El maullido nocturno puede ser una señal médica.

El maullido nocturno puede ser una señal médica. Istock

Ciencia

Xiana Costas Alonso, veterinaria: "Los maullidos excesivos por la noche son señal de alerta del deterioro cognitivo felino"

Los maullidos excesivos y persistentes durante las horas de la madrugada pueden ser un claro síntoma del Síndrome de Disfunción Cognitiva en gatos.

Más información: Los veterinarios coinciden: los gatos que maúllan por la noche están aburridos y necesitan más actividad diaria.

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Las claves

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Los maullidos excesivos por la noche en gatos mayores pueden ser un síntoma de deterioro cognitivo similar al Alzheimer en humanos.

La desorientación nocturna y cambios en el ciclo de sueño son señales clínicas frecuentes en gatos mayores de 11 años con este trastorno.

El diagnóstico de deterioro cognitivo felino requiere descartar primero enfermedades físicas como hipertiroidismo, enfermedad renal o artrosis.

Aunque la demencia felina no tiene cura, la detección temprana y terapias paliativas ayudan a mejorar la calidad de vida del animal afectado.

Cuando los gatos realizan más maullidos de la cuenta durante la noche, según algunos expertos, puede ser síntoma y señal de alerta de SDC en ejemplares geriátricos. Tal y como comentan los profesionales, este comportamiento no responde a un simple capricho o a la búsqueda de atención, sino a alteraciones neurodegenerativas similares al Alzheimer en personas.

"Los maullidos excesivos por la noche son señal de alerta del deterioro cognitivo felino", asegura Xiana Costas Alonso, veterinaria y experta en el campo.

Al caer la noche, la reducción de los estímulos visuales y auditivos agudiza la desorientación en los animales afectados, desencadenando crisis de ansiedad que manifiestan a través de intensas vocalizaciones.

Esta patología, que afecta principalmente a gatos mayores de 11 años, altera de forma directa el ciclo circadiano del animal, provocando que confunda las horas de sueño con las de actividad.

La desorientación espacial es otro de los rasgos clínicos más comunes, porque los gatos suelen despertar en medio de la oscuridad sin reconocer su entorno, lo que genera un estado de pánico temporal.

Clínicamente, el trastorno se evalúa bajo el acrónimo DISHA, un marco de diagnóstico que analiza las alteraciones en la desorientación, las interacciones sociales, los hábitos de sueño, la higiene y los niveles de actividad.

Cuidado con los maullidos

La comunidad clínica insiste en que, ante la aparición de estos síntomas, es fundamental acudir al veterinario para realizar un diagnóstico diferencial exhaustivo.

El maullido nocturno y la agitación también pueden ser consecuencia directa de enfermedades orgánicas dolorosas o metabólicas muy comunes en la vejez felina, tales como el hipertiroidismo, la hipertensión arterial, la enfermedad renal crónica o la artrosis.

Descartar esas patologías físicas es el primer paso indispensable antes de concluir que el animal en cuestión sufre un deterioro cognitivo irreversible, por lo que antes de hacer nada, hay que estudiar bien el caso de cada gato para ver realmente qué está pasando.

Aunque la demencia felina no tiene cura, la detección temprana permite implementar terapias paliativas que ralentizan el avance del deterioro cerebral y mejoran sustancialmente la calidad de vida del gato que esté afectado.

La medicina actual combina modificaciones ambientales en el hogar con dietas enriquecidas en antioxidantes, suplementos de ácidos grasos omega 3 y hasta fármacos específicos en situaciones determinadas.

El objetivo principal es devolver el bienestar al animal garantizando el mejor envejecimiento posible, dentro de cada diagnóstico y dependiendo de las circunstancias de cada gato, repetimos.