Leo Messi, llorando tras recoger la medalla de plata como subcampeón del mundo.

Leo Messi, llorando tras recoger la medalla de plata como subcampeón del mundo. Reuters

Ciencia

Sol Rivera, psicóloga argentina: "Para Messi, la final no fue sólo un partido. En ese momento recordó toda su carrera"

El dolor por el resultado puede convivir con el agradecimiento y acabar ocupando un lugar secundario con el paso del tiempo.

Más información: Pilar Conde, psicóloga: "Rodri con la Copa será memoria colectiva de España. Una imagen que sube la autoestima"

Publicada
Las claves

Las claves

La psicóloga argentina Sol Rivera analiza la reacción de Messi tras perder la final, señalando que el momento reunió toda su carrera y emociones.

Messi, con 39 años, vivió la derrota como una despedida potencial de los Mundiales y expresó públicamente el dolor y el agradecimiento.

Rivera subraya la importancia del contexto emocional generado por el entrenador Scaloni, que fortaleció la unión y el compromiso del equipo argentino.

La experta destaca que la gratitud y el apoyo del grupo ayudan a integrar la derrota dentro de la trayectoria del jugador y del equipo.

Lionel Messi permaneció sobre el césped con lágrimas en los ojos mientras España celebraba su segunda Copa del Mundo. Para la psicóloga argentina Sol Rivera, aquella imagen concentraba mucho más que una final perdida.

España se impuso por 1-0 en la prórroga gracias a un gol de Ferran Torres en el minuto 106. Messi, con 39 años, acababa de disputar su tercera final mundialista y quizá la última oportunidad de volver a levantar el trofeo.

En una entrevista emitida por la Televisión Pública argentina, Rivera explicó que para el capitán "no es solamente un partido". Detrás estaban décadas haciendo lo que ama, una carrera extraordinaria y todos los recuerdos ligados a la Selección.

La psicóloga interpreta las imágenes y la reacción pública del futbolista, aunque solo Messi conoce lo que pensó en esos minutos. "La película se te viene en esos momentos", afirmó Rivera al describir el peso emocional que podía contener aquella escena.

Messi llegó al Mundial después de haber ganado prácticamente todo, incluida la Copa de 2022. También se convirtió en el jugador de campo más veterano en disputar una final y en el segundo futbolista que alcanzó tres partidos por el título.

Una derrota así puede despertar recuerdos que van mucho más allá de lo ocurrido esa noche. En una sola imagen pueden reunirse los comienzos, los sacrificios, las victorias y las finales perdidas, especialmente cuando el futuro deportivo ya no ofrece certezas.

Rivera habla de un duelo porque el jugador debe asumir la pérdida de algo que esperaba y para lo que llevaba años preparándose. Ese proceso puede incluir tristeza, frustración, silencio o necesidad de repasar lo sucedido.

Según el Comité Olímpico Internacional, el fracaso competitivo y la retirada entre las situaciones que pueden aumentar la vulnerabilidad emocional de los deportistas de élite. También recuerda que cada reacción debe entenderse dentro de su contexto.

Messi reconoció públicamente la magnitud de la derrota al día siguiente. "El dolor es muy grande y va a costar que cierre esta herida", escribió antes de valorar el camino recorrido, agradecer el apoyo de Argentina y felicitar a España.

El contexto emocional de Scaloni

En ese mismo mensaje ya convivían dos emociones. Estaba el sufrimiento por el título perdido, pero también el orgullo por haber alcanzado otra final. Rivera considera que el agradecimiento puede ayudar a colocar la frustración dentro de una historia más amplia.

La psicóloga también se detuvo en la figura de Lionel Scaloni. Cada entrenador, explicó, crea un contexto emocional para sus jugadores. Algunos trabajan desde la presión o el miedo, mientras otros consiguen que el grupo se sienta seguro, unido y comprometido.

A su juicio, Scaloni fue más allá de reunir futbolistas con talento. “Lo que armó es un equipo de personas comprometidas con un objetivo en común”, señaló Rivera durante la entrevista.

La investigación deportiva respalda la influencia que puede ejercer el entrenador sobre la dinámica del grupo. Un estudio longitudinal con futbolistas españoles relacionó un clima centrado en el esfuerzo y la cooperación con mayor cohesión y más satisfacción dentro del equipo.

Rivera observa que los jugadores argentinos hablaban con frecuencia de competir por algo “más grande que ellos mismos”. El equipo, los compañeros y la representación del país formaban parte de un objetivo compartido que daba sentido al esfuerzo individual.

Ese vínculo también ayuda a comprender por qué varios jugadores mostraron tanta vulnerabilidad al terminar. Cuando el logro pertenece a todos, la derrota también se comparte. Las lágrimas pueden convivir con el orgullo de haber recorrido juntos todo el torneo.

La final de 2026 terminó de una forma dolorosa para Argentina, pero no borra el campeonato de 2022, las remontadas del último torneo ni los años en los que Messi se convirtió en una referencia deportiva para varias generaciones.

El duelo permite integrar esa última derrota sin apartarla de la historia. Con el tiempo, puede seguir siendo un recuerdo triste y ocupar un lugar menos dominante. Cicatrizar significa poder mirar atrás sin revivir siempre la misma intensidad.

Rivera encuentra en el trabajo de Scaloni y en el vínculo del grupo una herramienta para ese proceso. La gratitud por lo compartido no elimina la frustración, pero ayuda a que el resultado final no se convierta en la única medida de toda la experiencia.

La imagen final mostraba a un campeón enfrentándose a algo que también forma parte del deporte. Después de tantos triunfos, quizá todavía quedaba aprender a despedirse de una oportunidad perdida.