Taylor Swift en un concierto en Tampa.

Taylor Swift en un concierto en Tampa. Europa Press Gtres

Ciencia

Taylor Swift, 36 años: "Nunca te avergüences de intentarlo. Si te suceden cosas difíciles, te recuperas y aprendes de ellas"

La artista ha lanzado un mensaje en el que defiende que resulta más valioso el aprendizaje que la búsqueda obsesiva por la perfección.

Más información: Carlos Gutiérrez, veterinario: "Los gatos negros son en realidad muy cariñosos, pero un poco tímidos en ocasiones"

P. G. Santos
Publicada
Las claves

Las claves

Taylor Swift anima a los jóvenes a no avergonzarse de intentar cosas nuevas y aprender de los errores, durante su discurso en la Universidad de Nueva York.

El miedo a parecer demasiado entusiasta o intenso, conocido como "cringe", lleva a muchos jóvenes a ocultar su ambición en el entorno laboral.

Esta actitud, influida por las redes sociales, frena el desarrollo profesional y reduce la visibilidad de ideas y logros en entrevistas de trabajo.

Especialistas y empresas promueven la asertividad y la normalización del error para combatir la timidez y aprovechar el talento joven en las organizaciones.

Numerosos jóvenes de la generación Z evitan mostrar pasión o compromiso excesivo por miedo a resultar ridículos ante sus compañeros. Este fenómeno, conocido como cringe, empuja a muchos a ocultar su verdadera ambición para encajar en su entorno laboral.

La cantante Taylor Swift abordó este problema al recibir un doctorado honorífico en la Universidad de Nueva York. Allí lanzó un mensaje directo: "Nunca hay que avergonzarse de intentarlo, porque el esfuerzo perfecto no existe y siempre puede aprenderse".

La artista añadió que las cosas difíciles ocurren, pero de ellas siempre se aprende y uno se recupera. Ese aprendizaje, defendió, resulta más valioso que la búsqueda obsesiva de una imagen impecable ante los demás, sobre todo entre jóvenes.

Ese temor a parecer intensos tiene consecuencias reales en el desarrollo profesional. Muchos jóvenes evitan proponer ideas, pedir ascensos o mostrar iniciativa por temor a ser vistos como personas que se esfuerzan demasiado. Esa contención silenciosa frena sus carreras.

La estigmatización del entusiasmo

Los psicólogos laborales explican que esta actitud nace de las redes sociales, donde cualquier error se viraliza y expone públicamente. El resultado es una generación que prefiere la invisibilidad antes que arriesgarse a fracasar visiblemente ante toda la empresa.

Los responsables de selección de personal detectan cada vez más candidatos brillantes que minimizan sus logros durante las entrevistas de trabajo. Temen parecer arrogantes o sobrados, y terminan transmitiendo una imagen de escasa ambición, algo que perjudica sus contrataciones.

Esta actitud contrasta con generaciones anteriores, que asociaban el entusiasmo con la profesionalidad y la implicación. Para muchos jefes de más edad, la discreción excesiva de los jóvenes se interpreta erróneamente como desinterés hacia el puesto que ocupan actualmente.

Swift denunció precisamente esa falsa idea: que no querer las cosas abiertamente resulta más elegante que perseguirlas con determinación. Según la cantante, quienes más desean triunfar terminan, con el tiempo, siendo los más valorados dentro de cualquier ámbito profesional.

Algunas empresas ya trabajan para revertir esta tendencia mediante programas de mentoría que animan a los jóvenes a expresar abiertamente sus ideas. El objetivo es normalizar el error como parte natural de cualquier proceso de aprendizaje en la oficina.

Los especialistas recomiendan a los jóvenes practicar pequeños gestos de asertividad, como levantar la mano en una reunión o defender abiertamente un proyecto propio. Ese ejercicio progresivo ayuda a perder el miedo al juicio ajeno, con paciencia y constancia.

El coste no es solo individual. Y es que las organizaciones también pierden talento cuando el miedo social impide que sus empleados más capaces compartan ideas innovadoras. La timidez generalizada frena, en última instancia, la propia competitividad empresarial a largo plazo también.

El mensaje de la cantante resulta, en el fondo, sencillo: intentarlo con intensidad no debería avergonzar a nadie. Aprender de los tropiezos, lejos de restar valor profesional, constituye el verdadero motor del crecimiento personal y también de la carrera.