Hablar con los gatos dice mucho de las personas.

Hablar con los gatos dice mucho de las personas. E.E.

Ciencia

Los psicólogos coinciden: las personas que hablan con sus gatos tienen más inteligencia emocional y más sensibilidad

Hablar con los gatos, o con nuestras mascotas en general, dice mucho más de nosotros de lo que nos pensamos.

Más información: La psicología dice que las personas que viven con gatos tienden a ser más independientes.

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Las claves

Las claves

Hablar con gatos es un signo de inteligencia emocional y alta sensibilidad, según psicólogos y etólogos.

El antropomorfismo, atribuir rasgos humanos a las mascotas, refleja habilidades cognitivas y empatía.

Dialogar con gatos ayuda a regular las emociones, reduce el estrés y combate la soledad.

La sensibilidad y empatía no son exclusivas de quienes tienen mascotas; el vínculo humano-animal favorece el crecimiento personal.

La tendencia generalizada de hablar con las mascotas, tanto con gatos como perros, pero especialmente con los felinos, no es una señal de excentricidad, sino un indicador de notables habilidades sociales.

Diferentes psicólogos y etólogos clínicos coinciden en que este comportamiento responde al fenómeno del antropomorfismo, que consiste en atribuir cualidades e intenciones humanas a seres no humanos, como pueden ser en este caso nuestras mascotas.

Lejos de ser una conducta inmadura, como creen algunos, la ciencia lo define como un reflejo directo de la capacidad cognitiva para procesar y descifrar los estados de ánimo de otros seres vivos, lo que por consiguiente significa desarrollar una mayor empatía.

Además, lo más curioso es que, según expertos en el comportamiento humano, para entablar un diálogo con un gato no es necesario realizar un esfuerzo mental para leer sus sutiles señales físicas: es una habilidad para adoptar la perspectiva animal y descifrar sus necesidades y está estrechamente vinculada con una alta empatía junto con una aguda sensibilidad interpersonal.

Entonces, los dueños que hablan habitualmente con sus mascotas suelen demostrar una predisposición natural a conectar profundamente con las emociones de su entorno social, confirman que tienen esa sensibilidad aumentada y muy diferente al resto.

Hablar con las mascotas no es malo

La psicología, además, destaca los importantes beneficios terapéuticos que ofrece la interacción constante con nuestras mascotas a lo largo del día. No hace falta que estemos constantemente hablando con nuestros gatos y perros, pero unos pocos diálogos al día a lo largo de la jornada son más que suficientes.

Hablar con un gato actúa como mecanismo eficaz de regulación emocional, porque proporciona un espacio seguro de desahogo libre de juicios o interrupciones.

Este vínculo comunicativo estimula la reducción de los niveles de estrés, combate la percepción de la soledad y favorece la segregación de hormonas asociadas al bienestar, consolidándose como una herramienta clave para la salud mental.

Con todo, hay que tener en cuenta también otra afirmación científica, y es que aunque las personas que conversan con sus mascotas tengan esa predisposición a desarrollar más sensibilidad y una mayor empatía por los demás, eso no significa que los que no tienen gatos y perros no puedan hacerlo del mismo modo.

El antropomorfismo es un rasgo universal de la mente humana y por tanto no existe una fórmula matemática que conduzca directamente a poder trabajar esas habilidades simplemente a través de un camino. Pero, al final, por eso las mascotas son tan buenas, porque nos permiten crecer y evolucionar.