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Ciencia

Entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal obliga a los dueños de gatos negros a retirar los collares que le causen daño

Cuidar del bienestar de nuestros animales va más allá de procurarles comida y agua. También es importante evitar hacerles daño alguno.

Más información: Carlos Gutiérrez, veterinario: "Los gatos negros son en realidad muy cariñosos, pero un poco tímidos en ocasiones"

P. G. Santos
Publicada
Las claves

Las claves

La Ley de Bienestar Animal prohíbe collares que puedan causar dolor o lesiones a gatos, incluyendo modelos eléctricos, de ahogo o de castigo.

La normativa exige a los dueños de gatos retirar cualquier collar que ponga en riesgo la integridad física o psicológica del animal.

Sólo se permiten collares con sistemas de liberación rápida, que minimizan el riesgo de asfixia o enganches durante los desplazamientos del animal.

El incumplimiento de la ley puede acarrear sanciones económicas, y los expertos recomiendan utilizar microchip como método principal de identificación.

La Ley de Bienestar Animal no distingue entre razas, colores o especies a la hora de proteger a los animales de compañía frente a herramientas que puedan provocarles dolor o lesiones.

Aunque el debate público se ha centrado principalmente en los perros, la normativa también persigue evitar el uso de accesorios que comprometan el bienestar de los gatos cuando puedan causarles daños físicos o psicológicos.

El objetivo de la regulación es reforzar la protección de los animales mediante la prohibición de dispositivos considerados lesivos, como los collares eléctricos, de ahogo o de castigo.

La legislación establece que no pueden emplearse herramientas cuyo funcionamiento implique sufrimiento o lesiones, salvo en supuestos muy concretos previstos por la normativa y debidamente justificados.

Esta obligación afecta igualmente a los propietarios de gatos cuando el collar utilizado pueda poner en riesgo la integridad del animal.

Qué modelos están permitidos

Los especialistas recuerdan que algunos modelos rígidos o sin sistemas de apertura de seguridad pueden engancharse en ramas, vallas o mobiliario urbano, aumentando el riesgo de lesiones e incluso de asfixia durante los desplazamientos cotidianos.

La elección del collar adquiere especial importancia en aquellos gatos que tienen acceso al exterior. Los veterinarios aconsejan optar por modelos con cierre de liberación rápida, diseñados para abrirse automáticamente cuando soportan una determinada presión.

Este mecanismo reduce considerablemente la posibilidad de que el animal quede atrapado mientras explora su entorno habitual. Los expertos también recomiendan revisar periódicamente el estado del collar y comprobar que su tamaño se adapta correctamente al cuello del gato.

Un accesorio demasiado ajustado puede provocar rozaduras, heridas o dificultades para respirar, mientras que uno excesivamente holgado incrementa el riesgo de enganches durante sus movimientos diarios.

Aunque algunos propietarios identifican a sus mascotas mediante collares decorativos, los profesionales insisten en que la identificación electrónica mediante microchip continúa siendo el sistema más seguro y fiable.

El collar puede complementar esa identificación, pero nunca sustituirla, especialmente cuando existe la posibilidad de que el animal lo pierda accidentalmente. La normativa busca promover un modelo de tenencia responsable basado en la prevención del sufrimiento evitable.

En ese contexto, las administraciones consideran que el bienestar animal no depende únicamente de proporcionar alimento, agua o atención veterinaria, sino también de evitar el empleo de elementos que puedan generar dolor innecesario o comprometer la seguridad del animal.

El incumplimiento de las obligaciones recogidas en la legislación puede dar lugar a sanciones económicas cuya cuantía varía en función de la gravedad de la infracción y del daño ocasionado al animal.

La ley contempla un régimen sancionador para quienes utilicen herramientas prohibidas o desarrollen prácticas incompatibles con la protección de los animales de compañía.

Más allá de las posibles multas, los veterinarios subrayan que la mejor estrategia consiste en adaptar los accesorios a las necesidades de cada mascota.

Un collar ligero, correctamente ajustado y equipado con cierre de seguridad reduce significativamente los riesgos y permite compatibilizar la identificación del animal con el respeto a su bienestar.