Castillo de Cuevas del Almanzora.
El refugio medieval de David Bisbal: un castillo, 14 kilómetros de playas y cientos de cuevas excavadas en la roca
El rincón de Almería al que vuelve David Bisbal guarda una fortaleza del siglo XVI, calas tranquilas y cientos de cuevas-vivienda.
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Cuevas del Almanzora guarda una relación muy estrecha con el Mediterráneo, la minería y las civilizaciones que ocuparon el sureste peninsular. También es uno de esos rincones de Almería a los que David Bisbal ha regresado para desconectar junto a su familia.
El cantante nunca ha ocultado su vínculo con su tierra ni su afición por el mar. En entrevistas ha hablado de sus recuerdos ligados al Mediterráneo, del submarinismo y de la necesidad de cuidar los océanos, una pasión muy presente en sus escapadas almerienses.
En 2025, Actualidad Almanzora recogió que Bisbal eligió Cuevas del Almanzora para disfrutar de parte de sus vacaciones familiares. La percha encaja porque el municipio reúne costa tranquila, patrimonio histórico y espacios alejados de los grandes focos turísticos.
El vínculo con Cuevas tampoco es nuevo. En 2012, el propio canal oficial de David Bisbal recordó que celebró allí el concierto número 100 de su gira acústica, en el Castillo del Marqués de los Vélez, uno de los grandes emblemas locales.
El municipio ocupa un territorio más amplio de lo que su casco urbano permite imaginar. La información turística local señala que Cuevas del Almanzora cuenta con 17 kilómetros de litoral repartidos entre Palomares, Villaricos y otros núcleos costeros.
Castillo del Marqués de los Vélez
A lo largo de esa costa aparecen arenales como Quitapellejos y calas encajadas entre rocas, con nombres como Cala Cristal, Las Conchas, El Calón o Cala Invencible. Es un litoral de agua clara, pequeñas entradas al mar y menos saturación que otros puntos almerienses.
Tres playas cuentan además con Bandera Azul en 2026: Pozo del Esparto, Quitapellejos-Palomares y El Playazo-Villaricos, que se incorporó este año al listado. El distintivo reconoce calidad de aguas, servicios, seguridad y gestión ambiental.
Pero una de las imágenes más sorprendentes de Cuevas está lejos de la orilla. A unos dos kilómetros del casco urbano aparece la Terrera de Calguerín, un paraje rocoso perforado por más de 300 cuevas-vivienda superpuestas.
No todas pertenecen a la misma época. La web turística municipal recuerda que algunas cavidades se utilizaron desde el Paleolítico y que muchas sirvieron después como viviendas y refugios. La montaña parece, literalmente, habitada desde dentro.
El Ayuntamiento inauguró recientemente el Sendero de Calguerín, un recorrido que arranca junto a la Torre del Homenaje del castillo y conduce hacia este conjunto de cuevas. Es una forma sencilla de unir patrimonio urbano y paisaje excavado.
Ese punto de partida lleva directamente al Castillo del Marqués de los Vélez. La fortaleza se levantó a partir de una torre nazarí documentada en el siglo XIII y fue ampliada por orden de Pedro Fajardo y Chacón, marqués de los Vélez desde 1507.
No es un castillo medieval puro, sino un castillo-palacio de comienzos del siglo XVI con raíz defensiva anterior. Dentro de sus murallas se conservan la Torre del Homenaje, el Palacio del Marqués, la Casa de la Tercia y el patio de armas.
La historia local también mira hacia el mar. Entre los siglos XVI y XVIII, Cuevas sufrió incursiones de piratas berberiscos, una amenaza que ayuda a entender la importancia de torres, vigilancia costera y construcciones defensivas en este tramo del Levante almeriense.
Mucho antes de esa etapa, Villaricos ya había sido un enclave clave. La antigua Baria fue fundada por fenicios en el siglo VII a.C., atraídos por las riquezas metalíferas de Sierra Almagrera, la pesca y su posición estratégica.
Ese pasado minero todavía asoma junto al agua. El Playazo de Villaricos conserva arena y rocas oscuras procedentes de antiguas escorias de fundición, una huella visible de la actividad que transformó la comarca durante siglos.
Cuevas del Almanzora reúne así varias escapadas en un mismo mapa: litoral mediterráneo, calas, castillo-palacio, cuevas excavadas, arqueología fenicia y memoria minera. Para David Bisbal, además, añade algo más íntimo: la posibilidad de volver a Almería sin alejarse del mar.