Rocío Ramos-Paul, más conocida como Supernanny.

Rocío Ramos-Paul, más conocida como Supernanny. @Rocioramos_paul X (antes Twitter)

Ciencia

Los psicólogos lo tienen claro: los niños que hacen los deberes con IA los hacen perfectos, pero no aprenden a pensar

La frustración ante los errores puede convertirse en una herramienta educativa clave para desarrollar autonomía y resiliencia infantil.

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J. Rodríguez
Publicada
Las claves

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El uso de inteligencia artificial en los deberes escolares permite obtener resultados perfectos, pero limita el aprendizaje autónomo de los niños.

La psicóloga Rocío Ramos-Paúl advierte que los deberes deben servir para desarrollar habilidades como el análisis, la reflexión y la resolución de problemas.

Recurrir a la IA para resolver tareas evita que los niños practiquen la gestión de la frustración y la toma de decisiones propias.

Ramos-Paúl recomienda que los niños intenten primero resolver sus tareas por sí mismos antes de buscar ayuda externa, para fomentar su independencia y pensamiento crítico.

La llegada de la inteligencia artificial al ámbito educativo está transformando la manera en que muchos estudiantes afrontan sus tareas escolares. Lo que antes requería búsqueda, reflexión y ensayo ahora puede resolverse en segundos con una simple consulta.

Para la psicóloga especializada en educación Rocío Ramos-Paúl, esta facilidad plantea una cuestión fundamental sobre el verdadero sentido de los deberes. A su juicio, la finalidad nunca ha sido entregar ejercicios impecables, sino desarrollar habilidades esenciales para el aprendizaje.

Según explica la experta, cada vez es más frecuente que los alumnos recurran directamente a herramientas de inteligencia artificial para obtener respuestas. De esta manera, evitan investigar, cometer errores o enfrentarse a las dificultades propias de cualquier proceso educativo.

La psicóloga considera que equivocarse forma parte del aprendizaje. Cuando un niño se enfrenta a una tarea nueva sin ayuda inmediata, debe analizar la situación, probar alternativas y buscar soluciones, capacidades que resultan fundamentales para su desarrollo intelectual.

En este contexto, Ramos-Paúl advierte de que la obtención automática de respuestas elimina gran parte de ese recorrido. El resultado puede ser un trabajo perfectamente presentado, pero con escaso valor formativo para quien lo ha realizado.

Fomentar habilidades

La especialista insiste en que los deberes tienen una función que va mucho más allá de completar ejercicios. Constituyen una oportunidad para que los menores aprendan a gestionar la frustración, tolerar los errores y desarrollar autonomía frente a los desafíos.

Cuando la inteligencia artificial sustituye por completo ese proceso, los niños dejan de practicar habilidades que necesitarán durante toda su vida. Entre ellas destaca especialmente la capacidad de pensar por sí mismos y tomar decisiones razonadas.

Por ello, la psicóloga anima a las familias a recuperar hábitos de estudio que fomenten la independencia. Su propuesta consiste en que los menores intenten resolver primero las tareas por cuenta propia antes de buscar ayuda externa.

Si aparecen dudas o dificultades, los padres pueden acompañar posteriormente en la búsqueda de respuestas. De esta forma, el niño mantiene un papel activo en el aprendizaje y comprende mejor el camino seguido hasta encontrar una solución.

Ramos-Paúl subraya que la tecnología no debe considerarse un enemigo de la educación. El problema, afirma, surge cuando se utiliza para evitar el esfuerzo intelectual que permite adquirir conocimientos y desarrollar competencias cognitivas duraderas.

En una sociedad cada vez más marcada por los avances tecnológicos, la capacidad de reflexionar, analizar información y construir criterios propios adquiere una importancia creciente. Precisamente por eso, la psicóloga considera que enseñar a pensar sigue siendo una prioridad educativa.