Operarios de Viaqua utilizan una máquina bivalva para despejar un atranque con toallitas en el tanque de tormenta  y aguas residuales de Orense.

Operarios de Viaqua utilizan una máquina bivalva para despejar un atranque con toallitas en el tanque de tormenta y aguas residuales de Orense.

Con la colaboración de

Ecología Marcas Ñ

“El monstruo de las cloacas sigue aquí. ¿Nos ayudas?”

Las toallitas vertidas en el inodoro se han convertido en un gran problema para las redes de alcantarillado. En España, algunas de las empresas operadoras de agua se están volcando en campañas de concienciación ciudadana, además de crear equipos técnicos de respuesta rápida para emergencias.

Las toallitas han venido para quedarse. Han colonizado nuestros hogares y, de paso, han invadido las redes de alcantarillado con episodios cada vez más graves tanto en España como a escala global.

El ejemplo de Londres es paradigmático de la dimensión creciente del problema. Hace 4 años, en 2013, saltó la alarma por el atranque de las cañerías en el suroeste de Londres. El bautizado como ‘monstruo de las cloacas de Kingston’ resultó ser un formidable tapón de 13 toneladas compuesto por toallitas húmedas, grasas y toda suerte de pañales para niños y mayores, compresas y una variedad de artículos de higiene vertidos al inodoro en lugar de la papelera.

La escena se repitió durante la primera semana de este pasado mes de septiembre en el barrio londinense de Whitechapel, pero multiplicada por 10. Esta vez, la bola pesa 130 toneladas y mantiene totalmente obturado un tramo de 250 metros de tubería. La empresa que gestiona el saneamiento ha comparado el volumen de este tapón con el de 11 autobuses de dos pisos, y su longitud es superior a la de dos estadios de fútbol.

El caso de Londres es el más conocido, pero la historia se repite en muchos países. En España, la nómina de atascos en las redes cuenta con casos de menor incidencia pero también de mucho mayor tamaño. Las compañías Aguas de Huelva e Hidrogea, en Murcia, dan visibilidad desde 2015 a sus particulares ‘monstruos de las toallitas’, poniendo el foco en el considerado ya mundialmente el mayor enemigo de las redes de alcantarillado, de las estaciones de bombeo y de las plantas depuradoras.

Más de 27.000 toneladas de toallitas solo en Madrid

Como dato estadístico llamativo, en la Comunidad de Madrid se vertieron el año pasado más de 27.000 toneladas de toallitas y otros productos higiénicos. Estos son los materiales que componían la enorme madeja que ocasionó un shock el pasado verano en la depuradora que recoge las aguas residuales de núcleos tan poblados como Fuenlabrada, Getafe, Pinto y Parla, con el perjuicio añadido para el medio ambiente de que el agua llegó al río sin la regeneración previa.

Los restos de toallitas y otros residuos llegan a la estación de bombeo del barrio de Ocouto de la capital Orensana.

Los restos de toallitas y otros residuos llegan a la estación de bombeo del barrio de Ocouto de la capital Orensana.

Casi en lo más alto de este peculiar e indeseado ranking se sitúa San Sebastián, que prácticamente acaba de recuperar la normalidad después de que los operarios dedicaran varias semanas a erradicar una desorbitada bola de 100 toneladas de peso apelmazada a lo largo de 100 metros de tubería.

Pero el récord corresponde a la ciudad de Valencia que, si acudimos al símil de la operadora de aguas del este de Londres, lucha desde hace meses contra un gigantesco monstruo de un peso y volumen similar a 90 autobuses de dos pisos y una longitud de diez estadios de fútbol. Desde la pasada primavera se vienen extrayendo fragmentos de una masa de 1000 toneladas que ha producido un colapso a lo largo de un kilómetro de tubería del colector de la zona norte de la capital del Turia, en la zona cercana a la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Los trabajos para lograr despejar totalmente esta tubería de cinco metros de ancho por dos de alto aún durarán varios meses.

Campañas de mentalización: “¿Nos ayudas?”

La tendencia clara es que la utilización de las toallitas húmedas siga en continuo crecimiento. Estarán en nuestras vidas, pero el objetivo es que no estén en las redes de saneamiento de las ciudades. La solución pasaría por un pacto de administraciones y operadores de agua para una regulación que expulse definitivamente del váter lo que no es verdaderamente biodegradable, todo ello combinado con la intensificación de las campañas de concienciación de los ciudadanos, e incluso de educación en las edades más tempranas.

Este año 2017 se han vuelto a poner en marcha diversas iniciativas, bien durante los últimos meses o bien con motivo del 19 de noviembre, Día Mundial del Retrete, establecido por la ONU. Son numerosas las acciones lideradas por las compañías de Suez que se encargan de la gestión del ciclo integral del agua en distintos puntos del territorio. Campañas muy conocidas y reconocidas, como el famoso video publicado por Aguas de Huelva con el título ‘Walking Toallitas’ -inspirado en la serie de televisión-, que arrasó en las redes sociales con un relato que decía: “Encuentran extraña forma de vida en las alcantarillas”, para concluir con el lema: “No dejes que los residuos nos invadan”. 

Operarios de Hidrogea trabajan en un atranque en Marqués  de Corbera en pleno centro de Murcia.

Operarios de Hidrogea trabajan en un atranque en Marqués de Corbera en pleno centro de Murcia.

Otro ejemplo es la Comunidad de Murcia, en la que un enorme atranque de una alcantarilla se hizo famoso como el ‘monstruo de las toallitas de San Javier’, una imagen de la que se hicieron eco los informativos nacionales de televisión. Este año han sido el Ayuntamiento de Águilas, la empresa operadora de agua Hidrogea y la Entidad de Saneamiento y Depuración de Aguas Residuales de la región de Murcia los que han insistido en desplegar otra acción divulgativa que busca reducir las 2.400 toneladas anuales que aparecen cada año en las cloacas. El mensaje en las redes y en cartelería dice: “Toallitas, no las tires nunca al WC”, con un enlace a la web elmonstruodelascloacas.com

Aigües de Barcelona, por su parte, ha iniciado la segunda fase de la campaña ‘Stop Toallitas en el Retrete’, en los municipios cuyas aguas residuales van a la depuradora del Besós: Santa Coloma de Gramenet, Badalona y los distritos de Sant Andreu y Sant Martí de Barcelona. Esta operación, que incluirá acciones de sensibilización ciudadana, pretende también obtener resultados mesurables en términos de reducción de averías provocadas por las toallitas que se abocan a la red de saneamiento.

En Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Asturias o Galicia se repiten estos mensajes. En esta última comunidad han llegado a desembocar en los colectores hasta fregonas o paraguas. En Valencia, incluso un carrito de la compra.

Acciones en formato audiovisual se suman a la campaña de concienciación sobre el problema que producen estas toallitas: una de ellas es un video-reportaje elaborado por V Televisión en la estación de bombeo O Couto de Orense con el titular: “Del váter a la depuradora, el viaje de una toallita casi indestructible”. Y desde las redes sociales de Teidagua y Canaragua, un personaje de dibujos animados bautizado como Johnny Lagota y creado por Eladio González Zerolo, se dirige a todo tipo de públicos en Canarias con lenguaje imaginativo e informal para reflexionar sobre cuestiones del agua y del medio ambiente.

Todas estas iniciativas componen un buen camino a seguir. Al menos, así lo han entendido desde la Asociación Española de Empresas de Abastecimiento y Saneamiento (AEAS) que, en sus Premios de Comunicación, reconocieron la condición de finalista a una de las caricaturas de Johnny Lagota y otorgaron el accésit a Aguas de Huelva.

Lo cierto es que casi el 50 por ciento de las emergencias que atienden los operadores de agua tienen que ver con atascos por toallitas y sus estrechos ‘aliados’: las grasas y los restos de productos de higiene. La media de uso de toallitas y otros productos de higiene por habitante en España suponen un cálculo de más de 60.000 toneladas por año. El coste extraordinario de la eliminación de los restos de toallitas en toda España podría superar cada año los 100 millones de euros. Una cantidad que la Asociación Europea de las empresas operadoras servicios de agua, EurEau, eleva a unos 1.000 millones de euros en los 27 países, en los que dan servicio a un total de 400 millones de ciudadanos.

Pero no menos grave es el impacto que pueden tener sobre el medio ambiente estos residuos. Las últimas experiencias nos demuestran que en muchos episodios, mientras dura la reparación, las aguas residuales llegan a los ríos o incluso al mar sin depurar. Y esa mezcolanza de toallitas y otros restos no se recicla y pasa a formar parte de los vertidos que deben ser eliminados.

Pacto internacional contra el vertido de toallitas al inodoro

De la gravedad del problema da fe el meteórico crecimiento de empresas y entidades que han firmado la Declaración Internacional para conseguir una regulación clara respecto a los productos desechables vía inodoro. La declaración se publicó en 2016 con 170 empresas y se ha doblado el número de asociados: son ya 300, correspondientes a una veintena de países como Canadá, Estados Unidos, Japón, Australia, Nueva Zelanda, España, Reino Unido, Francia, Bélgica, Holanda o Portugal, entre otros.

La presencia de empresas españolas es nutrida en esta asociación internacional, en torno a 80, así como la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS). Esta organización fue una de las impulsoras y ha sido hace unas semanas la anfitriona de la primera reunión del Grupo Internacional de Operadores de Servicios de Agua sobre Productos Desechables por el Inodoro (International Water Service Flushability Group, IWSFG). El objetivo es acordar en el marco de la Organización Internacional de Normalización (ISO) una normativa internacional estándar más exigente que determine las características exactas que un producto debe cumplir para poder llevar la etiqueta de “desechable vía inodoro”.

A modo de recomendaciones básicas, la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento avanza algunas exigencias básicas: las toallitas y productos de higiene deberán ofrecer información detallada y clara sobre los métodos adecuados para su eliminación. Los productos que, gracias a la incorporación de componentes naturales biodegradables, puedan llevar la etiqueta de aptos para su vertido al inodoro, deberán cumplir los mínimos exigidos en la futura norma estándar que se acuerde en la ISO.

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