Un gato estirándose en una casa.

Un gato estirándose en una casa. Istock

Ciencia

Los veterinarios coinciden: los propietarios de un gato deben proporcionarles escondites para reducir su estrés a la mitad

Los felinos que se encuentran en hogares que cuentan con elementos como estantes elevados presentan menores niveles de cortisol.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

Las claves

Los gatos que disponen de escondites y estructuras para trepar presentan niveles de estrés casi un 50% menores que los alojados en espacios convencionales.

Un estudio en refugios de Polonia midió el cortisol en el pelo de 179 gatos, comprobando la reducción del estrés gracias al enriquecimiento ambiental.

Elementos simples como baldas en altura, cajas o refugios permiten a los gatos adaptarse mejor, reducir la ansiedad y favorecer interacciones más positivas.

Los expertos recomiendan crear espacios verticales y zonas seguras también en hogares particulares para mejorar el bienestar físico y emocional del gato.

Los gatos que viven rodeados de estantes elevados, árboles para trepar y refugios donde esconderse presentan niveles de estrés mucho más bajos que aquellos alojados en espacios convencionales.

Así lo demuestra una investigación que aporta nuevas evidencias sobre la importancia del enriquecimiento ambiental en el bienestar felino. El estudio, publicado en la revista Animals, analizó a 179 gatos alojados en refugios de Polonia.

Los investigadores compararon animales que vivían en entornos estándar con otros que disponían de más recursos, incluyendo estructuras para escalar, rascadores adicionales, cajas de escondite y elementos de estimulación.

Para medir el estrés no recurrieron a observaciones subjetivas, sino a un marcador biológico ampliamente utilizado: el cortisol. Esta hormona aumenta cuando los animales se enfrentan a situaciones estresantes y puede detectarse en el pelo, permitiendo evaluar la carga acumulada durante semanas.

Pequeñas modificaciones, gran impacto

Los resultados fueron contundentes. Los gatos que habitaban en espacios enriquecidos registraron una concentración media de cortisol de 0,059 nanogramos por miligramo de pelo.

En contraste, aquellos que permanecían en instalaciones con menos recursos alcanzaron una media de 0,101 nanogramos por miligramo. En términos prácticos, los animales alojados en entornos mejor adaptados a sus necesidades naturales mostraron niveles de estrés cercanos a la mitad.

La diferencia fue estadísticamente significativa y respalda la hipótesis de que pequeñas modificaciones en el entorno pueden tener un impacto considerable sobre el bienestar felino.

Los autores explican que los refugios suelen concentrar numerosos factores de estrés. El ruido, la presencia constante de otros animales, la falta de control sobre el entorno o la escasez de recursos pueden alterar el comportamiento y la salud de los gatos durante largos periodos.

Frente a estas condiciones, el enriquecimiento ambiental busca reproducir aspectos esenciales de la vida natural del felino. Los gatos son animales que valoran especialmente la posibilidad de observar desde lugares elevados, ocultarse cuando perciben amenazas y controlar la distancia respecto a otros individuos.

Por eso, elementos aparentemente simples como baldas en altura, plataformas de descanso, rascadores, cajas de cartón o refugios cerrados pueden convertirse en herramientas eficaces para reducir la tensión diaria.

El objetivo no es únicamente aumentar el espacio disponible, sino mejorar su calidad. La investigación también coincide con trabajos anteriores que habían observado beneficios conductuales asociados a los escondites.

Algunos estudios han señalado que los gatos con acceso a cajas o refugios muestran una adaptación más rápida, menos signos de ansiedad y una interacción más positiva con las personas.

Las implicaciones van más allá de los refugios. Aunque el estudio se realizó en centros de acogida, los expertos consideran que muchas de sus conclusiones son aplicables a hogares particulares.

La creación de espacios verticales y zonas seguras puede contribuir a mejorar la calidad de vida de los gatos domésticos. Además de favorecer el bienestar emocional, la reducción del estrés podría tener efectos sobre la salud física.

La exposición prolongada a niveles elevados de cortisol se ha relacionado con alteraciones del comportamiento, problemas de adaptación y una menor capacidad para afrontar situaciones adversas.