Francia estrena el primer sistema europeo de reutilización de agua hiperdepurada.

Francia estrena el primer sistema europeo de reutilización de agua hiperdepurada.

Ciencia

Francia da una lección a España: revoluciona sus embalses y reduce un 50% el riesgo de desabastecimiento

Francia arranca el Programa Jourdain para inyectar aguas residuales hiperdepuradas en el entorno de un embalse para combatir la sequía en 2026.

Más información: Francia da una lección a España: recicla aguas residuales para rellenar sus reservas y frena la sequía.

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Las claves

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Francia ha iniciado un proyecto pionero que inyecta aguas residuales hiperdepuradas en el ciclo de agua potable para combatir la sequía.

El proceso incluye ultrafiltración, ósmosis inversa y desinfección UV, eliminando bacterias, virus, pesticidas y microplásticos antes de devolver el agua al embalse.

El sistema puede aportar hasta la mitad del caudal necesario durante el verano, reduciendo un 50% el riesgo de desabastecimiento en la región.

A diferencia de Francia, en España la ley prohíbe devolver agua regenerada a los embalses de consumo humano, limitando su uso a riego e industria.

Francia arranca una iniciativa pionera en Europa occidental inyectando aguas residuales hiperdepuradas para poner fin a la sequía. El proyecto piloto se localiza en la planta de tratamiento de Les Sables-d'Olonne, en la región costera de la Vandea.

A diferencia de los métodos de reciclaje tradicionales, esta tecnología introduce por primera vez el agua tratada de vuelta en el ciclo de agua potable de forma regulada, marcando un precedente en la gestión hídrica comunitaria.

El proceso se basa en un riguroso sistema de afinado avanzado que va mucho más allá de la depuración convencional. Las aguas residuales se someten a fases sucesivas de ultrafiltración, ósmosis inversa de baja presión y desinfección mediante luz ultravioleta combinada con cloración.

Este tratamiento físico-químico elimina eficazmente bacterias, virus, restos de pesticidas y microplásticos. Una vez purificada, el agua viaja a través de una tubería de 27 kilómetros hasta una zona vegetal de transición, donde se integra en la naturaleza antes de mezclarse con el caudal del embalse de Jaunay.

Francia revoluciona sus embalses

Evidentemente y como no puede ser de otro modo, el principal objetivo de la ambiciosa infraestructura es blindar el suministro de la región frente a las épocas de mayor estrés hídrico.

El sistema está diseñado para aportar hasta la mitad del caudal necesario en el embalse durante los meses de verano, un periodo crítico en el que la población local se duplica debido al turismo.

Con esta aportación de recursos alternativos, las autoridades locales calculan que el riesgo de desabastecimiento de agua potable en la zona se reducirá drásticamente, asegurando el consumo doméstico incluso en escenarios de sequía extrema, a los que pueden enfrentarse no pocos países debido al aumento de las altas temperaturas.

Ahora bien, el avance de Francia contrasta, directamente, con el modelo de gestión de otros países europeos como España. Aunque nuestro territorio es uno de los líderes globales en volumen de agua regenerada, el marco legal restringe este recurso casi exclusivamente al riego agrícola, la industria o la limpieza urbana, prohibiendo su devolución a los embalses de consumo humano.

El éxito del Programa Jourdain funciona, en resumidas cuentas, como un terreno de pruebas para demostrar la viabilidad y seguridad de la reutilización potable indirecta, abriendo la puerta a que otros países adopten normativas similares ante la crisis climática global que cada vez amenaza a más territorios en todo el planeta.

Ahora solo falta esperar a ver cómo evoluciona este sistema y si, realmente, puede aplicarse en todas partes.