Marruecos lucha contra la sequía.

Marruecos lucha contra la sequía. Freepik

Ciencia

Marruecos cambia de estrategia: blinda sus campos con 5.600 millones y recupera su control hídrico con agua reciclada

El Gobierno de Marruecos realiza una inversión histórica para recuperar el control hídrico del país en mitad de una sequía preocupante y extrema.

Más información: Marruecos cambia de estrategia: recorta agua y prohíbe regar jardines y campos de golf con agua potable por la sequía.

Publicada
Las claves

Las claves

Marruecos invertirá 5.600 millones de euros en modernizar y digitalizar sus redes de saneamiento para combatir la sequía y mejorar la gestión hídrica.

El plan prohíbe el uso de agua potable o subterránea para fines recreativos, obligando a reutilizar aguas residuales para el riego de espacios públicos y turismo.

El sector agrícola afrontará restricciones, con recortes en las concesiones de riego y limitaciones a cultivos de alto consumo hídrico como aguacates y sandías.

Para 2030, Marruecos aspira a que el 60% del agua potable provenga de plantas desalinizadoras alimentadas por energías renovables, reservando los embalses para el interior del país.

El gobierno marroquí frena la sequía y recupera el control hídrico con una nueva estrategia y un giro radical. El plan contempla una inversión sin precedentes de 5.600 millones de euros destinada de forma prioritaria a la modernización y digitalización de las redes de saneamiento urbano.

Con este despliegue presupuestario, el país busca atajar de forma inmediata las millonarias pérdidas por fugas en el suministro y financiar la interconexión de cuencas para asegurar el abastecimiento de las regiones más vulnerables.

La nueva hoja de ruta establece una estricta prohibición sobre el uso de agua potable o subterránea para fines recreativos, obligando a un giro total hacia la economía circular. A partir de ahora, el riego de zonas verdes públicas y complejos turísticos dependerá de forma exclusiva de la reutilización de aguas residuales previamente depuradas.

Esta drástica normativa tiene como objetivo directo liberar los recursos hídricos convencionales de los embalses y reservarlos únicamente para el consumo de la población de las zonas de interior.

Corte a la sequía

El sector agrícola, que consume cerca del 80% de los recursos hídricos del país, afronta el control más estricto de su historia por parte de las autoridades públicas.

El Estado marroquí ha asumido la gestión directa de las cuencas para recortar drásticamente las concesiones de riego tradicionales y restringir la producción de cultivos de alto consumo de agua orientados a la exportación, como los aguacates y las sandías.

Esta intervención estatal busca frenar la sobreexplotación de los acuíferos y reorientar el modelo productivo hacia la supervivencia del campo. Es, hablando en líneas generales, una especie de "paquete" de medidas de choque que sirve como puente hacia el gran objetivo estratégico fijado para el año 2030.

Marruecos quiere que el 60% del agua potable del país proceda de la desalinización. Mediante la construcción de megaplantas costeras alimentadas con energías renovables, el país quiere que el océano abastezca por completo a las grandes ciudades del litoral.

De esta manera, los embalses y el agua de lluvia quedarán liberados de la presión urbana y se destinarán de forma exclusiva al desarrollo del interior del país, permitiendo así que toda la ciudadanía pueda tener acceso a este bien tan preciado y escaso que amenaza a gran parte del territorio de nuestro país vecino desde hace más de media década.

Y es que Marruecos lleva cerca de seis años de sequía extrema consecutiva, pero ahora parece que ha encontrado varios caminos para dar solución a la cuestión, desmarcándose de algunas de las potencias del mundo.