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El pueblo español perfecto para recorrer a pie: junto al mar y construido sobre rocas del manto profundo de la Tierra
El municipio costero de Cariño, en la provincia de A Coruña, es uno de los destinos turísticos y científicos más singulares de la península ibérica.
Más información: El pueblo español perfecto para recorrer a pie: junto al mar y con un puerto del Atlántico moldeado por las mareas.
La villa marinera de Cariño no solo brilla y sirve como reclamo por su belleza paisajística, sino por ser un prodigio geológico único: está construida sobre rocas emergidas directamente del manto profundo de la Tierra.
El fenómeno es visible en sus acantilados y formaciones rocosas pegadas al casco urbano, convirtiendo un paseo por sus calles en un viaje directo al interior del planeta. Este singular patrimonio geológico forma parte esencial del Geoparque Mundial Cabo Ortegal, reconocido oficialmente por la UNESCO gracias a su valor científico internacional.
Hace unos 350 millones de años, el brutal choque tectónico que dio origen al supercontinente de Pangea provocó una colisión de placas tan intensa que giró la corteza terrestre. Dicho proceso empujó hacia la superficie materiales como las peridotitas, que son minerales que habitualmente se encuentran a más de 70 kilómetros de profundidad bajo la corteza.
Pero además de estas rocas profundas, el entorno costero de Cariño alberga los materiales geológicos más antiguos de España, y ahí es donde reside también gran parte del encanto e importancia de la localidad.
Un pueblo ligado al manto de la Tierra
En el emblemático Cabo Ortegal, ubicado dentro del propio término municipal, afloran anfibolitas con una antigüedad estimada de 1.156 millones de años, doblando en edad a las piedras que forman el resto de la geografía nacional.
Esta acumulación de hitos de la naturaleza atrae cada año a miles de geólogos, investigadores y amantes del turismo científico de todo el mundo, siendo claramente uno de los reclamos más destacados del municipio.
A nivel científico, la trascendencia de Cariño y el complejo de Cabo Ortegal va mucho más allá de la mera curiosidad natural, posicionándose como un laboratorio abierto de referencia global para la comprensión de la tectónica de placas.
El afloramiento de estos materiales alóctonos -que vienen a ser rocas originadas en las profundidades y empleadas en la superficie terrestre- ofrece a la comunidad geológica internacional la rara oportunidad de estudiar la evolución litosférica y los ciclos de formación de supercontinentes sin necesidad de realizar perforaciones profundas.
Todas estas anomalías geológicas hacen que este mágico lugar de A Coruña sea un custodio clave de la memoria física de la Tierra y un aula viva indispensable para descifrar los mecanismos dinámicos que continúan moldeando nuestro planeta.
Y lo mejor de todo es que Cariño puede visitarse cómodamente con un paseo a pie para disfrutar de su cultura e incluso de su gastronomía.