Alberto Tomás, agricultor.

Alberto Tomás, agricultor. E. E.

Ciencia

Alberto, agricultor: "Se me ponía un nudo en la garganta cuando veía que con 20 años debía más de 100.000 euros"

La modernización del campo impulsa nuevas profesiones como la fontanería agrícola, una actividad con creciente demanda en el medio rural.

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J. Rodríguez
Publicada
Las claves

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Alberto, agricultor de 20 años, acumuló una deuda superior a 100.000 euros al iniciar su actividad profesional en el campo.

El principal obstáculo para los jóvenes agricultores no es la falta de vocación, sino la escasa viabilidad financiera y las elevadas exigencias económicas.

Pequeñas explotaciones requieren mucho trabajo para ser rentables, lo que desanima a muchos jóvenes a continuar en el sector.

Alberto destaca que la modernización del campo, como la fontanería agrícola y los sistemas de riego automatizados, abre nuevas oportunidades de empleo rural.

Durante años se ha repetido que los jóvenes ya no quieren trabajar en el campo. Sin embargo, quienes conocen de cerca el sector agrario sostienen que esa afirmación no refleja la realidad que viven quienes intentan abrirse camino.

Alberto, agricultor conocido en redes sociales como Berto (@agriberto11), ha compartido en el podcast Agrolife una experiencia que resume las dificultades económicas de incorporarse al sector. Según explica, el principal problema no es la falta de vocación, sino la escasa viabilidad financiera.

El agricultor rechaza la idea de que los jóvenes den la espalda al campo. A su juicio, existen muchas personas interesadas en desarrollar su futuro en la agricultura, pero las exigencias económicas hacen que numerosos proyectos se abandonen incluso antes de comenzar.

En su intervención recuerda que pequeñas explotaciones, como las de apenas cinco hectáreas, requieren cultivos con una elevada carga de trabajo para llegar a ser rentables. Esa situación provoca que muchos potenciales agricultores concluyan que el esfuerzo no compensa.

Su propio caso ilustra esa realidad. Alberto explica que con apenas 20 años acumulaba una deuda superior a los 100.000 euros, una cifra que marcó profundamente el inicio de su actividad profesional y condicionó su día a día.

Deudas para empezar

Cada vez que consultaba el saldo de su cuenta bancaria, recuerda, veía reflejado un importe negativo de más de 100.000 euros. Esa situación le generaba una enorme presión emocional, hasta el punto de sentir un auténtico nudo en la garganta.

Con el paso del tiempo fue amortizando esa deuda y la tensión disminuyó poco a poco. No obstante, insiste en que esa carga inicial es una realidad invisible para muchas personas que desconocen cómo funciona el sector agrario.

Este testimonio coincide con un contexto marcado por el éxodo rural, que durante años ha llevado a numerosos jóvenes a abandonar los pueblos en busca de oportunidades laborales en las ciudades. La falta de rentabilidad de muchas explotaciones continúa siendo uno de los principales motivos.

Pese a ello, el propio Berto también ha destacado recientemente que el medio rural ofrece nuevas oportunidades ligadas a la modernización del campo. Entre ellas menciona la fontanería agrícola, especializada en la instalación de sistemas de riego automatizados, un ámbito con creciente demanda de profesionales.

Para el agricultor, identificar este tipo de nichos laborales puede contribuir a fijar población en los pueblos y generar nuevas oportunidades de empleo. Aun así, insiste en que garantizar un relevo generacional en la agricultura pasa también por reducir las enormes barreras económicas que afrontan quienes deciden empezar.