Precipitaciones previstas para el 30 de agosto.

Precipitaciones previstas para el 30 de agosto. Meteored

Ciencia

Los meteorólogos coinciden: el frío que ha llegado a finales de agosto no significa que el verano haya terminado

AEMET aclara el cambio de tiempo en España: lo raro no es el fresco, sino el calor extremo anterior.

Más información: Pablo Ojeda, nutricionista: "La merienda perfecta del verano no es la sandía ni el melón, sino este snack con grasa"

Publicada
Las claves

Las claves

El brusco descenso de temperaturas a finales de agosto en España es un fenómeno habitual y no significa el fin del verano.

Expertos de AEMET y Meteored recuerdan que estas bajadas de temperatura suelen ocurrir en la segunda mitad de agosto, tras semanas de calor intenso.

Aunque el clima sea más fresco durante algunos días, todavía es posible que regresen episodios de calor intenso en septiembre.

Las previsiones señalan que la media de temperaturas en agosto, septiembre y octubre de 2026 tiene altas probabilidades de situarse en el tercil cálido respecto a años anteriores.

Pasar de soportar más de 40 ºC a necesitar una chaqueta por la mañana en cuestión de días puede dar la sensación de que el otoño se ha adelantado. Sin embargo, el brusco descenso de temperaturas que ha llegado a España durante la recta final de agosto no significa que el verano haya terminado.

Los meteorólogos coinciden en que este tipo de cambios pueden producirse durante la segunda mitad del mes. “Este temporal entra dentro de lo normal, lo que no era normal era lo que teníamos hasta ahora”, explica José Luis Camacho, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), a El País.

El contraste ha sido especialmente llamativo después de un verano marcado por el calor persistente. El 18 de agosto todavía se registraban 43 ºC en Andújar, 42,9 ºC en Ribadavia y 41,3 ºC en Jalance. Pocos días después, una masa de aire de origen ártico y el paso de diferentes perturbaciones hicieron caer los termómetros.

El episodio dejó temperaturas entre cinco y diez grados por debajo de los valores habituales en algunas zonas. El lunes 24 fue especialmente fresco: la temperatura media prevista para el conjunto de España era de unos 22 ºC, aproximadamente 3,5 grados inferior a la normal para esas fechas.

Pero esa caída no debe confundirse con un cambio permanente de estación. Camacho recuerda que el verano meteorológico comprende junio, julio y agosto y que, históricamente, a partir de mediados de agosto no era extraño que las perturbaciones atlánticas consiguieran alcanzar la Península.

Samuel Biener, climatólogo y meteorólogo de Meteored, apunta en la misma dirección hablando con El País. Este tipo de situaciones “entra relativamente dentro de lo normal a partir de la segunda quincena de agosto”. Popularmente, en algunas zonas se conoce como “la rompida de la canícula”: el momento en el que el calor más persistente comienza a sufrir interrupciones y las tormentas ganan terreno.

El calor todavía puede regresar en septiembre

Que durante varios días las máximas sean suaves tampoco permite anticipar cómo será todo septiembre. Ángel Rivera, antiguo jefe de predicción y portavoz de AEMET, señala que pueden producirse “de 8 a 10 días con temperaturas suaves”, pero advierte de que eso no significa que septiembre no pueda volver a dejar calor intenso.

Hay precedentes bastante claros. Rivera recuerda septiembre de 2016, cuando España llegó a alcanzar 45 ºC. Un episodio semejante sería extraordinario para esas fechas, pero sirve para mostrar la enorme variabilidad que todavía puede existir cuando termina agosto.

Las previsiones de AEMET tampoco permiten dar por acabado el calor. Su predicción estacional para agosto, septiembre y octubre de 2026 señala una probabilidad muy alta de que la temperatura media termine situándose en el tercil cálido en toda España respecto al periodo de referencia 1991-2020.

Esto no significa que los tres meses vayan a ser continuamente calurosos. Las predicciones estacionales no indican qué temperatura hará un día concreto, sino qué escenario resulta estadísticamente más probable cuando se observa el conjunto del periodo.

Mar Gómez, directora de meteorología de eltiempo.es, señala además que el actual descenso llama especialmente la atención porque llega después de meses dominados por anomalías cálidas. Junio fue el segundo junio más cálido registrado en España y julio terminó convirtiéndose en el mes más cálido de toda la serie histórica, no únicamente entre los meses de julio.

“Puede parecer muy otoñal por el contraste, pero no es una configuración anómala o imposible para finales de agosto”, explica Gómez. En esta parte del verano, el anticiclón de las Azores puede retirarse temporalmente y permitir que vaguadas procedentes de latitudes más altas alcancen España.

Lo excepcional, por tanto, no es necesariamente que haga fresco durante unos días a finales de agosto. Para los expertos, lo realmente anómalo ha sido la persistencia del calor durante buena parte del verano.

De ahí que sacar la chaqueta durante unos días no sea suficiente para guardar definitivamente el ventilador.