El gen de los gatos blancos.

El gen de los gatos blancos. Imagen de archivo.

Ciencia

Los veterinarios coinciden: los gatos blancos pueden ser más asustadizos, pero por un problema hereditario

Los expertos desvelan el motivo real por el que los gatos blancos pueden parecer más esquivos o asustadizos en determinadas situaciones.

Más información: Carlos Gutiérrez, veterinario: "Los gatos blancos son menos tímidos que los negros y tienen un carácter muy afable".

Publicada
Las claves

Las claves

Los gatos completamente blancos tienen un alto riesgo de sordera neurosensorial congénita debido al gen dominante W.

La sordera es más frecuente en gatos blancos con ambos ojos azules, afectando entre el 65% y el 85% de estos ejemplares.

El comportamiento asustadizo de estos gatos se debe a su falta de audición y no a su personalidad ni al color de su pelaje.

Pruebas como el test BAER permiten detectar la sordera, y con cuidados específicos estos gatos pueden llevar una vida plena y segura.

Estudios veterinarios y genéticos confirman que los gatos completamente blancos poseen un riesgo drásticamente alto de padecer sordera neurosensorial congénita.

Esta condición está ligada directamente al gen dominante W, una alteración pleiotrópica que no solo suprime el color del pelaje del animal, sino que interrumpe el desarrollo de las células del oído interno durante sus primeras semanas de vida.

El fenómeno se agudiza según el color de los ojos: entre el 65% y el 85% de los gatos blancos con ambos ojos azules nacen completamente sordos, una cifra que desciende al 40% en aquellos con heterocromía.

Y esto choca con la creencia popular de que estos animales poseen un carácter esquivo, distante o asustadizo por naturaleza. Sin embargo, expertos en etología felina aclaran que no hay ningún vínculo genético entre el color del manto y la personalidad.

Las conductas de huida o los sobresaltos constantes son, en realidad, una respuesta adaptativa a su entorno. Al carecer de audición en algunos casos, estos gatos no perciben los rumbos de aproximación ni los ruidos ambientales, lo que provoca que cualquier contacto físico repentino o estímulo visual imprevisto sea interpretado como una amenaza directa.

La realidad tras los gatos blancos

Para determinar con exactitud si un ejemplar sufre esta patología irreversible, la comunidad veterinaria internacional recurre a una prueba neurológica especializada conocida como el test BAER.

Este examen clínico computarizado mide de forma objetiva la actividad eléctrica en el tronco encefálico del felino en respuesta a estímulos sonoros específicos emitidos mediante auriculares.

Al tratarse de una prueba indolora y concluyente, permite a los especialistas diferenciar la sordera de una simple falta de atención o rebeldía conductual. Pese a las limitaciones físicas de la sordera neurosensorial, los especialistas enfatizan que estos gatos pueden llevar una vida plena, segura y afectuosa si se realizan los ajustes domésticos adecuados.

Las pautas principales de cuidado incluyen la prohibición estricta de salir al exterior sin supervisión para evitar accidentes viales, el uso de señales de luz o vibraciones en el suelo para comunicarse con ellos y la aproximación visual constante antes de tocarlos.

Con estas medidas de bienestar, se reduce drásticamente el estado de alerta del animal, transformando una conducta inicialmente asustadiza en una convivencia completamente armónica. Hay que tener todos los cuidados necesarios para que este tipo de gatos estén realmente bien, pero así se les ayuda a poder desarrollar su vida de manera plena, cómoda y por supuesto segura.