El confinamiento total en pisos afecta a la memoria espacial.

El confinamiento total en pisos afecta a la memoria espacial. istock

Ciencia

Irene Rochlitz, investigadora: "El confinamiento absoluto en pisos aburre y estresa a los gatos alterando su naturaleza"

Los expertos confirman que el cerebro de los gatos está diseñado para explorar grandes territorios, rastrear olores y cazar presas en movimiento.

Más información: Carlos Gutiérrez, veterinario: "Los gatos grises son muy analíticos y menos impulsivos porque no les gusta explorar".

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Las claves

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El confinamiento absoluto en pisos puede generar aburrimiento y estrés en los gatos domésticos, alterando su naturaleza y comportamiento.

La falta de estímulos ambientales perjudica tanto el estado anímico como el desarrollo de la memoria espacial y las conductas biológicas de los felinos.

El encierro estricto puede causar trastornos de comportamiento, ansiedad, obesidad y afecciones urinarias graves en los gatos.

Expertos recomiendan el "enriquecimiento ambiental" en el hogar, con estructuras, juguetes interactivos y acceso seguro a ventanas, para simular retos naturales y mantener el bienestar mental y físico del gato.

El bienestar de los gatos domésticos que viven exclusivamente en interiores continúa siendo objeto de debate entre los expertos. La veterinaria e investigadora Irene Rochlitz, especialista en comportamiento animal en la Universidad de Cambridge, ha advertido que el encierro estricto en pisos provoca altos niveles de aburrimiento y estrés en felinos.

Según la profesional, esta falta de estímulos ambientales no solamente afecta a su estado anímico, sino que frena sus conductas biológicas naturales y altera el desarrollo de su memoria espacial, al verse privados de mapas mentales dinámicos y entornos cambiantes.

Los científicos explican que el cerebro de un gato está diseñado biológicamente para explorar grandes territorios, rastrear olores y cazar presas en movimiento. Al quedar limitados de forma permanente a las cuatro paredes de una vivienda, la frecuencia con la que ejercitan su agudeza mental puede acabar disminuyendo.

Esta inactividad cognitiva y física deriva con frecuencia en trastornos del comportamiento, como la agresividad, el acicalamiento compulsivo por ansiedad o el marcaje fuera del arenero, además de patologías físicas vinculadas directamente al estrés crónico, como la obesidad y afecciones urinarias graves.

El confinamiento puede afectar

La investigación en cuestión plantea un complejo dilema para los propietarios de mascotas en las grandes ciudades. Mientras que la vida en el exterior expone a los gatos a riesgos letales como atropellos, peleas y enfermedades, el confinamiento estricto parece comprometer seriamente su salud psicológica.

Los especialistas médicos insisten en que el espacio físico real importa menos que la calidad del entorno, por lo que la reclusión total sin herramientas que estimulen sus instintos innatos se traduce en una forma silenciosa de sufrimiento animal.

Para mitigar este impacto, la medicina veterinaria considera que hay que aplicar el llamado "enriquecimiento ambiental" en los hogares.

Entre las soluciones más eficaces se encuentran la instalación de estructuras verticales y pasarelas para vigilar desde las alturas, el acceso seguro a ventanas protegidas con redes y el uso de juguetes interactivos que obliguen a los gatos a resolver puzles para, por ejemplo, conseguir su comida.

Estas adaptaciones consiguen simular los retos de la naturaleza en un entorno controlado y seguro, poniendo por delante siempre la seguridad y protección de nuestra mascota, sin dejar de lado en ningún momento su equilibrio mental y sus instintos.

Realmente, a día de hoy existen mil y un juguetes para que los gatos sientan que están en su "entorno natural", por lo que es sencillo cuidar esas necesidades básicas.