Un carguero del puerto de Amberes navega cerca de una central nuclear

Un carguero del puerto de Amberes navega cerca de una central nuclear Francois Lenoir Reuters Bélgica

Ecología

Alerta en Europa: la ola de calor provoca el cierre de varias centrales nucleares

Numerosos reactores han reducido su actividad tras el sobrecalentamiento de las aguas en los ríos colindantes. España mantiene sus plantas a pleno rendimiento.

Hasta cinco países europeos han limitado la cantidad de energía que producen sus centrales nucleares. La voz de alarma la dio Francia, toda una potencia en el sector energético, y ahora numerosos países vecinos siguen su ejemplo.

Las altas temperaturas que se registran en el centro y el norte del continente desde la pasada primavera han pillado desprevenidos a Francia, Suecia, Finlandia, Alemania y Suiza. El país vecino ha cerrado hasta cuatro reactores de tres plantas nucleares. Una de ellas, Fessenheim, supone un especial riesgo para la población. Situada en la frontera del río Rin con Alemania, se trata de la central nuclear más antigua del país. Un hipotético accidente tendría peores consecuencias que el de un reactor más moderno. Su cierre está programado por la compañía EDF, de la que también dependen las dos plantas restantes (Saint-Albain y Bugey), situadas en los márgenes del río Ródano. 

La ola de calor que arrasa Europa desde hace dos semanas ha sobrecalentado estos ríos aledaños a las centrales, las cuales dependen de un suministro constante de agua. En primer lugar, porque las plantas nucleares y termoelécticas emplean vapor muy caliente para activar el mecanismo de turbinas que convierte el calor en electricidad. Para mantener la temperatura del vapor se necesita condensarlo de nuevo con agua fría extraída de ríos, embalses o mares cercanos. Y segundo, para poder enfriar los reactores en caso de emergencia, como ocurrió con la central de Fukushima en 2011.

Desde el Consejo de Seguridad Nuclear afirman que en las centrales españolas “no hay ningún tipo de problema o alarma”. Aseguran que están más acostumbrados que en el centro o el norte de Europa a trabajar con altas temperaturas. “Entran en juego sistemas que controlan la actividad cuando los sumideros alcanzan ciertas temperaturas”.

En Suecia, la compañía estatal Vatenfall ha cerrado dos reactores en una de sus plantas, mientras que en Finlandia, Alemania y Suiza han optado por reducir la cantidad de energía que producen regularmente. 

Un estudio de la revista Nature Energy de 2017 advertía sobre las consecuencias que el cambio climático provocará sobre la producción de electricidad basada en el agua. Los autores afirman que los entornos sociales y ecológicos de diversas regiones de Europa se modificarán debido a los nuevos ciclos de precipitaciones y el aumento de la temperatura media.