Cultivos indios de fresas.
India da una lección a España: prepara sus cultivos ante el calentamiento del Pacífico mediante el ahorro de agua
El Pacífico vuelve a poner en alerta al campo indio: un monzón débil obliga a ahorrar agua antes incluso de sembrar.
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India se está preparando para un verano agrícola difícil con una idea muy clara: si el Pacífico se calienta y el monzón falla, el campo no puede esperar a que llueva. Tiene que ahorrar agua antes de sembrar.
La amenaza se llama El Niño, el fenómeno climático asociado al calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial central y oriental. La Organización Meteorológica Mundial avisó en abril de que es probable que vuelva a desarrollarse desde mediados de 2026.
En India, esa señal tiene una importancia enorme. El país espera para 2026 el monzón más débil en 11 años, con lluvias de junio a septiembre en torno al 90% de la media histórica.
El dato preocupa porque el monzón aporta cerca del 70% de las lluvias anuales de India. Además, casi la mitad de sus tierras agrícolas no tienen riego, lo que convierte cada retraso de las lluvias en un problema nacional.
La dependencia agrícola es brutal. El campo sostiene ingresos, empleo rural, precios de alimentos y consumo interno. Por eso una mala campaña de lluvias no afecta solo a los agricultores: puede sentirse en la inflación y en la economía.
Un gran productor de arroz
El giro está en la respuesta. El Ministerio de Agricultura indio ha lanzado un plan de contingencia para la temporada kharif, la gran campaña de siembra que arranca con el monzón, basado en semillas, agua y planificación local.
No se trata solo de pedir prudencia a los agricultores. El Gobierno quiere asegurar reservas de semillas, gestionar mejor los recursos hídricos y preparar estrategias de cultivo por distritos ante lluvias irregulares.
La medida incluye alternativas para los territorios más expuestos. India estudia cultivos de ciclo corto, variedades más resistentes y cambios de calendario para reducir el riesgo si las lluvias llegan tarde, se cortan pronto o caen mal repartidas.
El arroz es el punto más delicado. Lo cierto es que los arrozales sin riego del norte y noroeste pueden estar en riesgo, junto a legumbres, algodón, oleaginosas y maíz si el monzón se debilita.
La preocupación va más allá de India. El país es uno de los grandes actores mundiales del arroz y del comercio agrícola, de modo que una mala cosecha puede alterar exportaciones, precios y disponibilidad en otros mercados.
La FAO ha destacado en Punjab el papel del arroz de siembra directa como una técnica más eficiente, resiliente al clima y con menos emisiones que el trasplante tradicional.
La diferencia parece sencilla, pero cambia mucho. En lugar de trasplantar plántulas en campos inundados, la semilla se coloca directamente en el suelo, lo que reduce agua, trabajo, presión sobre acuíferos y emisiones de metano.
Los datos técnicos explican el interés. Un boletín del ICAR-Central Rice Research Institute señala que la siembra directa puede ahorrar entre un 20% y un 25% de agua y reducir el metano entre un 30% y un 40%.
La lección para España no está en copiar el monzón, porque nuestro campo no depende de ese régimen de lluvias. Está en la lógica: anticipar la sequía con mapas locales, cultivos menos sedientos y decisiones previas.
India no espera a que el Pacífico termine de calentarse para reaccionar. Si El Niño debilita el monzón, quiere llegar a la siembra con un plan ya activado. Ahorrar agua empieza antes de que falte.