Un niño con sui gato.

Un niño con sui gato. Freepik

Ciencia

Los veterinarios confirman: hacer este gesto a un gato aumenta las posibilidades de que se acerque aunque no te conozca

La ciencia confirma la “sonrisa” de los gatos: el parpadeo lento favorece una interacción más positiva con los humanos.

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Las claves

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Parpadear lentamente y entornar los ojos facilita el acercamiento de gatos desconocidos, según veterinarios.

Mirar fijamente a un gato puede interpretarse como una amenaza, mientras que el parpadeo lento transmite confianza.

Experimentos muestran que los gatos responden positivamente a este gesto, incluso cuando lo realiza una persona desconocida.

La personalidad, experiencias previas y el contexto influyen en la reacción de los gatos ante el parpadeo lento.

Acercarse demasiado rápido a un gato desconocido, mirarlo fijamente o intentar tocarlo nada más verlo puede conseguir justo el efecto contrario al esperado. Los felinos utilizan señales mucho más sutiles para comunicarse y existe un gesto especialmente sencillo que puede facilitar el primer contacto: entornar los ojos y parpadear lentamente.

No es únicamente una recomendación popular entre personas que conviven con gatos. Las guías de interacción felina publicadas conjuntamente por la American Association of Feline Practitioners y la International Society of Feline Medicine recogen este comportamiento entre las formas de comunicación visual que pueden ayudar durante el contacto con estos animales.

Los especialistas advierten de que mirar directamente a un gato desconocido puede ser interpretado como una señal amenazante. El parpadeo lento transmite algo muy distinto. Según estas mismas recomendaciones veterinarias, muchos gatos responden positivamente a esa señal, incluso cuando la realiza alguien a quien no conocen, mostrando menos tensión corporal y una mayor probabilidad de aproximarse.

La evidencia procede, entre otros trabajos, de un experimento publicado en Scientific Reports por investigadores de las universidades británicas de Sussex y Portsmouth. Su objetivo era comprobar si aquello que muchos propietarios describían informalmente como una especie de "sonrisa de los gatos" tenía realmente una función en la comunicación entre ambas especies.

El gesto consiste en realizar varios movimientos lentos de los párpados, entrecerrando progresivamente los ojos y llegando en ocasiones a cerrarlos durante un instante. Nada parecido a mirar fijamente al animal mientras se parpadea rápidamente.

También funciona con una persona desconocida

Los investigadores realizaron dos experimentos. En el primero participaron gatos junto a sus propios dueños. Cuando los humanos efectuaban el parpadeo lento, los animales tendían a responder realizando más movimientos similares con sus propios ojos que cuando el propietario simplemente permanecía cerca sin interactuar.

La segunda prueba resulta todavía más interesante para alguien que intenta ganarse la confianza de un gato que acaba de conocer.

En este caso participaron 24 gatos que se enfrentaron a una investigadora con la que no habían tenido contacto previamente. La mujer realizaba en unas ocasiones la secuencia de parpadeo lento y, en otras, mantenía una expresión neutra sin contacto visual directo. Después extendía la mano hacia el animal.

Los gatos mostraron una mayor predisposición a acercarse a la mano después de la interacción con parpadeos lentos que tras la expresión neutra. También respondieron con más movimientos de entrecerramiento de ojos, como si devolvieran parcialmente la señal recibida.

Los autores consideran que este patrón puede funcionar como una forma de comunicación positiva entre gatos y humanos. No significa que cerrar lentamente los ojos vaya a conseguir que cualquier felino se acerque automáticamente. Su personalidad, experiencias anteriores, nivel de miedo y situación concreta siguen teniendo mucho peso.

También importa cómo se acompaña el gesto. Las recomendaciones veterinarias aconsejan aproximarse con movimientos tranquilos, evitar ruidos fuertes y permitir que sea el propio gato quien decida si quiere reducir la distancia. Tender suavemente una mano puede servir para ofrecerle la posibilidad de investigar mediante el olfato, pero sin perseguirlo ni intentar sujetarlo.

La respuesta al parpadeo lento podría tener incluso consecuencias fuera del hogar. Otro trabajo con gatos de refugios observó que los animales que respondían con más cierres de ojos a los parpadeos realizados por humanos acababan siendo adoptados más rápidamente. Los investigadores plantean que estas señales pueden ser percibidas positivamente también por las personas.

Todavía quedan preguntas sobre cómo apareció esta curiosa forma de comunicación. Una posibilidad planteada por los científicos es que los gatos hayan aprendido durante su convivencia con los humanos que entrecerrar los ojos genera respuestas positivas. Otra es que la señal tenga raíces en comportamientos felinos asociados a situaciones relajadas y no amenazantes.