer momento se pensó que Gliese 667Cb era un buen candidato a albergar vida.

En un primer momento se pensó que Gliese 667Cb era un buen candidato a albergar vida. ESO

Investigación Vida Alienígena

Más cerca de encontrar extraterrestres: los puntos del universo donde podrían estar

El descubrimiento de nuevos exoplanetas reaviva el debate sobre la existencia de posible vida extraterrestre.

En E.T no conocemos la localización exacta del planeta al que el extraterrestre llama casa. En Battlestar Galactica hay una civilización humana que habita en doce planetas, pero en un lugar impreciso de la Vía Láctea. Y, por supuesto, en Star Wars tampoco sabemos dónde se encuentra la galaxia muy muy lejana en la que tiene lugar la saga.

Aunque en muchos casos la ciencia ficción no ofrece una referencia real —o realista— de la procedencia de los extraterrestres que protagonizan sus relatos, puede que los descubrimientos de planetas más recientes les sirvan de inspiración para futuras ocasiones o que alguno de ellos acabe ofreciéndoles una nueva especie que incluir en sus historias.

Desde que en 1992 se anunció el descubrimiento del primer planeta que orbitaba alrededor de una estrella que no fuera el Sol, el número de exoplanetas descubiertos no ha dejado de aumentar hasta superar los 3.000. Y con cada descubrimiento llega la gran pregunta, la que inquieta a la sociedad en su conjunto: ¿puede haber vida en ellos? LHS 1140b es el último candidato a planeta con vida mientras científicos, misiones y radiotelescopios continúan vigilando el universo en busca de algo más.

El nuevo planeta rocoso

Esta semana, un equipo de investigadores ha revelado la existencia de un planeta rocoso (LHS 1140b) situado a 40 años luz: el nuevo mejor candidato para buscar indicios de vida. Como sucede con el resto de exoplanetas potencialmente habitables, este mundo se encuentra a una distancia de su estrella que le permitiría tener agua en estado líquido.

Pero eso no es todo. Según el paper publicado en la revista Nature que detalla sus características, las condiciones de su astro son especialmente favorables. LHS 1140, la enana roja alrededor de la que gira esta supertierra, emite menos radiación de alta energía que otros astros con una masa similar —un 15% de la de nuestro Sol— y, además, no lanza llamaradas.

Este prometedor anuncio es solo el último de los innumerables que nos han hecho pensar, cada cierto tiempo, en la posible existencia de vida extraterrestre, sea en forma bacteriana o en alguna versión más avanzada y similar a los humanoides alienígenas que han poblado las películas de ciencia ficción.

Un nuevo sistema planetario

En febrero, la NASA tuvo a medio mundo con el corazón en un puño al celebrar una rueda de prensa que, por el bombo con que se anunció, parecía la definitiva: la de la confirmación de que se habían descubierto aliens. Después de un tuit aclarando que no se trataba de extraterrestres, la agencia aeroespacial reveló la existencia de un nuevo sistema planetario a 39 años luz de la Tierra con 7 planetas del tamaño de nuestro hogar azul. Y aunque no eran los 12 de Battlestar Galactica, el descubrimiento era de gran relevancia.

Girando en torno a la estrella TRAPPIST-1, tres de los objetos celestes se encuentran en la zona habitable del planeta. Si bien en un principio cundió el optimismo, y aun tratándose un importante descubrimiento, ahora sabemos que la cercanía entre estas tres posibles tierras plantea la posibilidad de que estén bloqueadas por fuerzas de marea, presentando siempre la misma cara a su estrella. Esto haría que tuvieran una cara con altas temperaturas e iluminada y otra en oscuridad perpetua, algo que dificultaría la existencia de vida.

Una estrella muy próxima

Antes del revuelo causado por los planetas de TRAPPIST-1 y por el mundo rocoso recién descubierto, el exoplaneta Próxima Centauri b, orbitando dentro de la zona habitable de la estrella enana roja Próxima Centauri, la más cercana al Sol, fue el que protagonizó los titulares.

¿Podría albergar vida este planeta del tamaño de la Tierra? Aunque en un principio los pronósticos fueron tremendamente optimistas, un estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters reveló que, considerando la edad de su estrella enana roja y la proximidad del planeta a este astro, Proxima Centauri b está expuesto a una cantidad de emisiones de luz ultravioleta y rayos X que implicarían una alta pérdida de oxígeno de la atmósfera, lo que impediría la formación de agua.

Los otros candidatos

No hay que olvidar que en las últimas décadas y especialmente en los últimos años, los exoplanetas, e incluso los habitables, han brotado como setas. En 2011, los científicos descubrían Gliese 667Cc, en un sistema estelar triple en la constelación del Escorpión. A una distancia de 23,6 años luz, el planeta orbitaba dentro de la zona de habitabilidad estelar y se convirtió en el planeta habitable conocido más cercano a la Tierra.

Unos años más tarde, en 2014, se descubría Kepler-186f, un exoplaneta que orbita la estrella enana roja Kepler-186. Este fue el primero habitable de un tamaño similar a nuestro planeta azul que se encontró. Por su parte, Kepler 438b, descubierto en 2015 orbitando alrededor de una estrella enana roja a más de 470 años luz de la Tierra, es todavía hoy el que se parece más a nuestro hogar, con un índice de similitud del 88 %.

El planeta Kepler 442b, comparado con la Tierra.

El planeta Kepler 442b, comparado con la Tierra. Wikipedia

Pero hay ahí no acaba la cosa. Kepler 442b, situado a una distancia de 1.100 años luz —y el cuarto entre los mayores candidatos a análogo terrestre, con un índice de similitud con la Tierra del 84 %—; o los planetas Kepler 62e, Kepler 62f y Kepler 452b, este último desplazándose en torno a una estrella similar a nuestro Sol, han sido en otras ocasiones los candidatos más firmes a planeta más parecido a la Tierra.

¿El problema? Que al igual que sucede con otros descubrimientos más recientes, puede que en ninguno de estos planetas potencialmente habitables se haya desarrollado realmente vida por culpa de la actividad de su estrella y de las condiciones extremas que presentarían debido a su influjo.

Sin embargo, queda sitio para la esperanza. Aunque las condiciones no sean las más favorables, alguno de los exoplanetas mencionados puede albergar vida, aunque no sea tal y como nos la imaginamos (o como nos la ha pintado Hollywood). Además, nuevas misiones como TESS, cuyo lanzamiento está previsto por la NASA para 2017, y tecnologías como el telescopio espacial James Webb y el radiotelescopio MeerKAT, permitirán mejorar y ampliar la búsqueda de nuevas tierras y, con ella, la posibilidad de hallar vida y de encontrar otro planeta que sea total y realmente habitable, uno como ese al que E.T. llamaba casa.